Cultivar respetando la naturaleza

Paso a Paso 110 - Agricultura sostenible

Paso a Paso 110 aborda las diferentes estrategias que los agricultores pueden adoptar para mantener un ecosistema saludable y granjas productivas

CULTIVAR RESPETANDO LA NATURALEZA

A pesar de que el agua y los alimentos son esenciales para la vida, muchos habitantes de nuestro planeta padecen de sed y de hambre. Una de las razones de este hecho es el abuso que se hace de los recursos naturales. En la región semiárida del noreste de Brasil, la organización Diaconia promueve la agricultura que favorece la producción de alimentos y que al mismo tiempo restaura la salud de los ecosistemas. Este enfoque se llama agroecología.

La agroecología fomenta las prácticas agrícolas que:  

  • mejoran la salud de los ecosistemas y la biodiversidad;
  • utilizan recursos locales y renovables;
  • aprovechan los conocimientos tradicionales de los agricultores y tienen en cuenta sus prioridades; e 
  • incorporan cuidadosamente nuevas innovaciones y tecnologías para asegurar beneficios edioambientales, económicos y sociales. 

El enfoque intenta asegurar un salario justo para el productor y permite el acceso a productos asequibles y locales a las comunidades. A través de la incidencia y la representación de los agricultores, se insta a los responsables de la formulación de políticas a tener en cuenta las necesidades de los agricultores y de las personas que se benefician de sus productos. Por ejemplo, escuchando a los productores y consumidores, e incluyéndolos en la toma de decisiones a todo nivel del proceso de formulación de políticas.

La agroecología promueve relaciones justas entre las personas, así como entre las personas y el medio ambiente en el que viven. Se centra en la producción de alimentos trabajando con la naturaleza y no contra ella.

Creación de un oasis

La granja de 27 hectáreas propiedad de la familia de María José se encuentra en una zona brasileña con estaciones secas prolongadas y lluvias intensas y breves. El agua siempre ha sido escasa, pero como resultado del cambio climático, los períodos de sequía se están alargando más y las lluvias son más imprevisibles. La deforestación generalizada ha empeorado la situación y el río principal que cruza la zona está comenzando a secarse.

A pesar de estas presiones, con el apoyo de Diaconia, María ha logrado transformar su granja en un oasis verde. Ella aprovecha los recursos limitados mejorando la biodiversidad natural y asegurándose de que el agua y los nutrientes se reciclen y no se desperdicien. Gracias a una diversidad de fuentes de ingresos —cultivos, animales y productos forestales— ha podido estabilizar los ingresos de su familia.

No se desperdicia nada

«Antes, obteníamos toda el agua de vertientes naturales», afirma María. «Pero desde que instalamos una cisterna de 16 000 litros, las cosas han cambiado. Ahora, podemos cultivar más alimentos y aprovechar el agua que tenemos».

La cisterna se llena con agua que corre cuesta abajo por la pendiente de forma natural cuando llueve. Además, María ha construido márgenes de piedras a lo largo del contorno del terreno para retener el agua que corre hacia abajo, y para que el suelo absorba una mayor cantidad de agua. La familia también reutiliza las aguas residuales del lavamanos y la ducha para regar las hortalizas y las demás plantas que cultiva cerca de la casa.

María agrega: «Protegemos los manantiales plantando diferentes especies de árboles y plantas. Tenemos bromeliáceas, especie resistente a la sequía, de hojas gruesas y carnosas. Esta planta sirve para alimentar a los animales, mejorar la biodiversidad y proteger el suelo. Son estas especies las que mantienen a los animales vivos cuando hay sequía».

Las plantas y los árboles forrajeros permiten que los animales pasten a la sombra, al tiempo que su estiércol se aprovecha para fertilizar los cultivos. El estiércol de las vacas, las cabras y los cerdos también se agrega a un biodigestor que produce gas para cocinar. Esto significa que la familia ya no tiene que quemar leña y no se emite humo en la cocina. Por otro lado, el subproducto del biodigestor es un valioso fertilizante orgánico.

María cultiva una variedad de productos, como maíz, hortalizas y fruta. Cosecha y almacena con mucho cuidado las semillas de las plantas más productivas para el año siguiente. Una unidad de procesamiento de pulpa de frutas es fuente de ingresos adicionales para la familia.

Un punto de referencia

«Agradezco que ahora mi familia sea un punto de referencia para la comunidad. Recibimos muchos visitantes y animamos a nuestros vecinos a adoptar prácticas agrícolas sostenibles», cuenta María.

Al aprovechar los recursos naturales disponibles y las tecnologías adecuadas, María ha podido crear una granja diversa y productiva. Además, la granja brinda numerosos beneficios medioambientales y sociales a la zona que la rodea, como más árboles y mejor acceso al agua. Con la ayuda de Diaconia, la agricultora ha creado un gran embalse en sus tierras, que utiliza toda la comunidad.


Waneska Bonfim
Waneska Bonfim es la coordinadora de incidencia y educación de Diaconia. Diaconia es una organización sin ánimo de lucro dedicada a promover la justicia y el desarrollo social en el noreste de Brasil. Correo electrónico: waneska@diaconia.org.br www.diaconia.org.br