Estudio bíblico

El desayuno del Señor.

 

El pez tilapia es también conocido como el pez de San Pedro. En este número estudiaremos al discípulo Pedro.

La primera vez que Jesús se encontró con él (Juan 1:40–42), Pedro era un pescador tosco, rudo y resentido por la dominación romana sobre Israel. A Pedro le costó mucho dejar sus botes, sus redes y la pesca para seguir a Jesús. Pensaba que el riesgo valía la pena y estaba preparado para luchar contra los romanos. Sin duda, la falta de preparación militar de Jesús le confundía un poco, pero reconocía que la gente tenía que arrepentirse y volverse con humildad a Dios para que el pueblo de Israel pudiera ser nuevamente el pueblo elegido de Dios. Reaccionó enérgicamente cuando Jesús le habló del sufrimiento y de la muerte inminentes, lo cual le parecía excesivo. (Mateo 16:21–23)

Luego vino la crucifixión. Todo lo que Pedro había creído y, por lo cual había vivido, se derrumbó. Negó su amistad con Jesús tres veces (Juan 18:17, 25–27). Lloró amargamente, por haber perdido a Jesús y por la frustración de haber perdido tres años de su vida. Luego, se quedó asombrado cuando Jesús regresó y se apareció a sus discípulos (Juan 20:19–21). Tuvo esperanzas nuevamente, hasta que Jesús les habló, ‘Como el padre me envió, también yo os envío’. Con esto el Señor dejó claro de que no habría ningún futuro glorioso en la tierra para sus discípulos, no triunfarían sobre los romanos, no habría tronos ni coronas. Tenían que continuar viviendo y trabajando como lo había hecho Jesús, haciéndole frente al rechazo, la pobreza, la persecusión y la posible muerte.

Leer Juan 21:1–17. Pedro estaba muy confundido. Necesitaba tiempo para pensar. Le dijo a los demás que iría a pescar y ellos lo acompañaron. Para Pedro, esta noche de pesca fue una tentación, era su oportunidad para escaparse de Jesús. Creyó que sus viejas destrezas de pescador volverían. Quizás hasta podría volver a ser un pescador.

Pero esa noche no pescaron nada… Nada hasta que un hombre en la orilla les dijo que arrojasen las redes del otro lado. Pescaron tanto, 153 grandes peces, que casi se les rompieron las redes. ¡Qué pesca! Pero Pedro sabía que esta pesca era de Jesús y no suya. Cuando se encontraron con Jesús para desayunar, fue para Pedro la hora de la verdad.

Jesus le preguntó a Pedro: ‘¿Me amas más que estos?’ Algunas personas creyeron que Jesús estaba preguntando si Pedro le amaba más que los otros discípulos o si Pedro le amaba más que sus otros amigos. Pero si pensamos en la playa y en la cantidad de peces que habían pescado, es seguro que Jesús le estaba preguntando a Pedro qué era lo que tenía prioridad en su vida, sus habilidades y su orgullo por la pesca o su amor por Jesús, lo cual significaría abandonar la pesca y seguir una vida de servidumbre.

Para discutir:

  • ¿Qué decisiones difíciles tuvieron que tomar cuando decidieron seguir a Jesús?
  • ¿Tuvieron que dejar de lado ciertas cosas?
  • ¿Hay alguna decisión que aún no hayan tomado que pondría en orden su relación con Jesús?

Jesús eligió las primeras horas de la mañana para las oraciones más importantes de su vida. El está dispuesto a encontrarse con nosotros si dejamos tiempo para renovar nuestra fe todos los días en ‘El Desayuno del Señor’. ¿Dejan tiempo todas las mañanas para encontrarse con él antes de apresurarse para comenzar el trabajo del día?

Por el Dr Paul Brand. Condensado de un capítulo del libro, The Forever Feast, del Dr Brand. Agradecemos a Servant Publications por permitirnos usar el texto y las ilustraciones