Generar impacto: El trabajo de Tearfund sobre el VIH

El proyecto Madres Compañeras está transformando las comunidades en Malaui. Foto: Chris Boyd/Tearfund
El proyecto Madres Compañeras está transformando las comunidades en Malaui. Foto: Chris Boyd/Tearfund

Por David Deakin

Tearfund ha desarrollado iniciativas para combatir el VIH a través de sus socios locales desde 1991. En 2006, Tearfund lanzó un ambicioso plan de diez años para detener la propagación del VIH y revertir el impacto del sida en todas las comunidades donde sus asociados trabajaban. Específicamente, el plan se orientó a cambiar a la Iglesia para que dejara de ser parte del problema y se transformara en parte de la solución.

Fue una estrategia eficaz que produjo algunos excelentes resultados. Por ejemplo:

  • En Etiopía y Malaui, una red de iglesias trabajó de manera conjunta para cambiar las falsas creencias, las actitudes inadecuadas y los comportamientos peligrosos relacionados con la sexualidad y el VIH.
  • Los socios de Tearfund en Rusia han ayudado a las personas que se inyectan drogas a protegerse contra el VIH y a recuperarse de la adicción a las drogas.
  • Tearfund creó el conjunto de herramientas Think livelihoods! [Cómo mejorar los medios de vida] para ayudar a las personas que tienen VIH a desarrollar medios de vida sostenibles (consulte la página Recursos para obtener más información).
  • Los socios de Tearfund basados en la iglesia proporcionaron asistencia para mejorar los cuidados paliativos de las personas con VIH. Por ejemplo, ayudaron a obtener medicamentos para aliviar el dolor y brindaron apoyo psicológico y espiritual a las personas con VIH y sus familiares.

Estos logros han demostrado que es posible progresar realmente si las iglesias y las comunidades se movilizan.

Protección de los niños contra el VIH

Una de las principales prioridades de Tearfund fue la prevención de la transmisión de padres a hijos. No obstante, pronto quedó claro que si bien la transmisión del VIH podía prevenirse, la madre o el bebé podían morir durante el embarazo o a lo largo del primer año de vida.

Para ofrecer una respuesta, Tearfund desarrolló un enfoque llamado IMPACT (Improving Parent and Child Outcomes: Cómo mejorar los resultados para padres y niños). El objetivo de IMPACT no es solo evitar que los padres transmitan el VIH a sus hijos, sino que también es reducir la muerte y la enfermedad de las madres y los bebés. El enfoque IMPACT cubre todos los aspectos, desde la planificación familiar, el embarazo y el parto hasta los seis meses de vida del bebé.

Una de las principales innovaciones de este enfoque es el proyecto “Madres Compañeras”. Las madres compañeras son voluntarias capacitadas que realizan ocho visitas a mujeres embarazadas vulnerables durante el embarazo, después del parto y hasta seis meses después de que dan a luz. Las madres compañeras cuentan con un teléfono inteligente y software que las guía para hacer las preguntas clave que deben formular en cada una de las ocho visitas. Los teléfonos también almacenan recursos espirituales y de formación útiles, y permiten que las madres compañeras reúnan datos sobre las mujeres que cuidan.

Resultados inspiradores

Hasta ahora, Tearfund ha puesto en marcha el programa IMPACT en Malaui, Nigeria, República Democrática de Congo y Tanzania. Los resultados de Malaui ya han mostrado mejoras significativas para las mujeres que recibieron el apoyo de las madres compañeras en comparación con las mujeres que no tuvieron esta ayuda. Por ejemplo:

  • Hubo un 38 por ciento de aumento en el número de mujeres que asistieron a cuatro consultas de atención prenatal (como recomienda la Organización Mundial de la Salud).
  • El número de hombres que acompañan a sus parejas mujeres a las citas de atención prenatal aumentó un 28 por ciento.
  • El número de mujeres que asistió a sesiones de asesoramiento sobre planificación familiar aumentó un 34 por ciento. Del mismo modo, el número de mujeres que usan métodos anticonceptivos modernos aumentó un 22 por ciento.
  • Las mujeres que recibieron el apoyo de las madres compañeras tuvieron mejores niveles de nutrición, y fue un 40 por ciento más probable que realizaran tres comidas al día.
  • El proyecto Madres Compañeras también generó beneficios para la comunidad. Al finalizar el proyecto, más niños se sometían a las pruebas del VIH, y más personas seropositivas usaban el tratamiento antirretroviral.
  • El conocimiento de la comunidad sobre la transmisión del VIH de padres a hijos también aumentó. Los resultados clínicos demostraron que la tasa de transmisión materno infantil se había reducido a menos de la mitad al finalizar el proyecto.

Estos son solo algunos de los resultados que indican el increíble impacto que genera el proyecto Madres Compañeras.

David Deakin dirige los programas de Tearfund relacionados con el VIH.

Para obtener más información sobre Madres Compañeras, comuníquese con David escribiendo a davidgdeakin@gmail.com o escríbale a su colega, Veena O’Sullivan, a veena.osullivan@tearfund.org


Edward, el bebé que nació sin VIH

Deborah vive en el sur de Malaui, donde una de cada siete personas tiene VIH. En 2007, después de que su salud comenzara a deteriorarse rápidamente, Deborah se sometió a las pruebas del VIH. Se determinó que era VIH-positiva y se le indicó empezar un tratamiento de inmediato.

En 2012, cuando se enteró de que estaba embarazada, Deborah se preocupó mucho por el futuro de su hijo. No quería transmitir el VIH a su bebé. Afortunadamente, Deborah conoció a una madre compañera llamada Emma. Emma también es VIH-positiva y ha tenido cuatro hijos sin VIH. Emma visitó a Deborah durante el embarazo y también después, y les proporcionó consejos útiles, apoyo emocional y asesoramiento a Deborah y a su esposo.

“Mi madre compañera me recuerda que debo ir a buscar los medicamentos”, cuenta Deborah. “Podemos preguntarle un montón de cosas que, de otro modo, nos daría miedo consultar”. Emma también alentó a Deborah a dar a luz en el centro de salud local en lugar de hacerlo en su hogar, para evitar problemas durante el parto. Felizmente, Edward, el bebé de Deborah, nació sin VIH. “No podía estar más contenta con los resultados”, afirma Deborah.

Emma es un modelo inspirador en su comunidad. Sin embargo, su propia historia es dolorosa. Cuando supo que tenía VIH, su esposo se negó a hacerse las pruebas y la abandonó. No obstante, Emma usó incluso esta triste experiencia para ayudar a las mujeres a las cuales brinda apoyo. “Lo primero que hago es contarles mi historia”, dice. “De esta forma, se sienten seguras y pueden confiar en mí”.

Las madres compañeras tienen un impacto increíble en la comunidad de Malaui. “Lo más gratificante es la felicidad y el afecto de las madres que no han perdido a sus bebés”, afirma Emma. “Cuando escucho estas historias, me siento muy orgullosa”.


Los diez consejos más importantes de una madre compañera
David Deakin

A continuación, se detallan los diez consejos más importantes que una madre compañera le daría a una embarazada a la cual le brinda apoyo.

1) Durante su embarazo, asegúrese de asistir, al menos, a cuatro consultas de atención prenatal con un trabajador de la salud capacitado.

2) Dé a luz en un centro de salud o un hospital, donde la atención esté a cargo de un trabajador profesional de la salud (un médico, una partera o un miembro del personal de enfermería).

3) Debe hacerse las pruebas del VIH. Si los resultados indican que usted es VIH-positiva, asegúrese de recibir el tratamiento antirretroviral.

4) Si está en pareja con un hombre, aliéntelo a que vaya a las consultas de atención prenatal con usted y que se haga las pruebas del VIH y sífilis. Si los resultados indican que él es VIH-positivo o que tiene sífilis, debe comenzar un tratamiento.

5) Asegúrese de contar con un plan de parto, incluido un plan de parto de emergencia. (Puede encontrar más información sobre los planes de parto en Paso a Paso 91: Salud materna).

6) Aliméntese con una dieta sana y equilibrada durante el embarazo.

7) Si vive en un área donde hay riesgo de malaria, duerma debajo de una red antimosquitos tratada con insecticida. Contraer malaria durante el embarazo puede dañar su salud y la del bebé. (Sin embargo, es importante saber que los mosquitos no transmiten el VIH).

8) Asegúrese de recibir asesoramiento sobre todos los aspectos de la planificación familiar. Es posible que el asesoramiento esté disponible en su centro de salud local.

9) Siga las directrices indicadas sobre el amamantamiento, con el apoyo de su madre compañera. Además, asegúrese de que su bebé reciba las vacunas que necesita.

10) Si existe la posibilidad de que su bebé haya estado expuesto al VIH (por ejemplo, si usted misma tiene VIH), debe asegurarse de que a su bebé le hagan las pruebas de detección de VIH a las seis semanas de vida. Si los resultados indican que su bebé es VIH-positivo, debe iniciar un tratamiento antirretroviral de inmediato.

David Deakin