Cómo romper las cadenas económicas de la violencia

Paso a Paso 106 - Violencia sexual y de género

Paso a Paso 106 analiza cómo podemos poner fin a la violencia sexual y de género y brindar apoyo integral a las sobrevivientes.

Cómo romper las cadenas económicas de la violencia

Maribel* nunca se imaginó que el préstamo de USD 30 la iba a convertir en esclava...

Estas niñas participan en una campaña de creación de conciencia para luchar contra la violencia sexual y de género. Foto: Paz y Esperanza
Estas niñas participan en una campaña de creación de conciencia para luchar contra la violencia sexual y de género. Foto: Paz y Esperanza

Cuando, hace varios años, su marido se enfermó, ella vendió sus tierras para poder pagar los gastos médicos. Luego, para poder encontrar una cura para la enfermedad de su marido, vendió el ganado y todo lo demás que poseían. Pero todo fue en vano. Su marido finalmente falleció en su pequeña vivienda en las afueras de La Paz, Bolivia.  

Sin dinero y desesperada por conseguir un empleo, Maribel comenzó a realizar un trabajo de limpieza en Potosí, una provincia lejana. El lugar de trabajo era bastante lejos de su comunidad, pero el empleador le ofreció alojamiento y le prestó USD 30 para sus gastos de mudanza. Al cabo de una semana de haber empezado a trabajar en ese lugar, Maribel se dio cuenta de la verdad: que con el salario que recibía, nunca cancelaría su deuda. Ella pertenecía a su empleador. 

Él era cada vez más violento y abusivo, y lo que le pagaba a Maribel solo le alcanzaba para la comida y la cuota del préstamo. Cuando su jefe estaba enojado, él, junto con sus gángsteres, las torturaban a ella y a las demás trabajadoras, infligiéndoles quemaduras de cigarrillos. Cuando estaban borrachos, solían agredir y violar a las mujeres. Debido a que hacía mucho tiempo habían sobornado a la policía local, estos hombres no temían a la justicia, y las mujeres no tenían ningún lugar adonde acudir para implorar seguridad. 

Maribel estaba atrapada.  

Lamentablemente, la historia de Maribel no es una tragedia rara ni única, sino una realidad cotidiana que viven demasiadas mujeres en el mundo. La impotencia y el temor incapacitante silencia a las personas como Maribel y, con frecuencia, las oculta a plena vista. En la actualidad, más de 40 millones de personas en el mundo están atrapadas en la servidumbre a través de la mano de obra esclava y del matrimonio forzado. Quienes viven en la pobreza material, especialmente las mujeres, son sumamente vulnerables frente a este tipo de explotación, que suele conllevar a la violencia. 

¿Qué puede hacer usted para prevenir la violencia sexual y de género en su comunidad? A continuación, ofrecemos varias ideas inspiradas en el trabajo realizado por Paz y Esperanza, una organización de derechos humanos que trabaja junto a los gobiernos locales en América Latina.

Involucrar al gobierno local 

Para proteger de la violencia a las personas que viven en la mayor situación de pobreza del mundo, es necesario contar con sistemas de justicia pública —como policía, magistrados o juzgados— que las apoyen. Si los empleadores abusivos no sufren consecuencias, ¿cómo pueden beneficiarse las mujeres como Maribel de los hospitales, las escuelas, los pozos, las letrinas y los bancos de microfinanciamiento que nosotros creamos? Si no hay nada que proteja de la violencia y la esclavitud a las mujeres que se encuentran en la mayor situación de pobreza, ¿cómo pueden ahorrar e invertir para salir de la pobreza? Paz y Esperanza responde a este problema de raíz, equipando a los ciudadanos y sus sistemas de justicia pública. 

Organizar talleres de creación de conciencia

En muchas comunidades rurales, el machismo y la violencia de los hombres se ha convertido en una realidad aceptada. Para desafiar estas normas, Paz y Esperanza organiza talleres de creación de conciencia en iglesias y centros comunitarios. Los objetivos de estos talleres son ayudar a las mujeres a fortalecer su resiliencia y mejorar sus ingresos para reducir su vulnerabilidad a la violencia. 

Estos talleres incluyen discusiones sobre todo tipo de temas, desde autoestima y habilidades de comunicación hasta enfoques sanos para disciplinar a los niños y las niñas. Se capacita a las mujeres para hablar en público; estas, mediante megáfonos, difunden sus mensajes sobre la cultura familiar sana a los miembros de su comunidad. Cada vez que hay 25 mujeres empoderadas, Paz y Esperanza las capacita y las organiza para iniciar un proyecto de incidencia o empresarial.

Aumentar la participación de las mujeres

En Perú, los gobiernos locales llevan a cabo una «consulta de presupuesto participativo» anual, a través de la cual los ciudadanos pueden decir lo que quieren que se financie. En la región de Ayacucho, esta consulta ha estado históricamente dominada por los hombres que proponen planes de infraestructura e irrigación. 

Hace varios años, Paz y Esperanza comenzó a trabajar con las mujeres de una comunidad para ayudarlas a expresar sus necesidades. Las mujeres estuvieron de acuerdo en que sus principales prioridades eran la seguridad personal, oportunidades laborales para las mujeres y acabar con la violencia contra las mujeres.  

Paz y Esperanza ayudó a este grupo a inscribirse, y de esta forma tendrán una estructura formal de representación. Las mujeres eligieron varios líderes y presentaron su propuesta en la consulta presupuestaria. Durante la consulta, escucharon quejas como: «¿Qué hacen esas mujeres aquí? Deberían quedarse calladas en el rincón». Pero, al final, la propuesta de este grupo, debidamente redactada y acompañada de la firma de la mayoría de las mujeres de la comunidad, logró conseguir financiamiento.  

Paz y Esperanza ha facilitado este proceso en varias provincias. En muchas ocasiones, las mujeres han obtenido financiamiento para talleres empresariales y campañas contra la violencia.

Paz y Esperanza ayuda a mujeres emprendedoras a desarrollar y vender sus productos. Foto: Paz y Esperanza
Paz y Esperanza ayuda a mujeres emprendedoras a desarrollar y vender sus productos. Foto: Paz y Esperanza

Crear empleos para mujeres vulnerables

Junto con abogar por la creación de conciencia y el cambio a gran escala, Paz y Esperanza dirige el proyecto Mujeres Emprendedoras en la provincia de Chincheros. El objetivo de este proyecto es desarrollar las habilidades empresariales de las mujeres con bajo nivel de instrucción formal que han sufrido violencia. Gracias a los esfuerzos de incidencia realizados por Paz y Esperanza, la municipalidad del distrito local ahora organiza una feria de alimentación con regularidad, donde las mujeres tienen acceso al mercado laboral, y ponen a prueba y mejoran sus productos alimentarios, incluidos sus postres.  

«Algunas mujeres que nunca han tenido éxito en los negocios ahora venden alimentos típicos, como mondongo, arroz con pollo o dónuts de quinoa», cuenta Kathia Alminagorta, miembro del personal de Paz y Esperanza en Ayacucho. «Poco a poco, las mujeres se liberan de las dependencias económicas que las atan a parejas violentas».  

Paz y Esperanza también ha ayudado a grupos de mujeres a solicitar al gobierno local financiamiento inicial para crear pequeños negocios. Uno de los grupos más exitosos es uno conformado por siete mujeres que crearon un negocio llamado Chica Express, de venta de jugos en la carretera a la gente que pasa en bus o automóvil. Paz y Esperanza ayuda a los grupos como estos a preparar un plan de negocios, y los asesora hasta que obtienen la confianza necesaria para vender sus productos sin ayuda.

Simplificar el acceso a los servicios de asistencia

Debido al miedo, la vergüenza y las presiones culturales, en Ayacucho, de hecho, solo el dos por ciento de las sobrevivientes denuncia la violencia ejercida contra ellas. Incluso cuando se arman de coraje, las mujeres rurales, en particular, tienen dificultades para acceder a los servicios de justicia, ya que deben recorrer —a menudo, a pie, en bus o en la parte trasera de un camión— largas distancias para conseguir ayuda. Debido a que los servicios suelen encontrarse muy apartados entre ellos, las mujeres que no cuentan con suficiente dinero, tiempo o conocimientos sobre el proceso no logran conseguir protección. 

Como respuesta a este problema, Paz y Esperanza ha ayudado a crear el Centro de Atención Socioemocional, o CASE, que opera en asociación con el gobierno local y algunas ONG. El CASE brinda un espacio donde las mujeres pueden denunciar un delito a la policía, los fiscales pueden emitir órdenes de alejamiento y los trabajadores sociales pueden derivar a las mujeres a los servicios que proporcionan atención continua.

Promover los grupos de ahorro y crédito

En vista del vínculo que existe entre la violencia y las dificultades económicas, Paz y Esperanza promueve los grupos de ahorro, que reducen la vulnerabilidad de las mujeres a la explotación. En estos grupos de financiamiento, las mujeres que son miembros ahorran y se prestan el dinero entre ellas en un entorno justo, seguro y amable. Estos grupos son especialmente útiles en las comunidades que carecen de acceso a servicios asequibles de ahorro y préstamo, donde los prestamistas cobran hasta el 180 % de intereses. Las mujeres también forman un «capital social», es decir, un profundo sentido de conexión y camaradería que las protege en los momentos difíciles de la vida.  

El plan de estudios Restore: Savings, de The Chalmers Center, está pensado específicamente para que las iglesias promuevan los grupos de ahorro entre las personas vulnerables desde el punto de vista económico. En diversos lugares del mundo, las mujeres que pertenecen a estos grupos afirman que ya no sienten vergüenza y que se sienten más conectadas y resilientes. 

* El nombre se ha cambiado para proteger la identidad.


Preguntas para el debate

  • ¿Qué relación hay entre la vulnerabilidad económica y la violencia sexual y de género en su comunidad?
  • ¿Qué medidas podría tomar usted o su iglesia u organización para eliminar esta relación?  

Si desea consultar el plan de estudios Restore: Savings, de The Chalmers Center, visite: https://chalmers.org/wp-content/uploads/2018/09/Restore-CF-Guide-v1.1-SP.pdf (en español). También disponible de forma gratuita en francés e inglés.

J Mark Bowers
J. Mark Bowers es director de diseño de The Chalmers Center y miembro del Consejo de Administración de Paz y Esperanza. Sitio web: www.pazyesperanza.org Correo electrónico: mark.bowers@chalmers.org