Cartas

Dando poder a la gente

He estado leyendo su folleto, Paso a Paso, con interés. Verdaderamente es un folleto que hace pensar y que tiene como fin crear un sentido de comunicación con otros, dando así la capacidad para escuchar a los demás en una variedad de maneras dentro de la plenitud de la creación.

Gabriel J Bagui, URTNA Proyecto de Radiodifusión de Salud Familiar, Nairobi, Kenya

En la Oscuridad

Soy especialista en nutrición en Etiopía occidental y siempre estoy interesada en leer su publicación con el fin de obtener nuevas ideas para nuestro trajo aquí. Desde principios de 1989 he estado asesorando problemas locales vinculados con la nutrición y he estado intentando encontrar soluciones.

Al leer su artículo sobre creencias tradicionales del parto en el Perú, me di cuenta que aquí tenemos problemas similares.

Aquí las mujeres se quedan en un cuarto oscuro en cama durante por lo menos dos semanas después de dar a luz. En esta cultura hasta hay ventajas especiales para aquellas mujeres, con el fin de que tengan descanso y atenciones. Las vecinas toman turnos para llevar comida. El trabajo de una mujer en este país es tan pesado que apreciamos esa cultura. El problema mayor es que el bebé muchas veces no recibe suficiente sol porque las personas tienen miedo de los espíritus malos que hay afuera. El bebé siempre está totalmente cubierto cuando sale y las mujeres prefieren dejarlo en casa cuando van al campo o al mercado.

Veronika Scherbaum, PO Box 56, Assids Ababa, Etiopía

¡Semillas de árbol cocidas!

En Paso a Paso No.5 sobre Forestación, las páginas del medio contenían información sobre el establecimiento de semilleros de árboles. Para poder lograr que ciertas semillas de árbol con cáscara dura germinen, se recomendaba a los lectores que se remojaran algunas semillas durante la noche en agua muy caliente. Los lectores podrían pensar que el agua debía mantenerse caliente toda la noche -¡lo cual no ayudaría ni a las semillas, ni a la provisión de leña! Las semillas deben ser puestas en agua caliente – que luego se deja enfriar.

Dr Julian Evans

PROBLEMAS ENREDADOS

Anastausia contaba los días hasta el nacimiento de su hijo. ¿Sería un niño? ¿Un hijo fuerte para dar a su esposo? Su madre la observaba para ver si ya se veían las señas de los dolores que empezaban. ¿Fue ese un dolor? Pensaba que sí, pero quizás no... ¡Y otro! Pero estaban tan distanciados los dolores y eran tan pocos...

El bebé se movió dentro de ella como para decirle “Me encuentro bien”. Su madre suspiró y se fue de la choza. Dos horas más tarde volvió. “He ido a ver al curandero” le dijo a su hija. “Masca esta raíz – los dolores vendrán y tu hijo nacerá”

Anastausia mascó la raíz. Mientras más mascaba más le venían los dolores. El bebé pateó, ¿no le gustaba el dolor? Pero pronto nacería su hijo, el primogénito de su esposo. Mascaba, el dolor crecía pero el bebé dejó de patear - ¿se habría dormido? Luego empeoró el dolor. No lo podía soportar. Todo se volvió oscuro alrededor de ella.

La llevaron al hospital. La doctora habló con el esposo de Anastausia. El remedio del curandero que ella había mascado era demasiado fuerte. El útero había reventado, el bebé estaba muerto. Ella debía operar a Anastausia para sacar al bebé y parar la hemorragia. El y su hermano tenían que dar sangre, sino Anastausia también moriría.

Donaron sangre. La doctora sacó al bebé y se lo dio a su padre; su hijo primogénito había muerto antes de ver la luz.

Esta es una historia verdadera enviada por la Dra Heather – Louise Williamson quien trabajó en Kenia occidental. ¿Podrían los lectores brindar soluciones a las dificultades de trabajar en una zona donde la gente prueba tanto las curaciones del curandero como las del médico?