Viviendo con el sida

Godfrey es un consejero de TASO, una organización que, en Uganda, alienta a las personas portadoras del virus VIH, o enfermas del SIDA, y les brinda ayuda práctica. VIH es el Virus de Inmuno-deficiencia Humano. Pasemos un día con Godfrey, visitando con él y aprendiendo más lo que significa vivir con el SIDA...

Caso Número Uno

La primera visita del día nos lleva a una casa en las afueras de Kampala. El coche de la organización TASO se detiene bajo un platanal. Sandra sale por detrás de la casa; estaba vigilando el fuego para cocinar. Es alta y muy delgada; tiene una sola hija de cuatro años: Rosie.

Después de saludarse, Godfrey entra a la casa con Sandra; ella comparte una habitación con Rosie y una sobrinita. Hay 22 miembros en esta numerosa familia, cuyas edades varían desde un bebé de seis días hasta dos abuelas, ambas de más de 70 años. Godfrey le da a Sandra huevos, leche en polvo y una bolsa con ropa para Rosie.

Sandra y su hija vivían en una región rural hasta que las llamaron de Kampala porque su esposo estaba muy enfermo. Cuando ellas llegaron, él ya había muerto “de causas desconocidas”.

Al poco tiempo, Sandra se enfermó y estaba demasiado débil para regresar a su casa. Ya entonces la familia sospechaba que su marido había muerto a causa del SIDA. Asustados de contagiarse, a su regreso, la aislaron. Sandra tuvo que permanecer sola en su habitación, donde sus comidas le eran dejadas en la puerta. Nadia le hablaba. Estuvo tirada en el suelo con diarrea, vómitos y fuertes dolores de cabeza por varios días.

Un día estaba tan enferma que sus familiares tuvieron que cargarla hasta la vía principal y desde allí la llevaron al hospital en autobús. La admitieron y el diagnóstico del médico fue: portadora del virus VIH. Una semana después, cuando se sentía mejor, supo de la organización TASO por medio de Godfrey, quien ya era su consejero. El se dio cuenta que su primera tarea era la de “educar” a la familia y hacerles ver que no corrían ningún riesgo. El resultado de esta acción hizo que Sandra pudiera compartir las comidas con su familia, así como sentarse y charlar con ellos.

Ahora que ella recibe tratamiento médico tan pronto se enferma, Sandra se siente mucho mejor. Va con frecuencia al centro de la TASO donde cose sábanas para el hospital. Ha sido admitida en el hospital en dos ocasiones y aunque pierde peso y se debilita, nunca pierde el ánimo.

A Rosie la examinaron y no es portadora del virus VIH. Cuando su madre muera, no tendrá necesidad de mudarse ¡ya tiene un hogar y una familia que la cuidarán!

Caso número dos

Después del almuerzo, Godfrey visita un bloque de apartamentos, cerca del centro de Kampala. Allí viven Michael, su mujer, seis hijos, su hermana y los tres hijos de ella. Entre todos comparten dos habitaciones.

Hasta hace un año Michael trabajaba en una fábrica y vivían mejor. Cuando se empezó a sentir mal, perdió su trabajo y se atrasó en los pagos del alquiler. Cuando lo echaron de su vivienda, tuvieron que ir a vivir con la hermana de Michael, quien es viuda. Ella vende pasteles en el mercado.

Los niños entran corriendo y le cogen las manos a Godfrey mientras él habla con Michael y su esposa, Franny. Franny alimenta a un bebé, quien es bullicioso y sonriente a pesar de ser portador del virus VIH. También lo es Henry, el niño de dos años. Los otros cuatro niños no son portadores del virus.

Godfrey les pregunta: “¿Comen bien?”

Michael responde: “Hacemos lo posible, pero con doce bocas para alimentar y con solo el dinero de los pasteles, no hay mucho que compartir”.

Godfrey les dice que les traerá más comida en su próxima visita y aconseja a Michael que vaya a ver al médico del hospital de la TASO para que le recete algo para la erosión que le está molestando, Franny ofrece a Godfrey una taza de té, pero él tiene otras visitas que hacer y se va; los niños gritando le dicen adiós.
 
Un poco más abajo, siguiendo la misma vía, vive la Señora Owagi, en una casita de barro. Su hija, viuda, murió el año pasado dejando dos niños de cuatro y cinco años. Ella era paciente de la TASO y, debido a ello, TASO paga ahora por la educación de los niños, así como por la leche, los huevos, la ropa y el jabón.

“No sé que hubiéramos hecho sin la ayuda de TASO” dice la Señora, “sin embargo me preocupa el futuro de los niños cuando yo no esté aquí. ¡Son tan pequeños!”

Taso comenzó en 1987 con un grupo de voluntarios. Muchos de sus trabajadores son portadores del virus  VIH o están enfermos del SIDA. Todos saben que les queda poco tiempo de vida; sin embargo, toman una actitud muy positiva en cuanto a vivir con el SIDA se refiere.

Extracto del folleto “Vivir positivamente con el SIDA” escrito por Janie Hampton – The AIDS Support Organization (TASO), Uganda.