Editorial

El paludismo amenaza al 40% de la población del mundo y causa la muerte de alrededor de 2,5 millones de personas al año. La mayoría son niños menores de cinco años o mujeres embarazadas. Se estima que en el Africa al sur del Sahara 70 millones de niños en edad preescolar están en peligro de morir a causa del paludismo. Además, el paludismo afecta la habilidad de los adultos para realizar trabajo productivo. Todo esto significa que el paludismo es uno de los problemas de salud pública de mayor magnitud en muchos países en vías de desarrollo. Al igual que las otras enfermedades que examinamos en este número, el paludismo es transmitido por insectos. A menudo la gente pierde las esperanzas en su capacidad para poder hacer algo en la batalla contra el paludismo, especialmente cuando se reducen los presupuestos dedicados a la salud o no se tienen a mano las medicinas más esenciales. En este número tratamos de examinar las medidas positivas que se pueden adoptar ‘en casa’ sin tener a mano grandes recursos, tal como recomienda el Dr Molyneaux. La mayor parte del número examina el control del paludismo, en parte porque ésta es una enfermedad tan difundida y grave, pero también porque las mismas medidas de control ayudarán en la lucha contra otras enfermedades tales como la fiebre amarilla y la filaria.

En el futuro, habrán números dedicados a los que trabajan en veterinaria en la comunidad, la micro empresa y la resolución de conflictos en el uso de los recursos a nivel local.

Una vez leído este número, puede ser que los lectores animen la discusión sobre estos temas con otras personas de la comunidad. He aquí algunas ideas para simulaciones que pueden estimular a la gente a que piense:

  • Una esposa está enferma de paludismo, pero su marido le dice que es pereza y que está tratando de eludir su trabajo. Se niega a pagarle el tratamiento. Ella toma un poco de cloroquina que quedó del último tratamiento de su hijo y té de hierbas. Su condición empeora. Al final está tan enferma que deben llevarla en camilla e internarla en el hospital. Le salvan la vida, pero su marido tuvo que pagar una cuenta muy grande.
  • En la localidad la gente le echa la culpa al mango por el paludismo, ya que las epidemias siempre comienzan justo cuando estas frutas están listas para comer (un mes después del comienzo de las lluvias). Aunque la fruta es una de las principales fuentes de vitaminas para los niños de la aldea, los aldeanos quieren cortar los árboles de mango cerca de su aldea.
  • La hija de una familia de la localidad ha vivido por muchos años en las tierras altas donde no hay paludismo. Ahora está a punto de regresar a vivir con su familia en las tierras bajas, embarazada y con dos niños pequeños. ¿Qué se le podría recomendar a sus padres si uno fuese un trabajador de la salud?

Isabel Carter