N14 Secado de hortalizas

Secador de fruta

Muchas hortalizas, hierbas, especias y frutas pueden preservarse mediante el secado. Los tomates, las cebollas, los pimentones o los ajíes y las hierbas son ejemplos de productos que son fáciles de secar y almacenar. El secado de hortalizas implica que todavía pueden utilizarse durante meses después de cosecharse. Pueden contribuir a mejorar la nutrición del hogar en épocas en las cuales hay poca disponibilidad de hortalizas frescas.

Corte las hortalizas en tajadas o pequeños trozos a fin de lograr un secado más rápido y consistente. Conserve limpios los alimentos. De ser posible, remoje los trozos de hortalizas en un litro de agua hirviendo que contenga dos cucharadas soperas de sal y una medida de una tapa de gaseosa de metabisulfito de potasio, si lo hay disponible, como preservativo.

Secadores sencillos como el de abajo, aceleran el proceso de secado, evitan el contacto de moscas e insectos, y dan alguna protección contra las tormentas repentinas. Cuando las hortalizas estén totalmente secas, almacénelas en contenedores sellados o en bolsas plásticas. En forma regular, revise que no haya moho. Las hortalizas secas pueden agregarse a estofados y sopas para darles más sabor.

Discusión

  • ¿Las personas en nuestra localidad acostumbran secar alimentos? ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de secar alimentos?
  • ¿Qué tipo de recipientes podrían utilizar las personas para almacenar frutas y hortalizas secas, que eviten la entrada de aire?
  • ¿Qué hortalizas están disponibles localmente que pudieran secarse? ¿Cómo podemos experimentar y descubrir cuáles pueden secarse en forma efectiva?
  • ¿Qué tan fácil sería animar a las personas a agregar hortalizas y hierbas secas a sus comidas? ¿Cómo podríamos incentivar ésto?
  • ¿Es posible obtener sustancias preservativas como el metabisulfito de potasio en las farmacias o puestos de salud? ¿Cuánto cuestan?
  • ¿Sería posible que construyéramos un secador como el que se muestra en la figura? El marco podría hacerse con alambre, madera o bambú, y la cubierta, con plástico transparente. Un lado del plástico se deja suelto para permitir la entrada de personas, y para cerrarlo, se fija con piedras o ladrillos. Los costados pueden enrollarse sobre palos de madera a fin de controlar la temperatura. Las hortalizas y frutas se colocan adentro, sobre un tamiz de alambre para secado, a una altura de aproximadamente medio metro sobre el nivel del suelo para permitir la libre circulación del aire.