Un olvidado rincón del Caribe sale a la luz

Corozal es un pueblo ubicado en la costa norte de Honduras, cerca de la ciudad de La Ceiba. Se beneficia de un clima caribeño, especialmente durante el verano, y está rodeado de playas y cocoteros. Sin embargo, tras este bello entorno se ocultan comunidades sumamente pobres, que sufren la violencia y el abuso y tiene uno de los índices de VIH más altos del país.

Reunión del personal de Tearfund y líderes de la iglesia local en la playa de Tornabé. Dilcia Valerio es la segunda desde la derecha (con vestido verde) y su esposo, el pastor Marvin, es el tercero desde la izquierda (con camiseta verde). Foto: Melker Valerio, miembro del personal de AMIGA
Reunión del personal de Tearfund y líderes de la iglesia local en la playa de Tornabé. Dilcia Valerio es la segunda desde la derecha (con vestido verde) y su esposo, el pastor Marvin, es el tercero desde la izquierda (con camiseta verde). Foto: Melker Valerio, miembro del personal de AMIGA

Historias que salen a la luz

La mayoría de la población de Corozal pertenece a la comunidad garífuna. Tearfund trabaja con la organización socia Asociación Misionera Garífuna (AMIGA), formada por iglesias cristianas locales. Estas iglesias colaboran en campañas dirigidas a abordar la violencia intrafamiliar y el abuso sexual. 

Las campañas han surgido como producto de los talleres sobre VIH que imparte AMIGA, durante los cuales los organizadores comenzaron a escuchar historias de las mujeres sobre el abuso y la violencia sexual que enfrentan. En la iglesia las mujeres contaban historias similares. Sus reuniones y oraciones se convirtieron en ocasiones para desahogarse y comenzar a procesar las repercusiones de los delitos cometidos contra ellas. 

Además de abuso y malos tratos, muchas mujeres sufren la dependencia económica y el abandono, ya que sus maridos trabajan lejos del hogar, en los barcos, o deciden emigrar. En una cultura tan machista, existe escaso conocimiento de las leyes que protegen a las mujeres. Como resultado, AMIGA decidió abordar estos problemas en talleres, de una forma más directa.

Breve video de AMIGA sobre la importancia de hablar abiertamente en contra de la violencia intrafamiliar.

La necesidad de actuar

«Desde hace mucho tiempo, en mi corazón tenía un sentir y un fuerte deseo de hacer algo por mi comunidad, especialmente por las mujeres», cuenta la hermana Dilcia Valerio, quien, junto con su esposo, el pastor Marvin Valerio, están a cargo de la Congregación Iglesia Bautista de la Comunidad de Tornabé, en el municipio de Tela Atlántida. «Más allá de las cuatro paredes de la iglesia, sin embargo, no sabía qué hacer ni cómo hacerlo. También tenía cierto temor porque nuestra congregación solía ser muy conservadora porque pensaba que no somos de este mundo». 

Luego, Dilcia asistió a un taller sobre prevención de la violencia que transformó su forma de pensar. «De alguna manera, fue como una confirmación de que lo que sentía está en el corazón de Dios. Me sentí aún más comprometida para involucrarme de una manera diferente con el fin de apoyar a las mujeres vulnerables de Tornabé». 

Las reuniones de AMIGA incluyen una charla basada en los principios bíblicos y ejemplos sobre el tema, extraídos de la Biblia. Por ejemplo, la historia de Tamar podría aprovecharse para ilustrar la lucha de la mujer por sus derechos. A esta charla le sigue una sesión durante la cual las personas comparten sus historias. Durante las oraciones, muchas de las mujeres, incluidas mujeres miembros de la iglesia, reconocen su «ruptura espiritual». Este es el momento en que comienzan a llorar, a desahogarse y a compartir todo el dolor y sufrimiento que acumulan desde que sufren el abuso.

«Si bien antes éramos duros y condenatorios, nuestra congregación comenzó a dar espacios para hablar abiertamente de estos temas».

Pastor Gabino Bernárdez
Un grupo de mujeres marcha en Corozal durante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre. Foto:  Melker Valerio, miembro del personal de AMIGA
Un grupo de mujeres marcha en Corozal durante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre. Foto: Melker Valerio, miembro del personal de AMIGA

Cambiar las actitudes

Un taller de AMIGA sobre VIH también le hizo cambiar de actitud a Gabino Bernández, un pastor local: «Me brindaron herramientas para dar atención y consejos a personas con VIH. A partir de ese momento, me convertí en un hombre más compasivo y me animé a ayudar con paciencia. Si bien antes éramos duros y condenatorios, nuestra congregación comenzó a dar espacios para hablar abiertamente de estos temas. Poco a poco, comencé a ir a reuniones de la comunidad». 

Como resultado de los talleres de AMIGA, Dilcia se ha involucrado de forma más comprometida con la comunidad. Es parte del liderazgo de la Red de Mujeres Mariposas Libres, que se dedica a la prevención y atención de mujeres víctimas de violencia y abuso por parte de sus parejas. La organización lucha por animar a las mujeres en las comunidades a luchar por el derecho a la alimentación, la identidad, la salud y a una vida y un empleo dignos, entre otros objetivos.  

«Al inicio no fue fácil. Algunos miembros de la iglesia decían que no se miraba bien que la esposa del pastor se reuniera con "mujeres del mundo". Fue cuando recordé las palabras que le decían los fariseos a Jesús y por qué comía con los pecadores. Jesús sabía cuál era su misión. Ahora yo también trabajo para hacer cumplir la misión de Dios». 

El año pasado, con ocasión del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, la iglesia de Corozal participó en una marcha como parte de la campaña Cambia tu Chip, en referencia a la importancia de cambiar la mentalidad. La campaña se dirige a fomentar relaciones sanas entre hombres y mujeres y a aprender a evitar la violencia. Este fue uno de los primeros pasos de la iglesia en el proceso de movilización y participación en la comunidad junto a la autoridad local y otras organizaciones. Este año volverán a marchar.

Marcela Guzmán
Marcela Guzmán es responsable de proyectos en Tearfund y trabaja en Honduras.