Un mundo de oportunidades

Paso a Paso 109 - Jóvenes

Paso a Paso 109 celebra la energía y la creatividad de los jóvenes y explica cómo proporcionarles el apoyo que necesitan para prosperar.

Un mundo de oportunidades

«Los jóvenes son los soñadores, emprendedores y pensadores del mañana: los líderes del futuro. Imagínese todo lo que crearán: inventos, grandes avances, nuevos medicamentos, nuevas formas de transporte, nuevos medios de comunicación, economías más sostenibles y, posiblemente, incluso un mundo en paz. Tienen nuestro futuro común en sus manos».
Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF

Tiffany tiene un futuro brillante. Foto: Unicef Malaui
Tiffany tiene un futuro brillante. Foto: Unicef Malaui

Actualmente, hay más jóvenes de entre 15 y 24 años que nunca antes en la historia. Juntos, representan el 16 % de la población mundial. Con tantas energías e ideas, muchos pueden desarrollar sus habilidades, disfrutar de la vida y contribuir a la sociedad. Sin embargo, otros enfrentan un futuro incierto.  

Todos los meses, diez millones de jóvenes alcanzan la edad de trabajar, pero no hay suficientes empleos para todos ellos. De hecho, los jóvenes tienen el doble de probabilidades de estar desempleados que los adultos. Otras presiones podrían incluir la falta de educación, la pobreza, el matrimonio prematuro, los conflictos, la corrupción, la incertidumbre política y la degradación medioambiental.  

Los jóvenes tienen el talento y la creatividad para encontrar nuevas soluciones a los problemas, construir la paz, actuar para ayudar a los demás e inspirar el cambio político. Sin embargo, para desarrollar su pleno potencial, necesitan apoyo y oportunidades.

La historia de Tiffany

Para Tiffany, la oportunidad de obtener una buena educación se le estaba escapando de las manos. Gracias a los enormes esfuerzos y dedicación de su tío, había concluido la enseñanza primaria y dos años de la secundaria. De pronto, su tío perdió su empleo y no pudo seguir apoyándola. «Me dio mucha pena saber que tendría que abandonar la escuela», dice Tiffany. «Sentí que mis posibilidades de ir a la universidad y de tener una carrera se desvanecían». 

Alrededor de la mitad de las niñas en Malaui terminan la enseñanza primaria, pero solo una de cada cinco concluye la enseñanza secundaria. Entre las razones, que son numerosas, se incluyen la pobreza, la necesidad de que ayuden en las tareas domésticas, la distancia a las escuelas y el matrimonio prematuro. Algunas niñas dejan de ir a la escuela cuando les llega el período, especialmente si no hay baños adecuados. Si una familia no puede permitirse mandar a todos sus hijos a la escuela, lo normal es que se les dé la prioridad a los hijos varones.  

Cuando Tiffany recibió una beca para continuar con su enseñanza escolar, estaba dichosa. Actualmente, estudia ciencias políticas en la universidad. «Aún no he decidido qué haré cuando me gradúe. Posiblemente, intentaré ser diputada», afirma.

Un enfoque diferente

Tiffany ahora tiene la oportunidad de perseguir sus sueños y ejercer influencia en los demás. No obstante, para algunos jóvenes, es necesario encontrar otros enfoques frente a la educación y la capacitación. 

En el segundo piso de un ajetreado mercado de Jartum, Sudán, un grupo de cincuenta jóvenes intercambia ideas e intenta encontrar soluciones a los problemas que enfrenta a diario. 

La mayoría de ellos nunca ha ido a la escuela. Gran parte de los varones trabaja en el mercado y las mujeres ayudan a sus madres en el hogar.  

Los jóvenes, de entre 14 y 24 años, participan en un programa que combina la capacitación práctica con la mentoría, el financiamiento inicial, conocimientos sobre resolución de conflictos y técnicas de presentación. 

«La idea es pensar en cómo resolver problemas, como generar electricidad para el mercado», señala Mohammed, mientras muestra un generador modelo que fabricó con su equipo. 

El plan de su equipo es diseñar un generador que pueda funcionar ya sea con energía solar o con combustible.  

«Cuando uno encuentra una solución a un problema, uno se siente muy bien, realmente bien», asegura Mohammed. «He aprendido muchas cosas; por ejemplo, a expresarme, tener seguridad en mí mismo, ser responsable y hablar y relacionarme con las personas con las que trabajo».

Esfuerzo conjunto

En Burundi, varios grupos de jóvenes se ayudan mutuamente para iniciar negocios. Los grupos organizan reuniones periódicas y reciben capacitación en ahorros y préstamos, desarrollo de planes de negocios y gestión de pequeñas empresas. Al cabo de un tiempo, pueden comprar acciones de las empresas de los demás miembros del grupo y hacerse préstamos unos a otros. 

Al mismo tiempo, los jóvenes se están convirtiendo en constructores de la paz en un país donde hay numerosas divisiones étnicas y políticas. Ernest, actualmente uno de los propietarios de un estudio de grabación, afirma: «Ahora que estamos unidos, formamos parte del proceso de construcción de la paz en nuestra comunidad. Esto nos ayuda a lograr nuestros objetivos. Si estamos unidos, podemos desarrollar nuestro país. Si estamos divididos, no lograremos nada».

Servir de ejemplo

Cada generación enfrenta desafíos, pero para muchos jóvenes, ahora hay más oportunidades que nunca.  

Por ejemplo, en un mundo que cada vez está más interconectado por Internet, las oportunidades para las personas de todas las edades de hacerse oír a escala local, nacional e internacional continuarán aumentando. Los movimientos juveniles ya están tomando la iniciativa en el fomento de la paz, la acción contra el cambio climático y la lucha por acabar con la desigualdad.  

Los jóvenes pueden hacer una inmensa contribución a la sociedad. Es fundamental que se los escuche y que reciban el apoyo que necesitan para que puedan dar forma tanto al presente como al futuro.


Muchos jóvenes en Nepal ayudaron a organizar la distribución de ayuda para las personas afectadas por el terremoto de 2015. Foto: International Nepal Fellowship
Muchos jóvenes en Nepal ayudaron a organizar la distribución de ayuda para las personas afectadas por el terremoto de 2015. Foto: International Nepal Fellowship

De niño a adulto

La adolescencia (de los 10 a los 19 años) es un período crucial de la vida en que los jóvenes experimentan muchos cambios físicos y hormonales. Los rápidos cambios en el desarrollo emocional y del cerebro tienen como resultado nuevas maneras de ver el mundo. 

Durante la adolescencia, los jóvenes se hacen más independientes, establecen nuevas relaciones, desarrollan habilidades sociales y asumen responsabilidades adicionales. Es probable que los hábitos —tanto los buenos como los malos— que se adquieren durante este período duren toda la vida. El apoyo de los padres y las madres, así como de otros adultos, es fundamental para que los jóvenes se conviertan en personas sanas, responsables y resilientes.

Riesgos para la salud

Durante la adolescencia, existen varios riesgos para la salud que son especialmente preocupantes. Por ejemplo:

  • la exposición a productos dañinos, como el tabaco, el alcohol y las drogas; 
  • mayores riesgos de violencia y de accidentes de tránsito, ya que los jóvenes salen solos con más frecuencia; 
  • preocupaciones relacionadas con la salud mental, como la depresión, la ansiedad, las autolesiones, el consumo de drogas, los trastornos alimentarios y el suicidio; y 
  • problemas de salud sexual, como enfermedades de transmisión sexual, la mutilación genital femenina, el matrimonio prematuro y el embarazo adolescente.

Muchos de estos riesgos para la salud están vinculados con la manera en que la sociedad en general funciona. Por ejemplo, a veces existen presiones para casarse joven, se le da una importancia excesiva a la apariencia física o hay escasa comprensión sobre los trastornos de salud mental. En algunos casos, los jóvenes con discapacidad sufren de estigma y rechazo. Estos desafíos pueden superarse, por lo general, si la juventud recibe suficiente apoyo y estímulo. 

Apoyo para los adolescentes

Según las investigaciones, los jóvenes —tanto mujeres como varones— tienen muchas más probabilidades de prosperar durante esta etapa si:

  • cuentan con alguien con quien puedan hablar con franqueza sobre los asuntos que les preocupan, como la sexualidad, la menstruación, la salud sexual y la adicción; 
  • reciben apoyo para estudiar y desarrollar sus talentos en otras áreas (por ejemplo, deportes, música, artes, cocina, diseño de productos, ventas, etc.); 
  • saben que son queridos y aceptados por lo que son;  
  • tienen la oportunidad de desarrollar sus habilidades de liderazgo y de contribuir a la toma de decisiones de la comunidad; 
  • se sienten parte de algo, como clubes, grupos de fe o movimientos que abogan por el cambio; y 
  • reciben alimentos nutritivos y pueden descansar lo suficiente.

Todo este apoyo puede proporcionarse no solo en el hogar, sino también mediante grupos juveniles, clubes deportivos, programas de mentoría y otras actividades, que ayudan a los jóvenes a prosperar, desarrollar nuevas habilidades y hacer una contribución positiva a la sociedad.

Kimanzi Muthengi
Kimanzi Muthengi es jefe de educación y adolescencia de Unicef en Malaui. Correo electrónico: kmuthengi@unicef.org www.unicef.org