El futuro de la agricultura

Paso a Paso 110 - Agricultura sostenible

Paso a Paso 110 aborda las diferentes estrategias que los agricultores pueden adoptar para mantener un ecosistema saludable y granjas productivas

El futuro de la agricultura

En el contexto del cambio climático, la degradación medioambiental y la pérdida de la biodiversidad, los agricultores se enfrentan a una difícil tarea. Sus tierras tienen que proporcionar alimentos a una población mundial en crecimiento y al mismo tiempo deben proteger y restaurar el medio ambiente. Estos podrán parecer grandes retos, pero, afortunadamente, existen estrategias eficaces que los agricultores pueden adoptar para superarlos.

Ya estamos comenzando a presenciar el efecto del cambio climático en el aumento del nivel del mar y un clima más impredecible. En algunas partes del mundo, las tormentas, las inundaciones y los períodos de sequía afectan la salud del ganado y alteran los patrones estacionales de los cultivos.

Algunos agricultores pueden regar sus campos durante los períodos secos, pero la mayoría de los pequeños agricultores dependen de las lluvias para la producción de cultivos, de modo que deben buscar otras soluciones.

La agricultura de conservación es una de estas soluciones y consta de tres principios básicos: la alteración mínima del suelo, la cobertura vegetal permanente y el cultivo de más de un producto, ya sea de forma simultánea o en rotación. Estas estrategias ayudan a mantener el suelo húmedo, fértil y lleno de aire. Al sembrar más de una especie, se reduce el riesgo de pérdida de cultivos y se limitan los daños que provocan las plagas y enfermedades. Como resultado, se consiguen, en general, cultivos más sanos y más productivos.

Además de ayudar a los agricultores a resistir los cambios del clima, la agricultura de conservación libera menos cantidad de los nocivos gases de efecto invernadero en la atmósfera que muchos otros sistemas de cultivo. Esto se debe a que el suelo inalterado y las plantas sanas almacenan carbono y se utilizan menos fertilizantes nitrogenados y maquinaria agrícola.

Intensificación sostenible

En los últimos 50 años, la población mundial ha aumentado de 3700 millones de habitantes a 7700 millones. En cambio, las tierras cultivables se han incrementado en menos de un 20 %. En vista de que es probable que esta tendencia continúe, la intensificación sostenible de la producción debe formar parte del futuro de la agricultura. Esto implica aumentar el rendimiento y los ingresos al tiempo que se protege la salud de los ecosistemas, tanto dentro como fuera de las granjas.

La estrategia conocida como la agroecología tiene el propósito de imitar la diversidad de los sistemas naturales. Esto suele traducirse en un aumento de la productividad y un sistema agrícola mejorado, capaz de resistir los desafíos medioambientales, como sequías e inundaciones.

Normalmente, cuando se mezclan cultivos, árboles y animales, estos se apoyan mutuamente, aprovechando los recursos disponibles, como suelo, agua y luz. El reciclaje de nutrientes también desempeña un importante rol: por ejemplo, los animales comen plantas y su estiércol se agrega al suelo para ayudar al crecimiento de otras plantas.  

La agroecología disminuye la necesidad de utilizar métodos químicos para el control de plagas, por medio de la adopción de técnicas que gestionan de forma natural las poblaciones de insectos. Por ejemplo, plantando árboles para proporcionar hábitats a los insectos que se alimentan de las plagas, y cultivando plantas que atraen las plagas, alejándolas de los cultivos principales.

La importancia de los árboles

Durante generaciones, se ha fomentado la plantación de árboles como una importante manera de mejorar los medios de vida y el medio ambiente.

  • Los árboles liberan oxígeno en la atmósfera y capturan el dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero.
  • Reducen la erosión manteniendo unido el suelo y protegiéndolo del sol, la lluvia y el viento.
  • Captan la lluvia y ayudan a que esta sea absorbida por el terreno.
  • Brindan sombra que protege los cultivos, los animales y las personas del sol.
  • Los árboles, además, constituyen una fuente de alimentos, medicinas, leña, forraje para el ganado y madera para la construcción. 
  • Por último, proporcionan un hábitat para muchas especies de pájaros, animales e insectos, algunos de los cuales son importantes para la polinización y el control de plagas.

Durante los últimos treinta a cuarenta años, ha surgido un nuevo enfoque de reforestación que consiste en la regeneración natural gestionada por los agricultores. Esta estrategia promueve la gestión eficaz de árboles y arbustos silvestres. Actualmente, se utiliza en numerosos países para restaurar tierras improductivas y mejorar los medios de vida agrícolas.

El rol de las mujeres

Las mujeres desempeñan un rol fundamental en la agricultura y suelen ser uno de los primeros grupos en adoptar nuevas técnicas. No obstante, generalmente se las ignora en el momento de tomar decisiones y a veces tienen escaso poder en las comunidades donde viven.

Es crucial que a las mujeres se las involucre de forma plena en todas las iniciativas agrícolas. Además, debería presionarse a los Gobiernos y las ONG para que las incorporen en los cargos directivos. Para que las comunidades puedan tomar decisiones acertadas respecto al futuro, es importante que se tomen en cuenta y se respeten las opiniones tanto de las mujeres como de los hombres.

Es hora de actuar

Es fundamental que actuemos ahora para restaurar los terrenos dañados, mejorar la biodiversidad y ayudar a reducir el impacto del cambio climático. Para lograrlo, es necesario el trabajo conjunto y aprendizaje mutuo entre agricultores, organismos de desarrollo, Gobiernos e investigadores. Todas las prácticas de agricultura sostenible que han sido ampliamente adoptadas, como las que hemos mencionado más arriba, han involucrado el aprendizaje mutuo.


Definiciones

Cambio climático

Cambios en los patrones meteorológicos normales causados por las actividades humanas.

A mediados del siglo XIX, los seres humanos comenzaron a quemar combustibles fósiles, como carbón, petróleo y gas. La quema de combustibles fósiles produce energía, pero también libera «gases de efecto invernadero» en el aire, como dióxido de carbono, metano y monóxido nitroso.

Los gases de efecto invernadero presentes naturalmente en la atmósfera forman una capa alrededor de la Tierra que retiene el calor y mantiene el planeta temperado. Sin embargo, como resultado de las actividades humanas, la cantidad de estos gases que hay en la atmósfera es ahora mayor de la que debería haber y, por lo tanto, se retiene demasiado calor. Esto está causando el recalentamiento del planeta, cuya consecuencia es el daño medioambiental y un clima más imprevisible.

Ecosistema (sistema ecológico)

Comunidad de seres vivos que interactúan entre ellos y con las materias no vivas en su entorno, como la tierra, el agua y el aire. Si algo se agrega a, o se elimina de, un ecosistema —por ejemplo, un cambio de especie o el aumento de la temperatura—, puede afectar el equilibrio natural de las interacciones y perjudicar o destruir el ecosistema.

Biodiversidad (diversidad biológica)

Variedad de seres vivos en un lugar dado. Si un ecosistema es biodiverso, los pequeños cambios tendrán menos impacto en su estabilidad.

Los suelos sanos son muy biodiversos, ya que contienen miles de millones de organismos que descomponen el material orgánico, liberando nutrientes que son esenciales para todas las plantas y animales.

Neil Rowe-Miller
Neil Rowe-Miller es asesor técnico sobre agricultura y medios de vida (África Oriental) para Tearfund y el Canadian Foodgrains Bank (Banco Canadiense de Cereales Alimentarios). Correo electrónico: : neil.rowe-miller@tearfund.org