Experimentos con el árbol de neem

por la Dra Rachel Reuben.

El árbol de neem (Azadirachta indica) es un árbol muy común en los pueblos y las aldeas de la India. Sus hojas características, salpicadas de pequeñas flores blancas de dulce perfume, son una escena familiar a lo largo de las avenidas y en los jardines. Suele conocerse también como ‘La Farmacia de la Naturaleza’ debido a sus varios usos como un antibiótico suave, pesticida y repelente de insectos.

Se han descubierto por lo menos 35 esencias químicas activas en sus hojas, tronco y semillas. Ya hemos mencionado previamente en Paso a Paso el uso del árbol como pesticida y la costumbre de limpiarse los dientes con sus ramitas. Existen además varios otros usos. Por ejemplo, las hojas verdes mezcladas con cereales en recipientes cerrados, mantendrán los cereales libres de pestes durante dos o tres meses. Los agricultores de Pakistán saben bien esto y con frecuencia recubren la superficie interna de grandes vasijas de almacenamiento con una mezcla de lodo y hojas de neem. También, se pueden secar las hojas de neem en libros y colocar en el fondo de los cajones y entre la ropa de lana para ahuyentar las polillas.

Cómo cosechar las semillas

La substancia química más efectiva que se encuentra en el árbol de neem es el azadiractín. La concentración más alta está en las semillas. En el sur de la India, el árbol florece en abril y las frutas maduras se caen del árbol y se pueden juntar alrededor de julio. Los pájaros y las hormigas se comen la pulpa dejando la piel y las semillas que tienen un gusto amargo. Estas hay que secarlas cuidadosamente para prevenir que les crezcan hongos.

El sector industrial está actualmente comprando grandes cantidades de semillas, pero aún hay suficientes para uso local. Las semillas se muelen en molinos tirados por bueyes en las aldeas o en molinos mecánicos para extraer el aceite, el cual tiene muchos usos: desde la elaboración de jabón hasta el uso medicinal. El residuo que queda después de extraer el aceite se llama torta de neem y tradicionalmente se usa como fertilizante en los arrozales y para controlar las lombrices en las raíces del cardamomo.

Torta de neem

La ciencia moderna ha confirmado muchas de las creencias tradicionales sobre las cualidades del árbol de neem y, además, ha descubierto varias posibilidades nuevas.

Si se mezcla la torta de neem con la tierra de los arrozales a razón de 250kg por hectárea (1kg por una parcela de 10m x 4m) se protejerá el cultivo en contra de los animales dañinos, tales como el saltamontes marrón el cual se ha hecho resistente a todos los insecticidas químicos más usados. A su vez, las substancias químicas activas del neem impiden que se críe la especie de mosquito Culex en las aguas de los arrozales. Esto es importante dado que estos mosquitos incluyen la especie portadora del virus de la encefalitis japonesa, responsable por la muerte de muchos niños hasta la edad de doce años en las zonas donde se cultiva arroz en el sudeste de Asia.

Un mejor uso aún del neem, es cubrir urea con el polvo de la torta de neem antes de esparcirla por el campo. El neem hace que la bacteria nitrificante del suelo actúe más lentamente y prolonga el efecto de la urea. El resultado es una mejor cosecha de granos y el control de los mosquitos.

Es necesario usar la torta de neem cuando está fresca. El calor y la húmedad estimulan el crecimiento de hongos, haciendo que el neem sea menos efectivo. Esto puede ser un problema, pues los agricultores no siempre pueden obtener torta de neem de buena calidad cuando la necesitan. Además, ocupa mucho lugar para almacenarla. Una alternativa es usar los fragmentos de neem que se pueden obtener en el comercio y que ahora también se pueden conseguir en la India en pequeños sachets. Tienen la ventaja de ser relativamente estables y económicos, ya que cuestan US$2.8 por hectárea. Los experimentos que realizamos en nuestro centro demostraron que si éstos se mezclan con urea y se esparcen en los arrozales, tienen el mismo efecto que la torta de neem.

Cómo plantar un árbol de neem

Los que viven en regiones del mundo donde el clima favorece el crecimiento de este árbol, pueden plantar algunos árboles para su propio uso. Se pueden poner las hojas en las vasijas de almacenamiento de arroz o de trigo, en la ropa y en los libros. Cambiar las hojas cada uno o dos meses, cuidando de no cortar demasiadas hojas de los árboles nuevos, ya que esto podría dañar su crecimiento. Hervir las hojas para obtener una solución antiséptica suave muy buena para el sarpullido y algunas afecciones leves de la piel. Machacar las semillas a mano si no se tiene un molino y esparcirlas en el campo al arar. Verificar si se pueden conseguir los fragmentos de neem comerciales en la localidad y utilizarlos cuando sea posible. La pequeña inversión será recompensada con mejores cosechas y menos mosquitos portadores de enfermedades.

La Dra Reuben es la Directora del Centro de Investigaciones en Entomología Médica, PO Box 11, Chinna Chokkikulam, Madurai 625002, India.