Los grupos de solidaridad en Ruanda

Mukarugira Médiatrice.

Foto: Jim Loring/Tearfund
Foto: Jim Loring/Tearfund

El trabajo de Moucecore en Ruanda para establecer grupos de solidaridad fue una respuesta a las enormes necesidades después del genocidio. Ahora su experiencia en ayudar a los niños a reconstruir sus vidas es de enorme beneficio para los que quedaron huérfanos como resultado del SIDA. Sus experiencias pueden proporcionar un gran estímulo a otros que están enfrentando similares desafíos.

En Ruanda no había ningún huérfano antes del genocidio. En nuestra cultura, los niños pertenecen a los parientes y a la comunidad entera. Siempre que uno o ambos padres se mueren, los parientes ayudan al niño. Si una mujer se muere, los abuelos o tías cuidarán de los niños. Si un hombre se muere, los parientes apoyan a los huérfanos y la viuda. Los vecinos normalmente ayudan a cuidar y proteger su casa. En pocas palabras, los niños pertenecen a la comunidad entera.

Después del genocidio en Ruanda, las comunidades enfrentaron el desafío de un exceso de huérfanos. En la mayoría de los casos, los niños se quedaron sin parientes. Estos niños enfrentaron muchos problemas. Sus casas fueron a menudo destruidas y tenían hermanos y hermanas más jóvenes que cuidar. Tuvieron que enfrentar el trauma de perder a sus seres amados y a veces de haber sido testigos de su muerte. Tenían miedo de todos porque era difícil confiar en alguien después de haber visto lo que pasó. Su situación era desesperada. La mayoría tuvo que dejar la escuela para cuidar a niños más jóvenes y conseguir comida. Muchos de ellos no sabían por dónde empezar.

Por consiguiente, Moucecore, una organización cristiana en Ruanda, empezó a trabajar con las iglesias. Movilizó a los miembros para que entendieran la responsabilidad de la iglesia de mostrar el amor de Dios. Jesús se preocupa mucho de cómo ayudamos a los pobres (Santiago 1:27). Los creyentes formaron grupos para ayudar a las viudas y los huérfanos en particular.

Los grupos de solidaridad

Algunos grupos dentro de las iglesias se reunieron para resolver sus problemas en conjunto. Hay muchas cosas que un grupo puede lograr que una persona no pueden hacer sola. Los miembros del grupo se comprometen a trabajar para ayudarse mutuamente y a los pobres. Se motivan por el lema de Moucecore: ‘cambia y cambia a otros.’

Los grupos basan su trabajo en cuatro puntos claves:

  • transformarse en espíritu, mente y cuerpo
  • trabajo en unidad
  • acción práctica para ayudarse mutuamente
  • trabajar juntos para ayudar a los demás.

A menudo, después de ver su trabajo, muchas otras personas se unen al grupo. Después, el grupo existente puede ayudar a comenzar uno nuevo que opera de la misma manera.

Asumiendo las responsabilidades de la comunidad

En 1996 en Kiramurunzi, 16 personas y su pastor formaron un grupo llamado Ubumwe bw’abarokore (Unidad de creyentes). Antes de emprender acción práctica, los miembros se juntaron para pedirse perdón mutuamente después de los duros tiempos del genocidio y la guerra. Los miembros del grupo que habían tomado la propiedad de otra gente la devolvieron. Los miembros empezaron a confiar entre ellos. Después empezaron a considerar los problemas desafiantes de los huérfanos, las viudas, los minusválidos y los ancianos.

Los miembros se fijaron estas metas:

  • ayudar a las víctimas del genocidio a superar sus innumerables problemas
  • promover la unidad y reconciliación y restaurar las relaciones dañadas
  • compartir el poder del evangelio dentro de la comunidad cristiana
  • ayudar a la gente pobre a independizarse, y mejorar su autoestima en el proceso.

El número de miembros creció rápida-mente de 16 a 153 personas, en seis grupos pequeños. Los grupos han ayudado hasta ahora a 184 hogares encabezados por niños y a viudas pobres a independizarse. Trece de los huérfanos ya se han casado. Los miembros hacen todo lo que haría una familia en un momento así: construir una casa, proporcionar la dote, preparar la ceremonia de la boda y aconsejar a la pareja joven.

Mediante la unidad y el trabajo de los creyentes cristianos en estos grupos de solidaridad, muchos huérfanos como Mushime y Jean de Dieu (ver los estudios de caso) han recibido ayuda.

Las cargas pesadas se aligeran cuando otros ayudan a llevarlas. Los huérfanos ya no están solos sino que tienen una familia que los quiere en su comunidad, que los entiende y que los estima.

Mukarugira Médiatrice es la subdirectora de proyecto del programa de desarrollo integral del niño en Moucecore, Ruanda. La dirección: Moucecore, BP 2540, Kigali, Ruanda.
E-mail:
mouce@rwanda1.com

Estudio de caso: Una nueva vida para Jean de Dieu

Ngabonziza Jean de Dieu perdió a sus padres en 1994 cuando tenía 12 años. Después de la guerra, volvió de los campamentos de refugiados y se alojó con su tía que era muy pobre. Después, Jean de Dieu se marchó a Kigali dónde trabajó como sirviente. Allí oyó hablar del grupo Ubumwe bw’abarokore en su comunidad y de cómo ayudaba a los huérfanos. Volvió a casa y se integró al grupo. Este le ayudó a construir una casa, le enseñó cómo cultivar y cercar su tierra y le dio una vaca para usar como dote cuando se casara.

Jean de Dieu es ahora un agricultor autosuficiente con dos vacas. Su familia está contenta y está ayudando a otros a romper las ataduras de la pobreza.

Estudio de caso: Mushime recibió esperanza

Mushime Jean tiene tres hermanos y una hermana. Los niños viven ahora con su abuela de 80 años y una tía que tiene problemas mentales. El resto de su familia murió durante el genocidio. Ubumwe bw’abarokore los encontró cuando estaban totalmente desesperados. Envió a su hermano mayor, Paul, de vuelta al colegio y pagó por su educación. Sembró una plantación bananera y ayudó a la familia a cultivar su tierra. Compró una bicicleta para Mushime para que pudiera transportar gente y productos agrícolas, proporcionando un pequeño ingreso para su casa. 

La familia está ahora bien establecida. Paul terminó la escuela y ahora está ayudando a sus hermanos más chicos. Mushime está estudiando mecánica, mientras sus hermanos están en la escuela primaria. Ahora la familia tiene sueños para el futuro.