Trabajo de salud con usuarios de drogas

Trabajo dentro de una red

por Graciela Radulich.

El Retoño es una organización cristiana que se dedica a trabajar con usuarios de drogas dentro de las regiones más pobres de la capital de Argentina, Buenos Aires. Esta organización fue fundada en 1985 para ofrecer rehabilitación completa (física, psiquiátrica, social y espiritual) a usuarios de droga varones que llegaban a pedir ayuda voluntariamente.

En 1990 comprendimos que la mayoría de los usuarios de drogas que acudían a nosotros estaban afectados por el VIH/SIDA y hepatitis B o C. La mayoría de ellos se las arregló para superar su adicción y empezar una nueva vida. Sin embargo, continuaban sus problemas de salud debido al VIH/SIDA. El Retoño les proporcionó apoyo y consejos de salud hasta el final de sus vidas.

La situación de contagio de VIH entre los usuarios de drogas en Argentina no ha mejorado. La gente pasan el contagio a través de compartir jeringas, el comportamiento sexual descuidado, el parto o la lactación. En Argentina, la gente que se inyectan drogas es todavía el grupo con el riesgo más alto de VIH (41%). El comportamiento sexual descuidado de los usuarios de drogas que no acostumbran inyectarse aumenta aun más esta cifra. Además, el uso de drogas ha aumentado dramáticamente, sobre todo entre los pobres.

A pesar de todo esto, y en contraste con lo que pasa en los países del ‘Primer Mundo’, el gobierno no emprende ninguna acción para ayudar a prevenir o mejorar esta situación. Como cristianos, enfrentados con tan difícil situación, nosotros empezamos por cuestionar lo que debería ser nuestra respuesta. ¿Podríamos simplemente esperar que los usuarios de drogas vengan a nuestro centro de rehabilitación, abandonando totalmente a los que todavía no han tomado la decisión de dejar su consumo de drogas? ¿No significaría que ignorar a tales personas produciría un aumento en la difusión del VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas? Si nuestra sociedad ha condenado y aislado a los usuarios de drogas, ¿debemos esperar nosotros un comportamiento responsable de parte de ellos?

Nuestra respuesta, en 1998, fue iniciar el Programa de Prevención de VIH/SIDA y de Promoción de Salud entre los usuarios de drogas dentro de las regiones más pobres. Este programa fue uno de los primeros de su tipo en el país y trabaja para reducir el daño causado por el abuso de la droga. Fue uno de los primeros que combinó este trabajo con una visión y una práctica abiertamente cristianas en Argentina.

El proyecto se creó con los siguientes objetivos:

  • establecer contacto con tantos usuarios de drogas como fuera posible en los sectores pobres que no tenían ningún contacto con instituciones sociales o de salud
  • reducir el riesgo de transmitir enfermedades tanto entre los usuarios de drogas activos como las personas que no usaban drogas
  • crear contactos entre los usuarios de drogas y las organizaciones de salud para animar el diagnóstico y tratamiento tempranos de las enfermedades
  • ayudar a los usuarios de drogas a prevenir el contagio de enfermedades con sus compañeros
  • acompañar a los usuarios de drogas en su camino hacia la recuperación.

El nuevo programa no cambió la misión original de El Retoño. Nuestro objetivo principal sigue siendo el de ayudar a tanta gente como sea posible a aprender a vivir sin drogas, dentro de un proyecto de vida cristiano.

Creación de redes

Desde el principio intentamos crear oportunidades para la participación de los miembros de la comunidad para asegurar soluciones eficaces y duraderas a estos problemas.

Para este propósito, trabajamos en la creación de dos tipos de red. La primera era en pequeña escala dentro de la comunidad para apoyar y ayudar a los usuarios de drogas. Pedimos apoyo a las familias, los usuarios de drogas, los ex usuarios y los líderes cristianos para trabajar juntos para entender su situación local, para producir información y llevar a cabo talleres comunitarios sobre cómo prevenir el uso de drogas y mejorar los tratamientos de salud y la rehabilitación para los usuarios de drogas.

El segundo tipo de red se efectuó en una escala más grande. Su propósito era hacer a la sociedad en general mucho más consciente de la necesidad urgente de enfrentar el crecimiento en el abuso de drogas, y el aumento de las enfermedades relacionadas con el uso de drogas. Trabajamos duramente por mucho tiempo en preparar reuniones para los funcionarios del gobierno, la iglesia y líderes de la comunidad y miembros de organizaciones sociales, tanto para aumentar su conocimiento de estos problemas como para coordinar trabajo de prevención y apoyo para los usuarios de drogas.

Han habido muchos resultados de esta acción y continúan aumentando. Por ejemplo, se fundó la Red Argentina para la Reducción de Daño. Esta reúne a muchas organizaciones sociales, asociaciones científicas y miembros del gobierno. El Retoño también trabajó en combinación con varias organizaciones científicas y de investigación de salud para llevar a cabo el primer estudio amplio de la tasa de contagio de VIH y de la hepatitis entre los usuarios de drogas que usan jeringas en Argentina. Este estudio debería ayudar a planear programas de intervención eficaces en el futuro.

En todas estas actividades, El Retoño intenta mostrar claramente los valores y ética del evangelio de Jesús y lleva ‘la voz de los que no tienen voz’ a todos los diferentes niveles dentro de los cuales trabajamos.

Graciela Radulich es la Coordinadora de El Retoño, un asociado de Tearfund en Argentina. Su dirección es El Retoño, H Wineberg 3450, (1636) La Lucila, Buenos Aires, Argentina. E-mail: gradulich@arnet.com.a

Algunas lecciones aprendidas

  • El compartir nuestro trabajo, experiencia y conocimiento con otros mediante el trabajo en redes nos trajo enormes beneficios enriqueciendo y mejorando nuestro propio trabajo.
  • Las redes organizacionales son una valiosa manera de influenciar y poner presión sobre los gobiernos para desarrollar políticas que protejan a los miembros vulnerables de la sociedad.
  • El trabajo con gente y organizaciones no cristianas proporciona una oportunidad de compartir nuestra fe y las soluciones que el Evangelio e da a nuestro mundo de sufrimiento.