Estudio bíblico

La tierra como un don de Dios
por el Reverendo Dr Chris Wright.

En el Antiguo Testamento, los israelitas tenían tierras donde vivir porque Dios simplemente se las había dado. Este don de la tierra hizo que Israel se diera cuenta de lo mucho que dependía de Dios y cómo Dios fielmente le solucionaba sus necesidades - aún cuando ellos le fueron infieles. El don de la tierra comprobó la amistad entre Dios e Israel. Los hombres tenían el derecho a su propio pedazo de tierra - la tierra estaba destinada a ser compartida igualmente.

La historia de Nabot tiene mucho que enseñarnos sobre tierra y herencia.

Lea I Reyes Capítulo 21:1-3. La sugerencia del Rey Acab a Nabot de que él debía comprar o cambiar otra tierra por el viñedo de Nabot puede parecernos bastante razonable. ¿Cuál fue la reacción de Nabot? Nabot creía que la tierra no era de él para dar, vender o cambiar. El la mantenía como una obligación a Dios para el beneficio de su familia.

Lea el resto de I Reyes Capítulo 21. En los versículos 11-16 aprendemos que la única manera que Acab puede tomar posesión del viñedo de Nabot es condenándolo falsamente por blasfemia. Esta ofensa significó que perdiera el derecho de pertenecer al pueblo de Dios. Lo mataron a pedradas y le confiscaron su tierra. Este incidente demuestra como la relación del hombre con Dios estaba unida al derecho de compartir el beneficio de la tierra de Dios.

La suerte de Nabot fue un ejemplo clásico de lo que le sucedió a un gran número de personas corrientes, cuando la realeza y los nobles ricos ignoraron el sistema tradicional de Israel sobre la tenencia de la tierra heredada. Más y más gente fue destituida de sus tierras ancestrales y forzada a trabajar como obreros pobres en la tierra que una vez les perteneció, pero que ahora estaba en las manos de unos pocos ricos y poderosos.

Los profetas vinieron a defender al pobre. demostrando la corrupción y la explotación del rico. El profeta Elías trajo un mensaje claro al rey Acab: ‘Dios está enojado por tu crimen y te castigará de la misma forma.’

¿Habla usted, o su iglesia, francamente y con la misma autoridad cuando se ve una injusticia? ¿Por qué Elías estaba tan seguro de lo que le decía al Rey Acab? ¿Qué podemos aprender de esta historia?