Pozos de almacenamiento subterráneos

Pueden usarse pozos de almacenamiento subterráneos para guardar verduras durante unos meses en áreas secas. Teniendo un suministro bueno de verduras guardadas se mejora la nutrición hogareña y significa que pueden venderse verduras más tarde en el año a precios más altos cuando no estén fácilmente disponibles. El almacenamiento subterráneo mantiene las verduras frescas durante la estación calurosa. 

Las raíces y tubérculos como la yuca y las papas se conservan bien bajo tierra. También pueden guardarse verduras sólidas como repollos. Los pozos pueden variar en tamaño según la cantidad de verduras a guardar y el nivel de los acuíferos. Normalmente, son de una profundidad de 1–2 metros. Poner las verduras muy juntas en una capa de arena, paja u hojas. Se pone luego una capa espesa de hojas, como hojas del plátano, encima de las verduras, seguida por una capa de 25–50cm de tierra o arena. 

Las hojas proporcionarán un poco de humedad a las verduras. Si el clima es muy seco, puede verterse un poco de agua de vez en cuando encima del pozo de almacenamiento. Sin embargo, demasiada agua hará que las verduras se pudran. Los pozos de almacenamiento necesitan verificarse regularmente para asegurarse de que cualquier verdura que se pudra se quite rápidamente antes de que se esparza la putrefacción. 

El poner las verduras en bolsas hechas de tela, yute o papel grueso permite que se saquen fácilmente y ayuda a impedir que se contagie cualquier enfermedad o peste. Puede ponerse en el fondo del agujero una pequeña cantidad de insecticida para mantener alejados a los insectos. Experimentar con el uso de diferentes profundidades, tipos de hojas y niveles de humedad. Comparar el tamaño y calidad de las verduras que se han guardado por diferentes periodos de tiempo. 

Adaptado de información en Debacle, Vol VI, Nos 3 y 4, y La guía de la serie PILARES: Seguridad de la Comida