Cómo resolver los conflictos por la tierra

Paso a Paso 105 - El derecho a la tierra

Paso a Paso 105 analiza los derechos a la tierra, por qué son importantes y qué podemos hacer para protegerlos.

Cómo resolver los conflictos por la tierra

Rachael Knight  

Los conflictos relativos a la tierra son muy comunes y ocurren a todo nivel. Las comunidades pueden enfrentar tres tipos de conflictos relativos a la tierra:

1. Conflictos dentro de una comunidad. Estos conflictos pueden presentarse entre miembros de un hogar, entre diferentes familias o entre grupos enteros dentro de una comunidad. Por ejemplo, es posible que un grupo de élite local intente reclamar de forma injusta terrenos comunales como tierras propias.

Una mujer explica la importancia de protegerse frente a usurpaciones futuras de las tierras comunales de su comunidad. Foto: Land Equity Movement of Uganda
Una mujer explica la importancia de protegerse frente a usurpaciones futuras de las tierras comunales de su comunidad. Foto: Land Equity Movement of Uganda

2. Conflictos entre comunidades vecinas. Estos conflictos suelen estar relacionados con controversias limítrofes. 

3. Conflictos entre una comunidad y una persona ajena a la comunidad, como un inversor o funcionario gubernamental. Por ejemplo, el Gobierno podría vender o alquilar tierras comunitarias a un inversor sin consultar a la comunidad, con lo cual generaría un conflicto entre el inversor y la comunidad.

cómo prepararnos para un conflicto por tierras

En lugar de limitarnos a esperar para responder a conflictos por tierras cuando surjan, las comunidades deben identificar conflictos potenciales y preparar planes de gestión de conflictos con anticipación. Por ejemplo, pueden llevar a cabo las siguientes iniciativas de breve duración:

1. Identificar «señales de alerta» de conflictos. Las comunidades pueden preparar una lista de señales de alerta que indiquen un aumento de tensiones dentro de la comunidad o con otra comunidad. Pueden clasificar las señales de alerta como señales en «amarillo», «rojo» o «negro» según el posible grado de gravedad del conflicto. Las comunidades también pueden identificar qué tipos de incidentes podrían generar rápidamente conflictos graves y obligar a pedir apoyo de forma inmediata.   

2. «Localizar y representar gráficamente» a los individuos, las organizaciones y las estrategias que podrían ayudar a resolver conflictos. Las comunidades deben preparar una lista de individuos específicos (junto con su información de contacto) a quienes pueden contactar para obtener ayuda inmediata en caso de que un conflicto se vuelva peligroso. También sería recomendable que identificaran a quién llamar para ayudar a resolver los diferentes tipos de conflictos. Por ejemplo, un líder religioso puede ser la persona más indicada para resolver un conflicto sobre el acceso compartido a la tierra, y un funcionario gubernamental puede ser la persona más competente para resolver un conflicto relacionado con límites distritales oficiales. 

tres estrategias

En muchos casos, llevar un caso a los tribunales solo prolonga el conflicto, consume tiempo y recursos valiosos y profundiza las hostilidades. Además, es posible que los tribunales –y los procedimientos judiciales– tiendan a favorecer a las élites o personas con más poder. Por el contrario, las estrategias alternativas de resolución de conflictos, como la mediación, pueden ser menos costosas, requerir menos tiempo y tener más probabilidades de lograr la reconciliación. A continuación, se describen tres estrategias alternativas de resolución de conflictos. Los líderes locales pueden ayudar a decidir qué estrategia es más adecuada para cada conflicto y contexto local.

1. Celebración de reuniones comunitarias para facilitar el diálogo abierto. Estas reuniones convocan a todas las personas involucradas en un desacuerdo y dan lugar a un debate abierto y público. El propósito es escuchar todos los argumentos e identificar las raíces del problema, el daño provocado y todas las leyes pertinentes. Deben analizarse tanto las leyes consuetudinarias o indígenas como las leyes formales u ordinarias. Un facilitador debe moderar el debate para garantizar que todos tengan la oportunidad de hablar y de que se aborden todos los detalles importantes.

Los diálogos abiertos pueden dar buen resultado en varios tipos de situaciones; por ejemplo: 

  • para abordar prácticas tradicionales injustas que ponen a los grupos vulnerables en desventaja; 
  • para resolver las controversias dentro de una comunidad sobre el uso compartido de recursos naturales y la tierra; y 
  • para resolver conflictos limítrofes entre vecinos.

2. Trabajo conjunto con líderes comunitarios y funcionarios gubernamentales de confianza. En situaciones en las que es posible que las discusiones y negociaciones internas no den resultado, puede ser útil elevar el conflicto a una autoridad superior. Los líderes respetados pueden recurrir a su autoridad para ayudar a las partes a resolver los conflictos difíciles relacionados con la tierra.

Por ejemplo, si un funcionario gubernamental local está intimidando a los miembros de la comunidad y acaparando sus tierras, sería más efectivo llamar a un funcionario respetado y de confianza de un nivel más alto del Gobierno para poder controlar al funcionario local. Si un conflicto está a punto de volverse violento, las comunidades pueden solicitar con urgencia la ayuda de funcionarios gubernamentales de muy alto nivel.

3. Mediación. La mediación, en general, es adecuada si las negociaciones se han paralizado y las partes consideran que necesitan asistencia de alguien ajeno al conflicto. La mediación puede ser necesaria cuando:  

  • la gente comienza a alterarse, lo cual hace difícil llegar a acuerdos; 
  • las partes no están logrando comunicarse; 
  • existe un desacuerdo grave sobre los hechos e información pertinentes; y 
  • existe un desequilibrio de poder considerable entre las partes.

La mediación es un proceso estructurado dirigido por un tercero que actúa como mediador neutral. Los mediadores pueden ser abogados, movilizadores comunitarios o miembros capacitados y respetados de la comunidad. La tarea del mediador es recordar a las partes las leyes pertinentes, ayudar a las partes a comunicarse, encontrar puntos de coincidencia y ayudar a encontrar soluciones deseables. El objetivo del mediador debe ser ayudar a ambas partes a encontrar una solución que beneficie a ambas partes y no solo a una.

Una vez que se encuentra una solución al conflicto, esta debe registrarse por escrito y deben firmarla todas las partes. Esto ayudará a asegurar que todos cumplan el acuerdo.  

cuando el conflicto no se resuelve

Si los métodos basados en el diálogo y la negociación no dan resultado, es posible que los facilitadores necesiten organizar reuniones públicas o desarrollar estrategias mediáticas que consistan en denunciar públicamente a las élites y los funcionarios abusadores o corruptos. También es posible que deban adoptar otros métodos no violentos dirigidos a exigir que el Estado cumpla con su obligación de hacer respetar las leyes que protegen los derechos de la comunidad sobre las tierras. Estas tácticas pueden ayudar a exigir cuentas de forma pública a las élites y los funcionarios locales por sus acciones y ofrecer un espacio informal a las comunidades para exigir justicia.

Si las controversias relacionadas con la tierra no se abordan de forma adecuada, pueden escalar hasta convertirse en conflictos violentos. Si con los enfoques descritos más arriba no se resuelve el conflicto, podría ser necesario llevar el caso a los tribunales.

Rachael Knight es consultora principal del Programa de Protección de Tierras Comunitarias de la organización Namati.

Sitio web: www.namati.org
Correo electrónico: namati@namati.org 

Todo el material incluido en este artículo fue adaptado de Community Land Protection Facilitators Guide [Guía para facilitadores sobre protección de tierras comunitarias], publicada por Namati. Véase la sección «Recursos» para obtener más información.

Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal, Where there is no artist [Donde no hay artistas] (segunda edición)
Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal, Where there is no artist [Donde no hay artistas] (segunda edición)



consejos para resolver controversias limítrofes

A continuación, ofrecemos algunas recomendaciones para resolver controversias que pueden ocurrir cuando las comunidades vecinas tratan de negociar y ponerse de acuerdo sobre sus límites.

  • Centrarse únicamente en el área en controversia. Establecer con claridad desde el principio qué parte de las tierras las comunidades reconocen que pertenecen a sus vecinos. Cualquier negociación o acuerdo futuro debe centrarse únicamente en el área en controversia.  
  • Visitar el lugar del conflicto. Si las partes van a la zona limítrofe, podría resultar más fácil llegar a un acuerdo sobre dónde deberían establecerse los límites.  
  • Revisar los antecedentes de los límites. Ambas partes del conflicto deben exponer sus argumentos sobre dónde se encuentran los límites. Después, se establecen entre todos los puntos de coincidencia entre los argumentos. Todos acuerdan que esos puntos constituyen «la verdad» y luego determinan los puntos de desacuerdo entre los argumentos. Tras analizar la situación actual, se decide qué argumento es más correcto. Para esta estrategia, se recomienda que una persona en quien se pueda confiar actúe de mediador. 
  • Combinar métodos modernos con métodos tradicionales. Por ejemplo, se puede convocar una reunión de los líderes tradicionales, y consultar, al mismo tiempo, cualquier legislación actual que pueda servir de base para las decisiones que se tomarán.  
  • Tener presente los vínculos existentes con las comunidades vecinas; por ejemplo, matrimonios mixtos, acuerdos de uso compartido de la tierra, historias comunes y creencias similares. Es importante recordar que a veces conviene ceder hasta cierto punto para asegurar la paz.