Reconstrucción después del conflicto

La tierra, el ganado, los caminos y los servicios se destruyen frecuentemente durante los desastres naturales o conflictos armados. Los agricultores necesitan saber qué tipo de acción pueden llevar a cabo para reconstruir sus granjas y negocios. Recuperarse de estas crisis es más fácil cuando la gente comparte la carga.

En Sierra Leona, los agricultores han sido duramente golpeados por el conflicto. Muchos agricultores han perdido cosechas y ganado. Amina es un agricultor del sur de Sierra Leona. Como muchos otros en su región, ha necesitado reconstruir su granja. El transporte deficiente y una carencia de servicios locales han hecho las cosas aun más difíciles. 

Amina es una viuda con tres niños que alimentar. Necesitaba herramientas y semillas para comenzar a cultivar nueva-mente. Las herramientas y las semillas son caras y ella tiene poco dinero. Si sólo pudiera conseguir el dinero para comprar estas cosas, podría comenzar a cultivar nuevamente. Solicitó un préstamo bancario, pero el banco rehusó porque ella no era dueña de una casa o tierras. Amina se desesperó. Pero al día siguiente, cuando salió el sol, tuvo una idea. Invitó a un grupo de gente de la localidad a su casa. Todos compartieron su consternación sobre su situación. Los demás habían tratado también de conseguir un préstamo y se les rehusó. 

Amina sugirió formar un grupo para iniciar un fondo de crédito rotativo. ‘Todos los meses todos contribuimos una cantidad pequeña de dinero al fondo. Todos los meses la totalidad del dinero recaudado se da a una de las personas del grupo. Esa persona puede comprar cualquier cosa que necesite. El próximo mes, otra persona recibe todo el dinero en el fondo, hasta que todos hayan tenido una oportunidad de recibir el fondo.’ 

Uno de los vecinos de Amina preguntó qué sucedería si alguien no pudiera hacer un pago un mes. Acordaron que otra persona pagaría la contribución de esa persona hasta que pudiera pagarle de vuelta. Decidieron hacer un simple acuerdo escrito que todos firmarían y mantener un registro de todas las contribuciones. ‘Todos deben ser honestos para hacer que este plan funcione,’ dijo Amina. 

Doce personas acordaron intentar la idea de Amina. La gente usó el dinero para comprar una vaca, algunos pollos y para contratar un camión para llevar los productos agrícolas a la feria. Cuando fue el turno de Amina, compró herramientas y semillas. En sólo un año, vieron mejoramientos verdaderos en sus granjas y en sus vidas. 

Red de Radio Rural de los Países en Desarrollo, Paquete 67, No 4 Junio de 2003