Conocimientos y práctica: uso del agua en el hogar

por Yudith Contreras Veloso

Foto: Anne McCulloch
Foto: Anne McCulloch
El acceso a suministros de agua apta para el consumo es vital para la salud. El agua no es solamente esencial para beber sino que es necesaria para una buena higiene y saneamiento, lo que ayuda a proteger la salud de las familias y de las comunidades (Paso a Paso 73). A menudo el agua es un recurso polémico debido a que tantos usuarios compiten por tener acceso al mismo y muchas personas en todo el mundo no tienen suficiente para sus necesidades.

Muchas organizaciones apoyan proyectos de aprovechamiento de aguas cuyo objetivo sea resolver el problema del acceso al agua. Sin embargo, no siempre ven los resultados que esperan. Aún en los lugares donde las personas tienen acceso a un suministro básico de agua, puede todavía haber problemas de salud relacionados con el agua. Esto se debe a que los factores sociales y culturales influyen sobre el uso, el control y la calidad del agua.

Se llevó a cabo una investigación sobre estos factores en la región de Mosquitia en Honduras. Usando encuestas en el hogar, grupos de enfoque y observación, los investigadores estudiaron los conocimientos, las actitudes y las prácticas de las personas respecto al uso del agua en el hogar. La investigación involucró a tres grupos étnicos (los garífunas, los miskitos y los ladinosmestizos), que representan tres culturas diferentes, dado que el modo en que las personas usan el agua dentro del hogar a menudo está influenciado por costumbres tradicionales. Los líderes comunitarios y estudiantes de escuela secundaria de las comunidades ayudaron a recoger la información.

Las comunidades participantes en el estudio son todas pobres y enfrentan problemas de seguridad alimentaría durante algunas partes del año. A pesar de que hay varias fuentes de agua en esta región, muchas de éstas están contaminadas por la erosión del suelo, los químicos usados en la agricultura, las aguas residuales o residuos venenosos. Cada una de las comunidades participantes en la investigación tiene un suministro de agua por cañería que lleva agua directamente a los hogares de muchas familias. Las comunidades también se han beneficiado de recientes inversiones gubernamentales y privadas dirigidas a la construcción y la mejora de infraestructura y equipos locales para la provisión de cuidado de la salud. Se han producido talleres de capacitación, programas de radio, afiches y otros materiales educativos para promover la buena salud, incluyendo la importancia de tratar el agua en el hogar para asegurar que sea apta para el consumo.

A pesar de todo esto, continúan las altas tasas de enfermedad y mortalidad. Muchas de estas enfermedades están vinculadas con el uso, el manejo y el tratamiento del agua en el hogar.

Cómo tratar el agua

La investigación descubrió que todas las personas en las tres comunidades tenían algún conocimiento sobre la importancia de manejar y tratar el agua para el consumo (Paso a Paso 51). Sin embargo, estos conocimientos no siempre son aplicados. Muchas personas no se dan cuenta de que el agua que llega a sus casas por las cañerías no necesariamente es apta para el consumo. Setenta y cinco por ciento de las familias garífuna lleva a cabo algún tipo de tratamiento del agua en sus hogares, pero menos de la mitad de las familias mestizo y miskito aplican sus conocimientos sobre el tratamiento del agua. En los tres grupos, a pesar de las tradiciones culturales, los métodos más comúnmente usados para hacer el agua apta para el consumo son:

  • hervirla
  • calentar el agua bajo el sol
  • agregar cloro. Sin embargo, debido a que el cloro es costoso, las personas no lo usan consistentemente a menos que sea provisto gratuitamente por los centros de salud.

Cómo almacenar agua dentro del hogar

Una vez el agua es tratada, por lo general es almacenada en barriles, cubetas o recipientes plásticos. Éstos no siempre tienen tapas para cubrirlos y protegerlos, lo que implica que el agua se contamina por el polvo, los mosquitos y las moscas. Se encontró prueba de esto en todos los hogares.

Las personas usan jarras o tazas para introducir en los recipientes y buscar agua. A menudo muchas personas diferentes usan la misma taza y sus manos entran en contacto con el agua cuando lo hacen. Dado que las personas generalmente no se lavan las manos, esto puede propagar gérmenes al agua. A menudo la misma taza es utilizada tanto para obtener agua como para beberla y es reutilizada sin ser lavada. De esta manera se transmiten gérmenes.

Otras costumbres relacionadas

La falta de higiene y saneamiento en los hogares y las comunidades es otro factor clave. Algunos ejemplos incluyen:

  • los patios a menudo están llenos de residuos domésticos
  • las letrinas no son limpiadas muy a menudo
  • los residuos son vertidos cerca de fuentes naturales de agua
  • las letrinas se construyen cerca de los ríos y las aguas residuales de algunas de las letrinas van directamente a los ríos.

Por lo general, los niños de estas comunidades no usan zapatos. Al jugar entran en contacto con el agua, los ríos y los lagos que tienen diferentes grados de contaminación. Las mujeres pasan mucho tiempo lavando ropa en los ríos y en zonas que tienden a formar piscinas de agua estancada donde puede crecer bacteria que provoca que se desarrollen enfermedades.

Lavarse las manos es vital después de usar el sanitario o antes de preparar o comer alimentos, pero a menudo esto se descuida. De esta manera las enfermedades pueden transmitirse a otros miembros de una familia o comunidad.

Conclusión

A pesar de que se ha transmitido información y conocimientos sobre agua y saneamiento dentro de estas comunidades, esto no ha conllevado automáticamente a cambios en las prácticas. No hay apoyo ni reflexión a largo plazo para animar las buenas prácticas de higiene y de tratamiento del agua. Todas las comunidades demostraron prácticas que podrían perjudicar la calidad de su salud; no es solamente un problema para ciertos grupos.

Proveer a las comunidades un acceso al agua apta para el consumo no solamente requiere soluciones tecnológicas eficaces sino que además implica capacitación, despertar la conciencia y una organización a nivel comunitario. Esto es necesario para asegurar que todos los miembros de la comunidad sigan buenas prácticas en torno al uso y el tratamiento del agua. Este proceso requiere apoyo sostenido y fundamentado que respete las tradiciones culturales locales y tome en cuenta las diferentes necesidades de los hombres y las mujeres y los niños.

Yudith Contreras Veloso es antropóloga, y este artículo se fundamentó en investigaciones llevadas a cabo en el 2001 y el 2002 para su tesis sobre ‘Condiciones sanitarias, diversidad cultural e impacto sobre la salud’.

Apartado Postal 15133, Tegucigalpa, Honduras.

E-mail: contrerasveloso@gmail.com