El envejecimiento y el desarrollo

por Alison Tarrant.

Sea donde sea que viva una persona, el envejecimiento es un proceso que sin duda traerá desafíos consigo. La mayoría de la gente desea permanecer independiente a medida que envejece y seguir contribuyendo a sus familias y comunidades; pero el proceso de envejecimiento puede acarrear consigo algunas dificultades. En particular, los ancianos tienen más probabilidades de enfrentar inseguridad económica, mala salud o invalidez. En muchos países, la mayoría de la gente llega a la vejez después de una vida de pobreza, mala alimentación y atención de salud y, con frecuencia, años de extenuante trabajo físico.

La gente a menudo cree que el envejecer no es un problema en los países del Tercer Mundo porque las expectativas de vida son más cortas, pero esto no es verdad. Hoy en día, la mayoría (61%) de la población del mundo mayor de 60 años de edad vive en países del Tercer Mundo. Esta proporción aumentará a 70% en el año 2025. Estas poblaciones están envejeciendo mucho más rápido que las de los países industrializados. En 1995, la población del mundo mayor de los 60 aumentaba en alrededor de un millón de personas al mes. Casi el 80% de este aumento ocurría en el Tercer Mundo.

La idea de que muchas personas mayores son receptores pasivos de ayuda y apoyo es incorrecta. En su trabajo con personas de edad, HelpAge International (HAI) ha encontrado que son muy capaces, llevando a cabo con frecuencia una infinidad de diferentes actividades para autosostenerse. Por todo el mundo, la mayoría de la gente continúa trabajando hasta avanzada edad. Esta contribución normalmente pasa desapercibida porque la mayoría de este trabajo no es remunerada y se efectúa dentro de la familia o en el sector informal, razones por las que queda sin documentar.

Dos de los problemas que las personas de edad consideran de mayor importancia son la seguridad económica y la buena salud. En muchos de los países más pobres muy pocas personas reciben jubilaciones de cualquier tipo y aquellos que las reciben, a menudo encuentran que son inadecuadas incluso para las necesidades más básicas. En los casos en que las jubilaciones no existen o son insuficientes, los ancianos tienen que depender del apoyo de la familia o de la comunidad o que trabajar para conseguir su propio ingreso. La seguridad de tipo tradicional ofrecida por el apoyo de la familia hacia los familiares mayores puede faltar en los casos en que los hijos se han ido a trabajar a las ciudades o a otros países, los hijos han muerto de SIDA o las iniciativas del gobierno han desarraigado a integrantes de la familia a otras partes del país.

La buena salud es de vital importancia para las personas de edad, no sólo porque mejora por lo general la calidad de la vida, sino porque le permite a la gente continuar trabajando y contribuyendo a sus comunidades. Sin embargo, la gente de edad que necesite atención médica quizás no la pueda encontrar fácilmente, sobre todo si viven en regiones rurales. Pueden haber servicios de salud muy limitados y la atención existente tal vez esté fuera del alcance de las personas de edad, ya sea porque no pueden pagarla o porque no pueden llegar adonde se encuentre. También es común que la gente de edad crea que muchas de las dolencias atribuidas a la edad son parte inevitable del envejecimiento y que no hay nada que se pueda hacer al respecto. De hecho, muchas de estas dolencias, tales como las cataratas, son curables.

Gracias a su experiencia de trabajo con gente de edad por todo el mundo, HAI ha descubierto que la forma más efectiva de apoyarla es trabajar con ellos en proyectos que ellos mismos hayan identificado como adecuados a sus necesidades. Estas son generalmente iniciativas basadas en la comunidad. En Sri Lanka, por ejemplo, se aperó un minibús con equipos de atención primaria de salud y medicamentos básicos, el que actualmente visita las comunidades en las zonas de las plantaciones donde antes la gente de edad no tenía acceso a la atención de salud. En Manila, en las Filipinas, hay personas de edad que están estudiando para hacerse trabajadores de salud comunitarios, proporcionando atención de salud y educación básicas para otras personas de edad en su región. En Uganda, una agrupación de mujeres de edad utilizó una beca para comprar algunos cerdos. Los cerdos se están criando y el ingreso que las mujeres obtienen de ellos se comparte entre las integrantes del grupo que lo utilizan para ayudar a pagar las matrículas de sus nietos (en esta región muchos niños han perdido uno o ambos padres a causa del SIDA) y para comprar alimentos básicos. Se ha establecido también un fondo para ayudar a cubrir el costo de parte de las reparaciones a las casas de las integrantes más pobres de la agrupación.

Las mujeres son importantes en este mundo que envejece. En casi todos los países del mundo las mujeres tienden a vivir más que los hombres, por lo cual muchas de las personas más viejas son mujeres. El envejecer también plantea desafíos particulares a las mujeres. En muchos lugares las chicas y las mujeres reciben menos educación, tienen menos oportunidades de trabajo y reciben menos atención de salud y nutrición que los chicos y los hombres. Esto afecta a su salud, posición económica y capacidad para ganarse la vida cuando llegan a una edad avanzada. Las mujeres más viejas quizás tengan también problemas de salud particulares como resultado de haber tenido numerosos embarazos y partos cuando eran jóvenes.

Las mujeres tienen más probabilidades de vivir solas en la edad avanzada que los hombres. En muchos lugares las mujeres se casan con hombres mayores que ellas y no tienden a volverse a casar si enviudan o se divorcian. Al igual que el impacto social y emocional de vivir solas, es más probable que las mujeres ancianas vivan en la pobreza, ya que puede ser mucho más difícil para una mujer sola ganarse la vida, especialmente si carece de apoyo familiar. Nuestra experiencia con programas de crédito para personas mayores demuestra que por lo general las mujeres son un excelente riesgo crediticio: establecen pequeños negocios que tienen por lo menos tanto éxito, y a veces más, que los negocios establecidos por hombres.

1999 ha sido declarado el Año Internacional de las Personas de Edad por la ONU. Esto ofrece una oportunidad especial para que todos tratemos de ver más allá de la típica visión de sus necesidades y, en vez de eso, de valorizar su conocimiento y experiencia e incluirlos en trabajos que los beneficiarán no sólo a ellos sino a la comunidad en su conjunto.

Alison Tarrant es Oficial de Comunicaciones en el Secretariado de HAI, una red global de organizaciones que trabajan con y para la gente mayor: 67–74 Saffron Hill, London, EC1N 8QX, Inglaterra.

Cómo ayudar a la gente de edad sin gastar dinero

  • Ceder el asiento a una persona mayor en un bus o un tren repletos.
  • Permitir a una persona mayor que pase adelante en la cola en una tienda o en una clínica.
  • Invitarlos a las celebraciones o cocinar un poco de comida adicional y compartirla con una persona mayor.
  • Si sabe de coser, ayudar a remendar sus ropas o ayudarles con otras reparaciones prácticas o con la limpieza.
  • Ayudarles con el trabajo pesado, como acarrear agua o hacer las compras o trabajar en sus jardines o tierras.
  • En conjunto, una comunidad puede reparar sus casas o incluso construirles una nueva.
  • Ayudarles a leer y a rellenar cuentas y formularios.
  • Los jóvenes pueden visitar a los viejos y charlar con ellos.
  • Muchas personas de edad han llevado vidas muy interesantes. Los escolares pueden entrevistarlos y escribir sus anécdotas.
  • Tener en cuenta a los ancianos solitarios y visitarlos. Incluir a todas las personas de edad en la vida de la comunidad.

Adaptado de Ageways 49