Grupos de acción comunitaria

Paso a Paso 106 - Violencia sexual y de género

Paso a Paso 106 analiza cómo podemos poner fin a la violencia sexual y de género y brindar apoyo integral a las sobrevivientes.

Grupos de acción comunitaria

En regiones remotas, como la zona oriental de República Democrática del Congo, las sobrevivientes de la violencia sexual y de género (VSG) suelen tener dificultades para acceder a los servicios de apoyo. Es posible que no sepan de los servicios disponibles, y a veces las instalaciones como centros de salud se encuentran lejos. Para ayudar a resolver este problema, Tearfund y sus organizaciones socias crearon los grupos de acción comunitaria.

Un grupo de miembros de los grupos de acción comunitaria se reúnen para apoyar a las mujeres sobrevivientes de la violencia sexual y de género. Foto: Grupo de Acción Comunitaria Mungeradjipa
Un grupo de miembros de los grupos de acción comunitaria se reúnen para apoyar a las mujeres sobrevivientes de la violencia sexual y de género. Foto: Grupo de Acción Comunitaria Mungeradjipa

Los grupos de acción comunitaria están compuestos por entre diez y quince personas que se reúnen para ayudar a las sobrevivientes. Entre los miembros, pueden incluirse líderes de la comunidad, trabajadores sociales, autoridades religiosas, docentes escolares y personal de confianza de la policía. Lo ideal es que haya el mismo número de hombres y de mujeres. Tearfund y sus organizaciones socias capacitan a los miembros en VSG, en los tipos de apoyo para las sobrevivientes y en los servicios sociales disponibles.  

El grupo se reúne de forma regular para atender casos de sobrevivientes de la comunidad. A veces, la sobreviviente se comunica con el grupo de acción comunitaria directamente, pero los miembros normalmente se enteran de un caso a través de la comunidad y ofrecen su asistencia. El grupo prepara un plan individual para cada sobreviviente. Por ejemplo, pueden realizar derivaciones a los centros de salud y acompañar a las sobrevivientes si lo desean, o ayudar a la familia de la sobreviviente a entender lo que ha ocurrido. 

Uno de estos grupos tuvo mucho éxito porque el capellán del ejército local se les unió y realizó una importante contribución creando conciencia en el personal de la policía y del ejército. Al igual que la mayoría de los grupos de acción comunitaria creados por Tearfund en República Democrática del Congo, este grupo sigue activo a pesar de que hace varios años se les acabó el financiamiento.


Preguntas para el debate 

  • ¿Podría usted formar un grupo de acción comunitaria para ayudar a las personas sobrevivientes de la VSG en su zona? ¿Qué recursos y capacitación necesitaría, y cómo daría publicidad a los servicios del grupo? 

Para más información sobre grupos de acción comunitaria, envíe un correo electrónico a Elena Bezzolato, coordinadora de programas de VSG durante respuestas humanitarias de Tearfund: elena.bezzolato@tearfund.org 


Estudio de caso: Del rechazo a una nueva vida

Mi nombre es Ariane* y vivo en Kivu del Norte, República Democrática del Congo. Cuando tenía 14 años, una tarde me encontraba sola en casa, cuando un hombre entró por la fuerza y me violó. Estaba herida, me sentía confundida y tenía mucho dolor. No podía entender lo que había ocurrido. 

Mi familia reaccionó muy mal y sentía vergüenza de lo que me había pasado. Su respuesta fue rechazarme y me echaron del hogar familiar. Tuve suerte de que un pariente de avanzada edad me acogiera y me ofreciera refugio. A medida que pasaban las semanas, la gente del pueblo comenzó a hablar y me apuntaban con el dedo. Decían que yo estaba embarazada. Yo tenía 14 años y no sabía lo que pasaba. 

En ese momento, el grupo de acción comunitaria se reunió conmigo y me llevó al centro de salud local, donde recibí asistencia y apoyo. Los miembros del grupo no se conformaron con eso. Continuaron acompañándome al centro de salud para los controles, me asesoraron y actuaron de mediadores entre mi familia y yo. 

El cambio no ocurrió de la noche a la mañana, pero al cabo de unas semanas, mi familia entendió y aceptó lo que los miembros del grupo le explicaron. Me volvieron a aceptar en casa y me apoyaron durante todo mi embarazo. 

Los miembros del grupo continuaron brindándome apoyo, ofreciéndome asesoría y animándome a volver a la escuela. Volví a la escuela y obtuve mi diploma, gracias a lo cual, ahora puedo enseñar en una escuela local. 

El grupo también intervino en nuestra iglesia, donde me volvieron a acoger cordialmente en la congregación. Justamente en esta iglesia es donde conocí al que ahora es mi marido. Actualmente, estoy casada y tengo un hijo sano de siete años. 

Puedo decir que, sin duda, mi vida no sería lo que es ahora si no hubiera sido por los miembros del grupo de acción comunitaria y el apoyo que me brindaron. Quiero darles las gracias. Ellos son mi familia. Nunca los olvidaré y espero seguir en contacto con cada uno de ellos. 

* El nombre se ha cambiado para proteger la identidad.