Hablando a favor de los bosques y las fuentes de subsistencia

Bosque en el sudeste asiático. Andrew Philip/Tearfund
Bosque en el sudeste asiático. Andrew Philip/Tearfund

Hablando en contra de un proyecto de construcción de presa

En Asia sudoriental, como parte de un proyecto mayor de construcción de presa, el gobierno y empresas extranjeras están planificando construir una presa en el punto de unión de dos ríos. Este lugar es rico en biodiversidad y tiene un gran significado cultural para las personas que allí viven. El proyecto implica inundar una gran zona de bosque y reubicar 60 aldeas, afectando a aproximadamente 15,000 personas. Estas familias ya no podrán sustentarse y obtener ingresos de la agricultura, la pesca y la recolección de productos forestales no maderables (cosas útiles que proporciona el bosque que no requieren la tala de árboles). Una de esas aldeas tiene 800 hectáreas de plantaciones de caucho, 120 hectáreas de huertas de frutos mixtos y 80 hectáreas de huertas de naranja que han estado establecidos por 20 años. 

Muchas personas están hablando en contra de la construcción de la presa. El objetivo de la presa es generar energía para electricidad, que se necesita en la zona. A pesar de que se les ha ofrecido una compensación, los aldeanos no creen que esta represente el valor de lo que van a perder. No hay planes de reubicación adecuados. Los aldeanos están apelando ante el gobierno, diciendo que la productividad de sus granjas, que les ha tomado años desarrollar, se perderá.

Esta situación todavía no ha sido resuelta y los planes para la presa siguen en pie.   

Nuestros agradecimientos a Kachin Development Networking Group (Grupo de Trabajo en Red por el Desarrollo Kachin) por otorgar su permiso para usar su investigación.

Trabajando unidos para proteger las selvas amazónicas 

El pueblo de Amazanga, Ecuador, no siempre vivió donde está viviendo ahora. Un derrame de petróleo obligó a los miembros de la tribu Quichua a mudarse de sus tierras tradicionales en la Amazonia. Cuando sus nuevos hogares se vieron amenazados por la deforestación y la agricultura industrial, los aldeanos decidieron que gestionar sus tierras según las tradiciones de su pueblo – cazar, pescar y recolectar plantas como alimento y medicina – era la mejor manera de protegerlas. 

Pero esto requería más tierra que la que poseían. El pueblo de Amazanga exigió que el gobierno les otorgara un territorio donde vivir como habían vivido sus ancestros. ‘No podemos vivir en una tierra del tamaño de un pedazo de pan,’ dijeron ellos. ‘Estamos hablando de un territorio, y tenemos derecho a vivir bien gracias al bosque.’ Cuando el gobierno ignoró su demanda, ellos pidieron a grupos ambientales internacionales que los ayudaran a comprar de nuevo sus tierras ancestrales. 

Los aldeanos invitaron a sus asociados internacionales a tomar fotos y grabar vídeos que mostraban los modos tradicionales de usar el bosque, y a compartirlos con las personas de sus países. Después de varios años, el pueblo de Amazanga recaudó suficiente dinero para comprar casi 2,000 hectáreas de bosque. 

No obstante, la compra de tanto terreno despertó sospechas entre los miembros de la tribu de los Shuar que vivía cerca. Cuando los Shuar reclamaron ser propietarios de la misma tierra, el pueblo de Amazanga entendió que había cometido un error. ¡Había creado asociaciones con organizaciones internacionales, pero no había logrado llegar a un acuerdo con sus vecinos! Los Shuar estaban tan enojados que amenazaron con la violencia. Luego de muchas reuniones, el pueblo de Amazanga y los Shuar acordaron compartir el bosque según reglas establecidas entre ambos. Dado que los Quichua y los Shuar tienen puntos de vista similares sobre cómo aprovechar el bosque de la mejor manera, pudieron formar una alianza.

Convirtieron la tierra en una reserva forestal y acordaron un plan de gestión del bosque que evita la tala de árboles y la construcción de vías. La tierra fue declarada ‘patrimonio de todas las tribus indígenas del Amazonas’ y está protegida para las futuras generaciones. Al ofrecerle apoyo a visitantes de lejos y cerca, el pueblo de Amazanga protegerá el bosque, preservará su cultura y ayudará a otros a proteger sus propios hogares en el bosque. 

Este estudio de caso ha sido tomado de Guía Comunitaria para la Salud Ambiental; agradecemos a los editores, Hesperian, por otorgar el permiso.



Debate 

  • ¿ Sabe de alguna situación similar en su región? Si es así, ¿qué puede hacerse?