Experiencias de personas de edad 

Aquí recolectamos entrevistas con una selección de personas de edad de varios países. Estos comparten sus ideas sobre las diferentes maneras de cómo se trata actualmente a la gente de edad y sobre sus esperanzas y temores para el futuro.

Yourma Bawule – una viuda de Ghana

Yourma Bawule tiene 65 años y vive sola cerca de Wa, al noroeste de Ghana. Sus tres hijos se han marchado de la región natal. Yourma comentó que la gente de edad era tratada con respeto y dignidad en el pasado. ‘Cuando un niño le daba algo a una persona mayor, se acercaba de rodillas y se quedaba allí hasta que se le pidiera que se marchara. El arte de la cortesía ha muerto. Los jóvenes de hoy creen que saben más que los viejos.’

Solía haber cantidades de comida, por lo que la gente de edad se podía permitir ser generosa. Podían cocinar en forma comunal y compartir con las personas más jóvenes, dándoles así un sentido de pertenencia y la gratitud de los más jóvenes. Ahora la generosidad sólo se valora en términos de dinero. Yo no veo ninguna esperanza para el futuro. Mucha gente se hace más y más pobre. Todos los días muere gente. La gente de edad ha dejado de enseñarles a los jóvenes de pura frustración. Nada podrá volver a ser como antes.’
Contribución de Augustina Benlu

Arzobispo Retirado Silvanus Wani de Uganda

Conocí al Arzobispo Silvanus poco después de su jubilación, montando su bicicleta en un camino rural. Sin una pensión, había vuelto a su noroeste natal después de vivir en relativo lujo en la capital, Kampala. Dicho tratamiento puede haber causado resentimiento en hombres de menos valía, pero no en Silvanus. El tenía sus ojos puestos en Dios y siempre puso sus propias necesidades al fondo de sus prioridades. Consideraba esta vida como una peregrinación que tenía un futuro maravillo en el cielo. En su retiro, continuó haciendo lo que había hecho siempre como Arzobispo: predicar el evangelio, enseñar y estimular a todos lo que conocía, particularmente a los niños y la gente joven. Adoptó de corazón la palabra de Jesús y lo siguió con entusiasmo hasta el final. Murió el año pasado.
Contribución de Joy Grindley, ex AIM, Uganda

Pascal Akouegnon – un agricultor de Benin

Pascal había sido agricultor y cazador. Fundó la aldea de Atchakpa donde todavía vive en Save, Benin, África Occidental. Cuando se le pregunta si ahora se trata en forma diferente a la gente de edad responde: ‘Sí, ciertamente. En aquellos días se prestaba particular atención a los hombres de edad, especialmente en el África tradicional donde se les consideraba ‘bibliotecas vivas de sabiduría’. En la actualidad, nuestro mundo cambia con rapidez lo que significa que la gente de edad es vista como sujetos difíciles de entender y la gente trata de deshacerse de ellos tan pronto como sea posible. La gente ya no utiliza nuestra sabiduría o nuestra experiencia.’

‘Me temo que nuestro futuro se apoye sobre bases débiles, incluso frágiles. Tal vez las generaciones futuras se quedarán sin ningún punto de referencia si no tenemos cuidado. Mis esperanzas para el futuro se basan sobre todo en las familias que educan a sus hijos para que tengan respeto por la gente mayor. Algunas familias todavía hacen esto en África. Estos son los rayos de esperanza para el futuro.’
Contribución de Appolinaire Gbaguidi, Benin

Margarita – una mujer de 70 años en Chile

‘La vida para la gente de edad es diferente hoy en día, porque solía haber mucho más respeto hacia los ancianos. Los niños hasta llaman a sus padres con apodos. Hoy en día la gente de edad es escuchada, pero a menudo se les trata sin ninguna formalidad y a veces se les hace sentir postergados. Los jóvenes actuales están ávidos por saber cómo vivíamos antes y quieren saber si era mejor entonces. Nuestra sabiduría y experiencias están probadas.’

‘En el futuro espero que las condiciones de vida mejoren para toda la gente y que haya menos violencia y delincuencia de manera que todos podamos vivir más seguros. No tengo temor por el futuro. Mi vida siempre ha estado dedicada a la religión, cuidando a jóvenes en hosteles. No temo a la muerte, ya que sé que será la manera de ver el resplandor del Señor.’
Contribución de Solange Angel, Chile

Veronika – viviendo sola en Moldavia

Veronika tiene 61 años y vive en Ialoveni. Trabajó en una vinería hasta su jubilación. Recuerda que sus bisabuelos no tenían muchas posesiones pero que vivían mejor de lo que ella vive hoy en día. Sus padres perdieron sus tierras que fueron convertidas en granjas colectivas y sus hijos nunca las recibieron de vuelta.

La edad de jubilación ha aumentado en Moldovia. Muchos jubilados perdieron sus pensiones cuando el sistema estatal de previsión se desplomó en 1990. Veronika siente que la gente de edad no recibe nada del estado en la actualidad. Acaba de recibir su modesta pensión correspondiente a marzo de 1998, diez meses retrasada.

Veronika lamentablemente no tiene hijos, pero sus sobrinos llegan a pedirle su opinión. Está convencida de que se recurre a ella ampliamente, tanto dentro de la familia como en la comunidad. Ella solía trabajar arduamente para resolver sus propios problemas. Ahora nadie le ayuda y nadie se interesa en ella. Veronika no tiene esperanza en el futuro. Cuando piensa en el futuro sólo se imagina cosas malas. Como no hay nadie que cuide de ella, espera que Dios le ayude a mantener buena salud.
De Stephen Brown, Equipo del Mediterráneo y Asia Central, Tearfund

Elizabeth Guillebaud, Reino Unido – 84

‘Mi marido y yo nos jubilamos en 1986, después de haber trabajado por más de 40 años en Ruanda, en educación y traducción de la Biblia. Cuando nos enteramos del terrible genocidio de 1994, en el cual perecieron varios de nuestros amigos, y vimos a tanta gente que fue a ayudar sin conocer el idioma, la cultura ni al Señor, nos preguntamos si debíamos regresar, ya que teníamos experiencia de los tres. En mi octogésimo cumpleaños leí el llamado de Moisés, cuando tenía él ochenta años, y nos dimos cuenta de que Dios sin duda nos llamaba de vuelta. Volvimos por un año para ayudar escuchando y aconsejando a los que habían perdido a tantos seres queridos. Al regresar al Reino Unido mi marido se enfermó y murió en noviembre de 1996. Decidí regresar a Uganda con mi hija en enero de 1997.’

‘En mi calidad de viuda, sentí que debería ser capaz de ayudar a las tantas viudas y huérfanos. Con la ayuda de otras dos viudas iniciamos un grupo de viudas para la enseñanza de la Biblia y para compartir problemas y orar las unas por las otras. Las participantes pronto llegaron a las 400 y tuvimos que dividir las reuniones. Muchas habían descubierto que Jesús es la solución a su soledad. Se ayudan mutuamente en la práctica, incluso construyendo casas para las que tienen mayor necesidad. Contribuyen fondos semanales con los cuales compran rollos de tela para confeccionar un uniforme y encuentran que esto les da status social. Espero continuar con este trabajo en la medida que mi salud continúe siendo buena.’

‘Recuerdo a mi propia abuela tejiendo junto al fuego. Actualmente la gente de edad que tiene seguridad económica puede llevar una vida mucho más plena, viajando y permaneciendo activa de una variedad de maneras. Aquí en África, mi experiencia es de gran utilidad, en tanto que en Inglaterra no se hubiese esperado una gran contribución de mi parte. Mis temores para el futuro son de tener un derrame cerebral u otra enfermedad que me transformase más en una carga que en una bendición aquí en Byumba. Mis esperanzas para el futuro se pueden expresar mejor en las palabras de Felipenses, capítulo 3:13-14.’

Mara Kallé – antiguo cacique de Cheddra, Chad

Mara Kallé tiene 81 años de edad y fue cacique de Cheddra, un importante centro comercial en el norte de Chad, durante 58 años, desde 1938 hasta 1996. Fue la primera persona que asistió a la escuela en su aldea. ‘Seguí a mis mayores para aprender de ellos.’ Siendo el primogénito, sustituyó a su padre como cacique de la aldea después de su muerte.

‘Mis abuelos tuvieron vidas felices. Nos enseñaron acerca de la historia. Como en ese entonces la aldea no era muy grande, controlaban a todos y corregían a la gente que no seguía las tradiciones. En esos tiempos la gente de edad era tratada mucho mejor que ahora. Todas las familias designaban a un niño o a una persona en particular para que cuidara a cada persona de edad en la familia. En la mía, nos asegurábamos de que el cuarto de nuestro abuelo estuviese limpio y nos turnábamos para atender a sus necesidades.’

‘Pero hoy en día, compare la situación de uno de mis vecinos, el viejo Saleh. Es un anciano que tiene que arreglárselas solo. Nadie lo cuida, por lo que se ve forzado a pedir limosna y la gente cree que está loco porque es muy locuaz. Me temo que dejar de lado a la gente de edad, como sucede con Saleh, signifique que la gente joven carece de consejeros.’

‘Mi experiencia y sabiduría todavía son de alguna utilidad en la aldea y ciertamente se sigue mis consejos en materias religiosas. Me temo, sin embargo, que la gente joven sigue otras culturas sin pensarlo, especialmente la de los blancos (occidentales) y desiste de ayudar a los necesitados. También me temo que la gente joven se esté alejando de Dios. Me gustaría que nuestro gobierno ayudara un poco a la gente de edad.’
Contribución de Ngoniri Gos en Chad

Cécile Siboniyo – una refugiada en Burundi

Cécile Siboniyo tiene 80 años de edad y vive en el campo de refugiados de Buraniro, Butaganzwa-Kayanza, Burundi. ‘En el pasado los niños eran bien educados, mejor que hoy en día. La educación de los niños no era sólo un asunto familiar, sino que los vecinos contribuían a su disciplina. Es por eso que había un dicho en Burundi, ‘Umwana n’uw’Igihugu’ (‘Un niño enriquece a todo el vecindario’). Los niños respetaban a sus mayores y les ayudaban en los asuntos prácticos. Se enseñaba a los niños a tener gran respeto por las visitas, a quienes se debía acoger cálidamente. Por lo general, había una envidiable armonía social.’

Cécile ciertamente tiene temor por el futuro. ‘El mal comportamiento de algunos jóvenes y las enfermedades y daños causados por la inmoralidad y falta de disciplina son terroríficos. Hoy en día no es fácil educar a los niños y los jóvenes tienen muchas distracciones. A menudo son incapaces de tomar en serio los consejos de sus padres si creen que sus ideas están pasadas de moda.’

Sin embargo, tiene esperanzas para el futuro porque las autoridades se han dado cuenta de la importancia de una educación con valores culturales. Los medios de comunicación han comenzado a poner el dedo sobre los problemas a fin de hacer entrar en razón a los jóvenes.
Contribución de Clare Britton y Désiré Munezero, Tearfund Burundi

Abtwahi Al Hajj de 77 años en Ngozi, Burundi

‘En el pasado, las responsibilidades de los niños incluían el cuidado de las personas de edad. Cuando un abuelo se encontraba necesitado, sus nietos le ayudaban. La familia hacía todo lo que podía para proporcionarle atención de salud. Trabajaban en comunidad para arar sus tierras. La educación escolar ha reducido actualmente la cantidad de trabajo que los niños llevan a cabo con la familia. Prefieren que sus padres les cocinen para tener más tiempo para el estudio. El respeto y la ayuda para los mayores han disminuido. Algunos jóvenes que han terminado sus estudios rara vez visitan a sus abuelos.’

Estas actitudes le hacen temer por el futuro. La gente joven está perdiendo cada vez más la noción de la familia amplia y algunos se han aficionado a la bebida. Esto lleva a malos hábitos, una pérdida de los valores culturales y delincuencia entre muchos licenciados que no están preparados para la vida en el campo.
Contribución de Claire Britton y Désiré Munezero, Tearfund Burundi

Grupo de mujeres Jamkhed, India

‘En tiempos pasados las mujeres estaban confinadas a su hogar y sus tierras y tenían poco contacto con sus vecinos. Habían muchas rencillas dentro de las familias y no se encontraba verdadero amor entre la gente. Los maridos controlaban el dinero y normalmente despilfarraban gran cantidad en bebida y juegos de azar. Las diferentes castas y religiones no tenían contacto entre ellas.

Ahora hay más respeto entre viejos y jóvenes. Las madres y sus nueras se llevan mejor. También hay mucha más libertad para juntarse con gente de fuera de la casa, incluyendo gente de diversas castas y religiones. Las mujeres tienden a manejar las cuentas en lugar de los hombres ¡y lo hacen mucho mejor!’

Las mujeres sienten que su sabiduría se utiliza ahora mucho mejor que en el pasado. Tienen muy pocos temores por el futuro, excepto durante las elecciones debido a la presión de los diferentes partidos políticos. Esperan que en el futuro haya más educación para las chicas y que se las potencie más en toda la India, no solamente en la región alrededor de Jamkhed. Les gustaría ver a las mujeres participar en política y oficiar de juezas, porque sólo las mujeres entienden los sufrimientos y problemas de otras mujeres. También esperan que haya mejor saneamiento y control de las enfermedades además de libertad para viajar.
Contribución de Anthony Titley, Equipo de Asia, Tearfund