Barreras de separación

por Malcolm P Chisholm

Foto: Penny Relph
Foto: Penny Relph

La distancia física entre las personas y las culturas puede acortarse ahora por medio de los aviones, teléfonos celulares y noticias que están al aire las veinticuatro horas. Pero muchas comunidades en todo el mundo todavía están divididas. El conflicto puede ser abierto o desapercibido. Ahora hay barreras físicas o emocionales que separan a las personas que vivían juntas en paz. Las personas hablan a menudo de paz y reconciliación, pero pocos realmente recorren el difícil camino para derribar estas barreras de separación. 

Se construyen barreras por muchas razones diferentes, como para cercar los edificios, definir un límite legal, proteger a las personas o la propiedad, e impedir que los animales se pierdan y para cuidarlos más fácilmente.

En muchas partes del mundo, las barreras se construyen también dentro de las comunidades y entre ellas. Algunas de éstas son barreras físicas, como las largas ‘barreras de paz’ dentro de ciertas áreas de Belfast, en Irlanda del Norte. Ha habido conflicto violento en este lugar durante muchos años. Estas barreras son una representación del miedo y desconfianza que existe palpablemente entre comunidades adversarias vecinas. Algunas de estas barreras tienen varios kilómetros de largo. En el transcurso de los años, a medida que se agrava el conflicto, se han hecho más altas y sólidas. Incluso después de los acuerdos oficiales de paz del gobierno, las barreras han continuado creciendo.

Estas ‘barreras de paz’ son un recordatorio de que aunque los gobiernos digan que ha llegado la paz, la vida en la calle no es ni armónica ni pacífica. En todo el mundo, muchas comunidades locales se quedan rezagadas, luchando en zonas de previo conflicto étnico a medida que el mundo avanza hacia la próxima iniciativa de paz.

Las barreras que separan las comunidades causan largos desvíos a los viajes antes sencillos. Lamentablemente, con el tiempo, la gente se acostumbra a ellos y se vuelven normales. Otras personas que no participaron directamente o no estuvieron allí en el momento en que se requirió construir estas barreras, las aceptan al igual que los desvíos necesarios. Pero en su interior saben que algo no está bien.

También pueden construirse barreras inadvertidas en los corazones de las personas, como entre un hombre y su esposa, entre los que antes eran amigos, o entre ‘ellos’ y ‘nosotros’. Pueden simbolizar una relación basada en la desconfianza, en lugar de basarse en la confianza. Cada omisión o acto mal interpretado agrega otro ladrillo a la barrera. Estas divisiones también pueden encontrarse dentro de la iglesia cristiana que debería trabajar por la unidad y la paz en un mundo dividido y sufriente. Nosotros oramos e instamos a los políticos locales a que se unan para resolver juntos una situación política. Sin embargo muchos cristianos no están preparados para reconocer o saber cómo proceder ante las barreras que causan tanta división dentro de la iglesia. A menudo las barreras que ponemos no sólo afectan nuestras vidas sino también las de los demás.

Así como la gente que tiene que tomar rutas de desvío alrededor de las barreras físicas, muchas personas también evitan el contacto con las personas con que están en conflicto. Mucha energía, tiempo y dinero se gastan en mantener estas barreras, pero no se encaran las razones que provocaron la existencia de tales barreras.

Desgraciadamente, las barreras no se caen solas. La gente debe tener la voluntad de derribarlas. Deben enfrentarse los miedos y actitudes subyacentes y deben compartirse; el proceso requiere tiempo, valor y acuerdo mutuo.

El ejercicio de grupo que se encuentra en la siguiente página puede usarse para demostrar cómo se construyen las barreras entre las personas.

Reconocer una barrera es fácil. Dar los costosos pasos para empezar a demoler esa barrera no es fácil, pero las recompensas pesan más que el costo. Tragarnos nuestro orgullo, perdonar a las personas y enfrentar el conflicto, no es tarea fácil. Aun cuando sintamos que tenemos la razón, quizá necesitemos ser el que da el primer paso hacia la reconciliación.

Tendrán que hacerse varios viajes por las ruinas de la barrera. La reconciliación es una parte íntegra del trabajo de Dios y no es opcional para los cristianos. Jesús demolió la barrera que nos separa de Dios. Con su gracia, y con la ayuda del Espíritu Santo, también podemos ayudar creativamente a otros a reconciliarse.

Malcolm P Chisholm es un asesor independiente que trabaja desde hace más de 20 años en el área de reconciliación y la construcción de paz. 13 Dundela Gardens, Belfast, County Antrim, BT4 3DH, Northern Ireland, Reino Unido. E-mail: malval1@ntlworld.com


La construcción de barreras

Esta actividad de grupo puede usarse dentro del contexto de un taller de construcción de paz o como parte del trabajo continuo de reconciliación dentro de una comunidad en conflicto. El ejercicio puede demostrar eficazmente cómo se construyen las barreras entre los grupos de personas, revelar problemas de conflicto que necesitan confrontarse e introducir ideas de reconciliación. Se necesita un facilitador experimentado ya que es importante discutir y resolver los problemas que puedan suscitarse durante el ejercicio. Para mayor información sobre facilitación, ver Paso a Paso 60.

1 Para empezar 

Para esta actividad se necesita:

El local De preferencia un recinto cerrado, o un espacio al aire libre con los límites claramente marcados.

Los grupos Dividir a los participantes en dos grupos. Escoger los grupos al azar (por ejemplo numerando a los participantes alternadamente 1, 2, 1, 2, 1, 2 etc), para que cada grupo contenga una mezcla de personas de ambos lados del conflicto real. Los dos grupos se dirigen a diferentes extremos del cuarto.

El material Cajas de cartón usadas (también podrían usarse latas vacías, leños o ladrillos), pedazos pequeños de papel para pegar en las cajas, bolígrafos.

Tiempo Considerar entre una hora y media y dos horas, incluyendo media hora por lo menos para la retroalimentación.

2 Construcción de barreras para principiantes

Una persona empieza por escribir o dibujar en un pequeño pedazo de papel algo que a él o a ella no le gusta del ‘otro grupo’ o de ‘otra persona’ en su situación de conflicto. Ésta podría ser una actitud o una acción, algo que haya experimentado personalmente. El papel debe entonces pegarse en el costado de una caja. Esta caja se pone entonces entre los dos grupos, como el primer ladrillo en la barrera. El pedazo de papel debe estar del lado de la barrera del que lo escribió, para que el otro grupo no lo vea. Alguien del otro grupo hace entonces lo mismo de su lado y lo agrega a la barrera. Ninguno de los grupos debe saber lo que se ha escrito en los pedazos de papel en el otro lado.

¡Pronto la barrera de cajas empieza a crecer, al igual que el entusiasmo de los participantes! Hay que continuar edificando hasta que la barrera sea tan alta como sea posible construirla sin peligro. Es importante que cada participante agregue por lo menos una o dos cajas a la barrera. Una vez que se haya construido la barrera, se debe pedir a los participantes que griten algunos de sus sentimientos colectivos sobre el ‘otro’ grupo. Después de un rato se debe preguntar lo que quieren hacer con la barrera. Se espera que quieran derribarla. Si esto es así, hay que permitirles hacerlo cuidadosamente. ¡Por lo regular esto es muy rápido!

3 Retroalimentación

Una vez que se derriba la barrera y se sacan todos los escombros, es importante que los participantes expresen su opinión. Hay que pedirles que den su retroalimentación sobre lo que escribió su equipo en las hojas de papel (a fin de que se haga en forma anónima, las personas no tienen que decir lo que escribió cada quien). El facilitador debe resumir esto en una hoja grande de papel.

Luego, debe pedirles a los participantes que expresen cómo se sentían al poner las cajas y luego cómo se sintieron en relación con los del otro grupo cuando la barrera creció y se vieron separados de ellos. 

A lo largo de esta actividad, el facilitador debe estar atento para notar cualquier señal de emociones dolorosas, o lenguaje corporal que revelen vulnerabilidades expuestas y para manejar cualquier situación delicada que pueda suscitarse. Es importante darles la oportunidad a las personas para que expresen lo que sienten y piensan y no sólo reprimirlo. Sin embargo, también es importante que las tensiones no vayan demasiado lejos y se hagan inmanejables y destructivas. Una idea es tener un buzón de sugerencias donde la gente pueda exponer los problemas que le gustaría discutir pero quizás encuentre demasiado delicados para hablar de ellos. Estos problemas pueden analizarse constructivamente después del taller.

Al final de la retroalimentación, el facilitador puede anotar los aspectos comunes para discusiones futuras o para reflexión personal y acción por parte de los participantes. Ellos deben discutir cómo pueden poner en práctica lo que aprendieron en este ejercicio en su comunidad.