Objetivos y resultados anticipados

Una de las características de Dios es la justicia. A Él le preocupa profundamente la vida de cada individuo. En toda la Biblia leemos sobre esta preocupación y sobre cómo Dios envió a su hijo Jesús para traer justicia. Como cristianos debemos compartir esta pasión por la justicia. Las leyes de Dios son constantes. La intención de las mismas es asegurar libertad y justicia para cada persona – en cualquier cultura o situación. Las iglesias deben compartir la preocupación de Dios por la gente pobre y la oprimida. Esta guía inicia con un entendimiento de la enseñanza bíblica y nuestro llamado a desafiar la injusticia, en especial, cuando afecta a la gente pobre y vulnerable.

Como cristianos debemos estar motivados por el amor en lugar de por la ley. Estamos llamados a buscar activamente la justicia y defender los derechos de otras personas mientras que, al mismo tiempo, podemos ser llamados a aceptar la injusticia contra nosotros mismos. Esta guía busca ayudar a las personas a aprender sobre sus derechos humanos y a debatir modos de promover los mismos en diferentes situaciones locales. Cada tema incluye referencias bíblicas que nos ayudan a entender la compasión y pasión de Dios por la justicia. Raras veces las leyes humanas son perfectas – continúan siendo cambiadas y mejoradas. Esta guía puede ayudarnos a entender cómo desafiar leyes injustas, cómo familiarizarnos con nuestros derechos humanos y cómo promover y defender los derechos de los demás.

La Declaración Universal de Derechos Humanos

Después de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, en especial la muerte de 6 millones de judíos en campos de prisioneros, los gobiernos mundiales quisieron asegurar que esto no pudiera repetirse. Ellos acordaron que toda persona tiene derechos que siempre deben ser respetados y responsabilidades hacia los demás. Estos derechos y responsabilidades fueron presentados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y proclamados por las Naciones Unidas (ONU) el 10 de diciembre de 1948. Los gobiernos prometieron dar a conocer estos derechos a sus ciudadanos y esforzarse por protegerlos y promoverlos.

Desde entonces, esta declaración ha sido llamada el secreto mejor guardado del mundo. Pocas personas conocen lo que contiene la misma, y aún menos personas han visto una copia. Los gobiernos no solamente no han conseguido distribuir la Declaración Universal, sino que algunos hasta han sostenido que no es relevante para su país, cultura o situación política.

Desde entonces se han hecho muchos otros acuerdos concernientes a los derechos humanos pero esta declaración permanece como la referencia estándar sobre derechos humanos. Sin embargo, a pesar de todos estos acuerdos, la mitad de los países del mundo sigue encarcelando personas únicamente debido a sus creencias religiosas, políticas o sociales, o a su raza, género u origen étnico, y un tercio de los gobiernos del mundo tortura a sus prisioneros.

Los acuerdos sobre derechos humanos proveen un fundamento para que personas comunes hagan a nuestros gobiernos responsables de la manera en que tratan a la gente y para apoyar el trabajo de los miles de defensores de los derechos humanos alrededor del mundo. La Declaración Universal de la ONU y otros documentos pueden ser utilizados como base para desafiar a los políticos y cabildear a los gobiernos para asegurar que las leyes beneficien a la gente pobre. Pueden ser utilizados como una base para desafíos legales cuando se han ignorado los derechos humanos de las personas.

Algunas situaciones pueden ser transformadas por la acción comunitaria. Algunas requerirán defensoría para animar el cambio a las leyes y políticas nacionales. Otras son tan enormes que se requiere acción de defensoría y una coordinación internacional. Las preguntas de discusión intentan acentuar estos diferentes niveles. Esta guía presenta varias situaciones comunes de injusticia basadas en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Habrá muchas otras de relevancia local.

Objetivos 

  • Aumentar el entendimiento del amor de Dios por la justicia por medio del estudio bíblico, la reflexión y el debate
  • Aumentar la conciencia de los líderes de iglesia y comunitarios sobre su capacidad para motivar una respuesta comunitaria positiva frente a la injusticia
  • Desarrollar un entendimiento de los derechos humanos y del contenido de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU
  • Que la iglesia y los miembros de grupos comunitarios obtengan un entendimiento útil sobre los procesos de abogar por los derechos humanos en nombre de, o junto con, aquellos que sufren injusticia
  • Que la iglesia y los miembros de grupos comunitarios ganen confianza en hacer frente a la corrupción y al abuso de poder.

Resultados esperados

  • Los líderes de iglesia enseñando a los miembros, y a otros, sobre el amor de Dios por la justicia
  • Los líderes de iglesia y comunitarios desarrollando una respuesta comunitaria positiva hacia los problemas de injusticia en su zona local, regional y nacional
  • Líderes de iglesia y comunitarios facilitando grupos que trabajen unidos para plantear abusos de los derechos humanos en sus comunidades ante las autoridades
  • Miembros de la iglesia y de grupos comunitarios practicando la defensoría de derechos en nombre de aquellos en sus comunidades que han sufrido injusticia
  • Miembros de la iglesia y de grupos comunitarios desarrollando su confianza en hablar en contra de, y tomando acción para luchar contra, la corrupción y el abuso de poder.