Visión para los niños

por Paul Stephenson.

‘Fue maravilloso. Nadie jamás lo había hecho así antes. Ahora conocemos lo bueno y lo malo de nuestra comunidad y hemos decido lo que podemos hacer para mejorar las cosas.’

Esta podría ser la respuesta de un adulto que por primera vez haya sido incluido en un proceso de identificación de las necesidades de la comunidad. La voz está llena de esperanza y deseo de efectuar cambios. Sin embargo éstas son las palabras de Sreevalli, una chica de 14 años que vive en el campo en la India. Acababa de terminar un día lleno de actividades participativas con otros integrantes del club infantil de su aldea. Las actividades estaban orientadas a que los niños identificaran y dieran prioridades a las necesidades de la comunidad y a que desarrollaran un plan de acción para abordarlas. Como resultado del proceso, los niños desarrollaron ambiciosos planes para mejorar la higiene y la eliminación de basura, para pedir a las autoridades transporte con autobuses escolares más frecuentes y más seguros y para mejorar los lugares de esparcimiento. También identificaron aspectos positivos de la comunidad de los cuales estaban orgullosos.

Hay millones de voces como la de Sreevalli alrededor del mundo. Voces de niños que trabajan, niños de la calle, escolares, inválidos, niños en peligro de abuso y explotación y huérfanos que ofician de dueños de casa. Muchos niños asumen grandes responsabilidades, enfrentan grandes riesgos y contribuyen considerablemente al ingreso familiar y a la supervivencia, pero sus voces raramente son oídas por las comunidades y agencias que intentan ayudarlos.

¿Cuán a menudo las organizaciones que trabajan en serio en beneficio de los niños les piden sus opiniones en relación con el tipo de apoyo que los beneficiaría más? ¿Aumentaría la efectividad de los proyectos si se permitiera que se expresen las opiniones de los niños en la etapa de planificación? ¿Qué otros beneficios podrían aportarse al incorporar a los niños al proceso de planificación y acción de desarrollo comunitario?

Para muchos adultos es difícil aceptar la idea de incorporar a los niños en su trabajo. En mis discusiones con personas en diferentes partes del mundo, encuentro que comparten preocupaciones comunes sobre la participación de los niños:

  • La autoridad y guía paternal o del adulto pueden debilitarse.
  • Los niños ya tienen demasiado ‘poder’ o derechos y son irrespetuosos con sus mayores.
  • La participación del niño va contra la cultura de muchos países.
  • La niñez de los niños debe protegerse – la participación los convertirá en ‘adultos pequeños’.
  • Debe protejerse a los niños de las responsabilidades del adulto – demasiados niños trabajan y llevan ya cargas que no corresponden a su edad.

‘El niño tiene el derecho de expresar una opinión y de que se tenga en cuenta esa opinión en cualquier asunto o procedimiento que afecta al niño’
Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño: Artículo 12

El potencial de los niños

Las organizaciones por lo general sólo consideran lo que ellas y la comunidad pueden hacer para los niños, en lugar de lo que los niños pudieran hacer para su comunidad. En los proyectos de desarrollo comunitarios, se deja de lado a los niños en los procesos de toma de decisiones; principalmente porque los adultos creen que saben lo que es mejor para los niños; también porque la mayoría de los programas sólo proporcionan ayuda para adultos. Además la contribución de los niños al desarrollo queda en gran medida sin reconocerse. A los niños se los ve como proveedores de una fuerza de trabajo silenciosa y obediente.

Sin embargo leemos en la Biblia ejemplos que claramente muestran la habilidad de los niños para asumir responsabilidades y dirección. Por ejemplo, Josías el rey niño guió a su gente de vuelta a Dios (2 Reyes 22:1-2), y David asumió la defensa de Israel contra Goliat (1 Samuel 17:29-33). También se escucharon las voces de los niños. Elí escuchó cuidadosamente a Samuel después de que Dios escogió hablarle directamente a él. Sobre todo, Jesús dio la bienvenida a los niños de un modo que sorprendió a los adultos.

Los niños se caracterizan por su franqueza, entusiasmo, amor, deseo de aprender e idealismo. El reconocimiento de las cualidades de los niños aumentará su potencial para transformarse en agentes de cambio en el ambiente de la casa, la escuela y la comunidad. Hay muchos ejemplos (por ejemplo: en el proceso de Niño a Niño) de niños que enseñan simples mensajes de salud a sus hermanos, e incluso enseñan a sus propios padres a leer y escribir. Los movimientos de niños en la India y el Perú han ayudado a cambiar las políticas gubernamentales después de que los niños mostraron la fuerza de sus convicciones sobre los problemas sociales y los derechos de los niños. Los niños ahora ofician de jefes del hogar en muchas comunidades en todo el mundo a causa de un número de factores, incluyendo la guerra, desastres naturales, el SIDA y la ruptura de la familia.

Cuando los niños han participado en la planificación, trabajo y evaluación de proyectos su papel ha demostrado ser muy valioso. Es importante que las formas de permitir que se escuchen las voces de los niños se desarrollen en negociaciones con los padres y la comunidad. Este proceso también animará a los niños a que aprendan a través de la experiencia sobre el proceso democrático y su papel como ciudadanos.

¿Qué hemos aprendido?

Durante los últimos dos años, he visitado una gran variedad de proyectos en los que los niños juegan un papel importante en las actividades de proyectos. El ejemplo de Sreevalli apunta a algunos de los beneficios potenciales:

  • Una preocupación por los niños puede proporcionar un catalizador para una acción comunitaria más amplia.
  • Los niños pueden proporcionar una perspicacia única en su comunidad.
  • Los niños pueden formar asociaciones, clubes y redes que animen la acción colectiva, desarrollen habilidades útiles para la vida y cimenten relaciones.
  • Los niños aprenden habilidades y responsabilidades a través de la participación efectiva.
  • La acción entre niños y adultos en comunidad cimenta la confianza y la responsabilidad.
  • Cuando se incluye a los niños en una actividad se reducen los niveles de corrupción y discriminación contra las mujeres y los grupos tribales.

Principios claves

Estimular la plena participación de los niños

Los niños pueden participar en proyectos a diferentes niveles y con variados niveles de apoyo de parte de adultos. Se deben tomar en cuenta sus edades, habilidades y situaciones culturales. La participación necesita ir más allá de simplemente alentar a los niños a participar en las actividades; deben tomar parte o iniciar la planificación y toma de decisiones.

Cómo establecer sus necesidades

Incluir los puntos de vista de los niños desde el principio, y no como una ocurrencia posterior. Intentar entender el papel de los niños en el hogar y la comunidad y qué problemas les son pertinentes. Permitir que los niños identifiquen sus propias necesidades e intereses de manera que el desarrollo comience con las capacidades de los niños y se cimente sobre sus fortalezas, más bien que enfocando en sus debilidades.

Planificar y evaluar

Utilizar métodos participativos para animar la contribución de los niños en la planificación, supervisión y evaluación de proyectos o actividades para que pueda recogerse la información necesaria. Métodos como el dibujo y la simulación de roles pueden ser más exitosos que las discusiones. Considerar las habilidades de los niños, cómo ayudarlos a sentirse seguros de sí mismos y cómo protegerlos cuando la información es dolorosa o difícil de compartir.

Problemas éticos

Estimular la participación de los niños en el desarrollo es todavía una idea nueva. Muchas preguntas están aún sin contestar. La participación de los niños en actividades de desarrollo provocan problemas éticos. En muchos países, los padres deben dar su aprobación antes de que una persona de afuera de la comunidad pueda trabajar con sus niños. Tanto los niños como los padres deben entender las razones y efectos de tal participación. Esta no debe permitir a nadie que se aproveche de ellos o los ponga en cualquier peligro.

¡No tener miedo!

Quizás sea difícil para los adultos empezar a trabajar con niños. Crear una situación relajada, construir buenas relaciones, aprender nuevas maneras de comunicarse con los niños y permitirles cometer errores como parte del proceso de aprendizaje, pueden presentar verdaderos desafíos. Pero los resultados pueden permitirles a los niños desarrollar habilidades vitales que les proporcionarán los fundamentos para el cambio sostenible en las comunidades y en la sociedad en su conjunto.

Paul Stephenson es Consultor de Desarrollo del Niño de Tearfund con experiencia en Centroamérica, Africa Oriental, Europa Oriental y la India. Su dirección es: Tearfund, 100 Church Road, Teddington, TW11 8QE, Inglaterra.

Escuchando a los niños en Honduras

‘En Honduras, en San Pedro Sula, apoyamos un programa que proveyó un centro diurno para los niños trabajadores durante seis años. Quedaba en el mercado donde trabajaban los niños. Efectuamos una evaluación hace alrededor de un año. Por primera vez se preguntó a los niños lo que pensaban y lo que querían. El personal del programa se sorprendió de descubrir que los niños no querían ir al centro porque estaba en un lugar demasiado peligroso. Pensaban que debía localizarse en un logar más agradable para que sus padres no se preocupasen que fuesen al atardecer. Creo que éste es un ejemplo muy bueno de cuán importante es preguntarles a los niños en la fase de la planificación, si se quiere que las cosas anden bien.’

Funcionario del Buró de SCF para América Latina 

 

Huérfanos en Uganda

La epidemia de SIDA en Uganda ha dejado a muchos niños sin sus padres. Si un hombre se muere, tradicionalmente la casa y la tierra son heredadas por la familia del padre. Esto puede dejar a los niños y a la viuda sin tierra y sin techo. A menudo la parentela no puede permitirse el lujo de albergarlos. El miedo y la falta de comprensión sobre el SIDA también pueden llevar a las familias a culpar a la viuda por la muerte del marido.

Alfred, un chico de catorce años de edad, es jefe de un hogar con tres hermanos menores. ‘UWCM (el Ministerio de Asuntos Femeninos de Uganda) nos encontró cuando estábamos económicamente muy mal. Simplemente caminábamos e íbamos de un lugar a otro. Eramos cuatro. Nuestro padre se murió durante la cosecha de mijo, y nuestra madre simplemente se murió. Nuestro hermano es enfermo mental. Vivimos solos en una choza en la comunidad. La comunidad no nos ayuda en absoluto. De hecho, ellos quieren quitarnos nuestras cosas, incluso nuestros parientes.’

Los hogares encabezados por niños son ahora comunes en muchas aldeas. Los niños mayores mantienen a los menores con su trabajo en las plantaciones locales y cultivando su propia verdura y parcelas de maíz. UWCM escucha las historias de los niños y respeta las necesidades especiales que tienen: ‘Nos han dado una azada para cavar,’ dice Alfred, ‘y ahora nosotros preparamos comida como mijo, batatas y otras cosas.’