Editorial

Una de cada tres personas en el mundo es un niño. En países del Tercer Mundo esto sube a casi una de cada dos personas. Este número de Paso a Paso proporciona un importante recordatorio de cuán a menudo se ignora el potencial de las personas jóvenes – a nuestro costo. En muchos países, se usa a menudo a los niños como mano de obra barata, a menudo explotados y trabajando en condiciones miserables por una paga mínima, dañando tanto su salud como su autoestima. Los jóvenes que se sienten que no tienen ningún papel en la sociedad y ven a otros que viven muy bien, pueden caer fácilmente en el crimen y tomar lo que quieren por medio de la violencia.

Los niños son el futuro para todos nosotros. La Biblia nos recuerda cómo Dios ve su potencial. Todos debemos trabajar no sólo para asegurar que se cuide a esas personas jóvenes con apoyo y estímulo para que alcancen su potencial pleno, sino también que se les permita compartir sus puntos de vista. Este poema ha estado en la pared de mi cocina durante muchos años para recordarme cómo tratar a mis propios niños.

Si los niños viven con críticas aprenden a condenar.

Si los niños viven con hostilidad aprenden a pelear.

Si los niños viven con el ridículo aprenden a ser tímidos.

Si los niños viven con vergüenza aprenden a sentirse culpables.

Si los niños viven con tolerancia aprenden a ser pacientes.

Si los niños viven con estímulo aprenden a tener confianza en sí mismos.

Si los niños viven con alabanzas aprenden a apreciar.

Si los niños viven con ecuanimidad aprenden justicia.

Si los niños viven con seguridad aprenden a tener fe.

Si los niños viven con aprobación aprenden a apreciarse a sí mismos.

Si los niños viven con aceptación y amistad aprenden a encontrar amor en el mundo.

Isabel Carter