Cómo resolver los conflictos

Foto: Jim Loring
Foto: Jim Loring

por Duberney Rojas Seguro

Medellín, Colombia, es una ciudad que necesita de forma desesperada resolver sus conflictos. Ha padecido dos décadas de conflicto armado entre bandas criminales, la guerrilla socialista y los grupos paramilitares. Los asesinatos son cosa de todos los días. Este conflicto ha afectado la vida de una generación de niños y de jóvenes que nacieron y crecieron en este contexto de violencia. Muchos de los grupos armadas están formados por jóvenes de ambos sexos, entre los 14 y los 25 años de edad. 

El Club Deportivo trabaja con jóvenes que viven en medio de la violencia. Hemos observado las destrezas y habilidades que desarrollan las comunidades locales a fin de sobrevivir y resolver los conflictos dentro de este contexto de violencia prolongada. Nos propusimos la tarea de identificar estas fuerzas y usarlas como base. Hicimos esto a través de una combinación de juegos, investigación y capacitación en la resolución de conflictos.

Uso del fútbol para capacitar a los negociadores de paz

El fútbol es muy popular entre los jóvenes. Ofrece una atmósfera de tensión similar a la de un conflicto armado. Organizamos un torneo de fútbol que se llamó ‘Copa de los
Negociadores de Paz’ que contaba con las siguientes características:

Equipos mixtos Los equipos tenían que incluir jugadores de ambos sexos. Se requería la presencia de por lo menos cinco jugadoras antes de empezar un partido. Las jóvenes estaban interesadas en participar porque veían la experiencia como una oportunidad de mejorar sus habilidades deportivas. Al principio, los varones tenían poco entusiasmo por jugar con las niñas, pero a medida que se desarrollaba el torneo, notaron que las niñas eran buenas jugadoras y empezaron a aceptarlas como iguales. ¡También nos dimos cuenta de que las niñas respetaban más las reglas y presionaban a los muchachos para que siguieran su ejemplo!

Sin árbitro Los mismos jugadores (de ambos sexos) tenían que resolver cualquier situación de conflicto en el juego.

Sin reglas establecidas Los jugadores tenían que sugerir las reglas y estar de acuerdo con ellas en cada partido.

Un observador Asignamos un observador para cada partido para atestiguar lo que pasaba en la cancha. Esta persona no interfería en las negociaciones para resolver los conflictos. Sin embargo, si se desencadenaba la violencia, el observador tenía el poder de expulsar inmediatamente a cualquier jugador que hubiera recurrido a la violencia.

Estas adaptaciones tenían como objetivo que durante el partido cada jugador se enfrentara en repetidas ocasiones con situaciones de conflicto en las que tuviera que utilizar sus habilidades para negociar y llegar a la reconciliación. El torneo se llevaba a cabo todos los meses y el deseo de ganar la competición motivaba a las personas a participar.

Resolución de los conflictos

Los niños y jóvenes que participaban en el torneo habían crecido rodeados por la violencia. Sin embargo, durante los partidos mostraron la habilidad para manejar conflictos por medio de métodos alternativos, pacíficos, aunque recurrían de vez en cuando a la violencia. Algunos de los métodos que usaron fueron:

La protesta Incluso en los momentos más intensos del juego, los jugadores fueron capaces de persuadir al equipo contrario a reconocer sus infracciones, deteniendo el juego como protesta pacífica. Lo hicieron:

  • aferrándose a la pelota para que el juego tuviera que detenerse
  • quedándose completamente callados y quietos (como si estuvieran paralizados).

La mediación Los jugadores practicaban habilidades de mediación: 

  • reuniendo a las personas que estaban jugando sucio y dándoles a elegir entre jugar limpio o abandonar el partido
  • trabajando junto con los jugadores de otros equipos para asegurar el juego limpio o para fortalecer la participación de las niñas
  • interviniendo para evitar la agresión física cuando algunos de los jugadores se ponían agresivos.

La reconciliación Cuando se producían situaciones confusas, los equipos discutían el asunto sin recurrir a la violencia, hasta llegar a un acuerdo. La reconciliación era posible porque:

  • ellos estaban de acuerdo desde el comienzo con las reglas para los partidos, y se aseguraban de que se respetaran a través de la discusión y de otros medios no violentos
  • pedían la opinión de terceros para ayudar a resolver los conflictos complejos como los goles disputados.

A veces, ninguno de los equipos se daba cuenta de una infracción. Podía parecer que afectaba a un solo jugador. Pero tuvimos la habilidad de mostrarles cómo esto podía transformarse en un conflicto inmanejable. Por esta razón no podía pasarse por alto, y debía resolverse de inmediato.

Fue interesante observar a los niños y a los jóvenes poner su experiencia y sus habilidades en práctica durante los conflictos que se produjeron en cada partido. Nos dio una visión del potencial de las personas para manejar el conflicto. A menudo se considera a las comunidades locales simplemente como las víctimas de la violencia. Pero las personas que viven inmersas en un conflicto armado prolongado, como la gente de Medellín, aprenden a sobrevivir, a arreglárselas con lo que tienen e incluso a influir en el conflicto. Ha habido mucho derramamiento de sangre, pero los conflictos también pueden proporcionar una oportunidad de aprender. En Medellín hemos aprendido que la comunidad local no está desvalida, sino que tiene el potencial para introducir cambios positivos.

En este proyecto notamos también la habilidad de las jóvenes para que los varones respeten sus derechos. Cuando los muchachos no les pasaban la pelota, las niñas se unían y se negaban a tomar parte en el partido. También tomaban a menudo la iniciativa para resolver los conflictos. En algunos casos, las niñas fueron capitanas del equipo.

El proyecto ha tenido un impacto en la sociedad en general en la medida que los participantes aplicaron en sus comunidades lo que habían aprendido en la cancha.

Nosotros hemos notado que hay más respeto por las mujeres. Ahora esto se nota cuando las mujeres usan las instalaciones públicas como las canchas de fútbol. De igual manera se recurre menos a la violencia como una manera de resolver los conflictos.

Este proyecto proporcionó un ambiente propicio para desarrollar las habilidades necesarias para resolver conflictos. Un proyecto así podría implementarse en cualquier parte del mundo donde haya un prolongado conflicto armado en un contexto urbano y en donde se practiquen los deportes de equipos (no necesita ser el fútbol). La actividad deportiva necesita implicar una pugna por algo difícil de lograr, en que cada equipo compita para ser el campeón. El proyecto puede entonces combinar el deporte con la investigación y la capacitación para la resolución de conflictos.

Duberney Rojas es el Gerente del Proyecto del Club Deportivo. Club Deportivo, AA 5238, Medellín, Colombia. E-mail: clubdeportivo@epm.net.co Sitio web: www.cusportsclub.org


Estudio de caso: Los derechos a la igualdad

Los derechos a la igualdad Durante uno de los partidos, una de las niñas oyó por casualidad que los niños planeaban no pasar la pelota a las niñas. Cuando oyó esto, reunió a las otras jugadoras y en protesta todas estuvieron de acuerdo en no jugar. Cuando las niñas les dijeron a los muchachos sobre su decisión, los muchachos tuvieron que suplicar a las niñas que participaran en el partido ya que si no, ellos perderían, ya que las reglas del torneo estipulaban que debía haber por lo menos cinco jugadoras en el equipo. Las niñas usaron esta oportunidad para negociar que los muchachos tenían que pasarles la pelota y que las niñas también podían ser capitán. Los muchachos aceptaron estas condiciones y el partido prosiguió. Desde aquel momento, las niñas vieron cómo las reglas del partido proporcionaban una herramienta eficaz para crear más igualdad entre los sexos y los muchachos entendieron que tenían que respetar los derechos de las mujeres.