Lucha contra la sequía en el Sahel

Miembros de una tribu en el Sahel toman medidas para proteger su tierra al construir muros bajos. Foto: Jim Loring/Tearfund
Miembros de una tribu en el Sahel toman medidas para proteger su tierra al construir muros bajos. Foto: Jim Loring/Tearfund

por Jeff Woodke

En el 2008, el pueblo de Abrik, una pequeña comunidad en los pastizales de la región central del norte de Níger en África Occidental, esperó pacientemente que cayera la lluvia, pero sufrió una decepción. En el 2009 el pueblo de nuevo esperó pacientemente que cayera la lluvia y de nuevo sufrió una decepción. Esta vez, la sequía se extendió más y afectó a todo el país. El norte del Sahel es siempre una región seca que recibe únicamente entre 250 y 300 mm de lluvia al año. Sin embargo, el pueblo de Abrik y los habitantes del Departamento de Abalak en general, donde vive este pueblo, ¡no habían visto lluvia considerable desde el 2007! ¿Cómo podrían sobrevivir hasta las lluvias del 2010? ¿Cómo podrían estos ganaderos semi-nómadas mantener con vida a sus hijos y animales durante lo que serían dos años de sequía?

Un enfoque integrado

Una pequeña ONG cristiana de nombre Jeunesse En Mission Entraide et Développement (JEMED), ha estado trabajando con los ganaderos de los tuareg y los fulani en el Departamento de Abalak desde 1990, ayudándoles a desarrollar comunidades resistentes a las sequías. En la actualidad ofrecen servicio a comunidades que suman un total de más de 25,000 personas, tanto musulmanas como cristianas. JEMED asume un enfoque integrado hacia los problemas de desarrollo entre los ganaderos. Combina elementos de adaptación al cambio climático, reducción del riesgo de desastres, gestión de los recursos naturales y desarrollo comunitario en un sólo programa ahora denominado “Desarrollo resiliente”, un nombre creado por Tearfund. JEMED fue galardonada en el 2009 con el premio Sasakawa de la Secretaría de las Naciones Unidas para la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) por su labor en la reducción del riesgo de desastres.

Sequías frecuentes

La idea de encontrar soluciones para las sequías o para la protección contra el clima es primordial para la estrategia de JEMED. Esta idea provino de los ganaderos mismos, quienes le dijeron a JEMED en 1990 que “todo lo que se haga debe tomar en cuenta las sequías, sino no nos interesa”. Esto se debe a que las grandes sequías cada vez son más frecuentes, probablemente debido al cambio climático. Entre los años 1973 y 2000 únicamente ocurrieron dos grandes sequías. Desde el año 2000 han ocurrido tres sequías importantes a nivel nacional y una a nivel local. Las sequías tienen efectos devastadores sobre las personas y su medio ambiente y han obligado a los ganaderos a adaptarse. Prácticas que una vez fueron impensables para un ganadero, como reducir la cabaña ganadera (vender ganado antes de la sequía) ahora son aceptadas y se han difundido.

Puntos fijos

La solución que los ganaderos propusieron en 1990 se ha convertido en el modelo para toda la labor de JEMED en la zona y ha sido adoptada de manera generalizada en el Departamento de Abalak. Ésta implica el establecimiento de un “punto fijo” en el territorio donde el grupo pasa la estación seca. Esto es una adaptación de una práctica preexistente de contar con un abrevadero para la estación seca. El “punto fijo” inicia con el desarrollo de una fuente de agua que se convierte en el lugar central del territorio del grupo. Por lo general, es un pozo cavado a mano de un máximo de 130 metros de profundidad. Se utilizan animales para sacar el agua. El hecho de que los ganaderos visitan el lugar con regularidad hace que el punto fijo sea el lugar ideal para desarrollar otras estructuras físicas y sociales, como la asistencia de salud, bancos de granos y la educación. Los ganaderos pueden optar por continuar viviendo su estilo de vida semi-nómada tradicional, accediendo al punto fijo según lo necesiten o bien construir allí una casa fija, si así lo desean.

Un lugar de oportunidades

El cambio climático ha provocado que los ganaderos hayan cambiado su alimento básico de la leche, a los granos, con lo que ha aumentado su necesidad de agua y se ha reducido su movilidad. El punto fijo proporciona una fuente permanente de agua. Un banco de granos en el punto fijo les permite a los ganaderos comprar granos a precios más bajos que en el mercado. Ahí también hay pequeñas tiendas cooperativas administradas por mujeres, además de bancos de animales, donde se vende alimento para animales. Esto significa que las personas venden menos animales para pagar por los granos y por otros artículos esenciales. También ahorran dinero al no tener que viajar hasta el mercado, que puede estar a 100 kilómetros de distancia. Mejora la seguridad alimentaria, con lo que la comunidad se hace más resiliente en tiempos de sequía. 

Algunos de los hombres y mujeres del grupo están capacitados para proporcionar atención de salud básica ahí en el punto fijo, lo que reduce aún más la necesidad de viajar. Se han instalado escuelas primarias, con una cafetería escolar y algunos hogares anfitriones que viven ahí mismo. De esta manera, los niños de hogares nómadas pueden quedarse allí y obtener una educación. También se realizan clases de alfabetización para hombres y mujeres.

Ganado

En torno al punto fijo pueden llevarse a cabo la protección y regeneración de recursos naturales. Estas zonas protegidas funcionan como reservas para asnos y animales para ordeño en las épocas de sequía o en las épocas secas. JEMED entonces trabaja con las comunidades para asegurar el reconocimiento legal de sus derechos de ordenación de tierras, una parte importante de la adaptación al cambio climático.

Las personas pueden diversificar sus fuentes de subsistencia gracias a pequeños préstamos renovables de efectivo y animales dentro de la comunidad. Esto les permite a los ganaderos usar las habilidades que ya poseen con los animales para obtener ganancias y usarlas para financiar otras actividades de generación de ingresos. Un porcentaje de los préstamos es para las mujeres, con el fin de garantizar que una mayor proporción de la población participe en la generación de ingresos. Se han introducido métodos modernos de ganadería, tales como la vacunación, la reducción de la cabaña ganadera, la cría selectiva y el uso de forraje suplementario. Estas ideas parecen simples, no obstante representaron grandes cambios para los ganaderos. Resultó importante que todas las actividades estuvieran integradas y que fueran repetidas en la mayoría de los puntos con inyecciones sucesivas de capital, que se redujeron con el paso del tiempo. A pesar de que este ciclo de proyecto es prolongado, les permite a las comunidades desarrollar la resiliencia y diversificar sus economías, incluso bajo condiciones de sequía. 

Indicadores de cambio

El resultado es que después de la crisis, Abrik perdió sólo el 47 por ciento de su ganado a causa de la sequía, en comparación con un 70 por ciento en la mayoría de los otros puntos fijos donde JEMED no trabaja. Abrik únicamente pidió un pequeño monto de ayuda humanitaria en el 2010, que fue un año de crisis alimentaria severa en Níger. La escuela nunca cerró y las mujeres y los niños tenían alimentos, agua y leche. Su economía había sido diversificada de modo que aunque la pérdida de animales perjudicó a los ganaderos, no los destruyó. Ellos pudieron sobrevivir dos años de sequía con poca ayuda externa y reconstruir sin ayuda.

Actualmente el pueblo de Abrik es resiliente y ya no necesita a JEMED. Se ha convertido en un ejemplo para otros que deseen imitarlo. El proceso tomó mucho tiempo, pero valió la pena. JEMED está trabajando para repetir esta experiencia en otras comunidades de la zona. Níger es un país donde es difícil lograr el éxito. No obstante, por la gracia de Dios, JEMED seguirá ayudando a las comunidades a desarrollar el potencial que Dios les ha dado.

Jeff Woodke trabaja con Jeunesse En Mission Entraide et Développement (JEMED) en Níger, África Occidental. Para obtener más información sobre este proyecto, favor de comunicarse con tamasheq@aol.com 


Desarrollo resiliente

La resiliencia es la capacidad de sobrevivir, recuperarse y adaptarse a las conmociones y tensiones que podrían afectar a su comunidad. Éstos pueden ser desastres repentinos (p. ej., terremotos, acontecimientos climáticos extremos) o cambios que ocurren más lentamente (p. ej., cambios en el clima, VIH, inflación de precios, etc.). Las comunidades que pueden aprender y ajustarse a estas condiciones cambiantes son comunidades resilientes. Es importante que todo desarrollo sea resiliente.