El ganado: ¿bendición o carga?

Las aves de corral pueden encontrarse en casi todos los rincones del mundo y proporcionan huevos y carne a muchas familias. Foto: Geoff Crawford/Tearfund
Las aves de corral pueden encontrarse en casi todos los rincones del mundo y proporcionan huevos y carne a muchas familias. Foto: Geoff Crawford/Tearfund

por el Dr. Nigel Poole

No existe un acuerdo respecto al papel que debería desempeñar el ganado en el ámbito del desarrollo hoy en día. Pensemos en algunas pruebas para ayudarnos a responder la pregunta de si el ganado es una bendición o una carga. Primero, ¿a qué nos referimos con ganado?, y luego, ¿cuáles son los problemas que surgen en la producción ganadera?

Por lo general, el término “ganado” se refiere a animales domésticos, los cuales con frecuencia se dividen en grupos. Los principales grupos de animales son el ganado vacuno, búfalos, camellos, ovejas, cabras, cerdos, caballos, mulas, asnos, conejos, pollos y otras aves de corral (p. ej., gallina de Guinea, patos, gansos, pavos, avestruces). Otros grupos son comunes en regiones geográficas específicas: cuyes, animales con pelaje (p. ej., el visón), venados y renos, llamas, alpacas, vicuñas y guanacos. Por lo general, no incluimos los peces ni las abejas.

Conflicto y migración

Desde la antigüedad el uso de los recursos naturales por parte del ganado ha sido motivo de conflicto. La Biblia registra la separación entre Abram y Lot porque “la región donde estaban no daba abasto para mantener a los dos” (Génesis 13:6) y también narra una riña posterior sobre el agua entre los pastores de Isaac y los de Abimelec (Génesis 26:19-20).

La competencia por tierra y agua, con frecuencia entre los pueblos pastorales que crían ganado, es el origen de algunos de los conflictos actuales en las tierras áridas de África. Antes de la independencia de Sudán del Sur en el 2011 la tribu indígena de los nuba en el estado de Kordofán del Sur se quejó de los daños provocados por la tribu de los shanabla, que se dedica a criar camellos, y que había sido forzada a migrar hacia el sur en busca de tierras de pastoreo. A esto siguieron conflictos. 

Tierra, suelo, agua y deforestación

Mi primer encuentro con los problemas provocados por la producción ganadera fue la evidencia de la degradación de las tierras que observé en África Meridional, donde inicié mi trabajo en el extranjero como científico agrícola. En Swazilandia el suelo estaba siendo arrastrado hacia el Océano Índico a un ritmo alarmante. Ahora sabemos que el sobrepastoreo es un enorme problema para muchos sistemas agrícolas y la pérdida de vegetación en grandes áreas probablemente conduzca a efectos negativos sobre el patrón normal de precipitación.

En grandes zonas de Centro y Sur América, se han talado bosques para aumentar el pasto disponible para la ganadería a gran escala que proporciona carne de vaca a los mercados internacionales. Esta deforestación contribuye con los daños al medio ambiente, incluyendo la pérdida de la biodiversidad y la presencia de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Con frecuencia, los beneficios son únicamente financieros, a corto plazo y sólo los comparten unas pocas personas.

Las investigaciones de todo el mundo (incluyendo Colombia, Níger y Somalia) han demostrado que es muy importante usar los conocimientos locales para gestionar los pastizales de un modo sostenible. 

Sugieren que el pastoreo del ganado debería ser balanceado con otros usos de la tierra, como la cosecha de cultivos, viviendas, senderos, bosques, etc.

Con frecuencia el ganado consume alimentos cosechados en tierra apta para producir alimentos para humanos y a veces compite por alimentos que pueden ser utilizados por los humanos. El ganado convierte los alimentos en comida de una manera ineficiente en comparación con los cultivos. Muchas investigaciones también demuestran que los residuos, incluyendo el abono de ganado y los gases de los rumiantes (especialmente de los sistemas de producción de régimen intensivo), provocan la contaminación de los recursos hídricos y contribuyen de manera significativa a los gases de efecto invernadero provenientes de la agricultura.

¿Cuáles son los beneficios? 

¿La ganadería merece estos costos? Parte de la respuesta es que el ganado proporciona ingresos y puede mejorar la salud de las personas y el medio ambiente. En algunas regiones posiblemente no exista una manera alternativa de ganarse la vida. Los principales productos económicos de la producción ganadera son los siguientes:

  • nutrición humana: carne, leche y huevos
  • productos no comestibles: fibras como la lana, el pelo y la seda; cueros, pieles, plumas, pelajes, huesos y cuernos; abono como fertilizante
  • alimento para otros animales: carne, huesos y harina de sangre
  • otras funciones: tracción animal y transporte de humanos, recreación, intercambios sociales (regalos ceremoniales, etc.), y bienestar y seguridad económica.

Medios de subsistencia, alimentos y residuos


Muchas de las personas más pobres del mundo viven en zonas rurales de países en desarrollo y la mayoría mantiene ganado como uno de sus activos económicos más importantes. La producción ganadera es una de las empresas de crecimiento más rápido en los países en desarrollo y ya representa una tercera parte de los productos agrícolas. Según el Banco Mundial, en Pakistán la ganadería actualmente representa casi el 40 por ciento de la producción agrícola y aproximadamente el 9 por ciento de toda la actividad económica nacional.

La probabilidad es que esta escala de industria aumente debido a la creciente demanda de productos ganaderos de parte de los países en desarrollo, la cual se espera que se duplique en los próximos 20 años. La producción ganadera podría proporcionarles a varios cientos de millones de personas la oportunidad de salirse de la pobreza.

Los productos ganaderos pueden satisfacer necesidades dietéticas importantes. Muchos productos alimenticios de origen vegetal ayudan a proporcionar una dieta balanceada, pero los huevos, la carne y la leche proporcionan fuentes concentradas de algunos nutrientes importantes, especialmente para las dietas de los niños pequeños y las mujeres lactantes. El ganado pequeño, tanto en los entornos rurales como urbanos, puede hacer una gran diferencia en la nutrición y la salud de las comunidades pobres. 

El ganado también puede consumir los residuos domésticos y agrícolas, convirtiéndolos en alimento para humanos. El abono de ganado mejora la fertilidad del suelo y puede impulsar la economía local a través de la producción de biogás.

El uso de animales colabora con reducir el arduo trabajo físico de la agricultura, que con frecuencia realizan las mujeres, y ayuda con el transporte personal. Adicionalmente, las pieles y la lana, y otros productos, tienen múltiples usos en el hogar, para vestimenta, manualidades y para venderlos a industrias de manufactura más grandes. La venta de animales puede proporcionar ingresos que ayuden a las familias en tiempos de crisis. No obstante, siempre se corre el riesgo de que el ganado se enferme o muera, ocasionando dificultades económicas a sus propietarios.

Otro modo en que el ganado puede ser una carga para las familias es en el aspecto de la educación infantil. Si los niños atienden el ganado en lugar de asistir a la escuela sufrirá su educación. Los niños pequeños no deben ser utilizados para contribuir con el medio de subsistencia de sus familias ni trabajar sin supervisión, ya que esto podría ser peligroso para su seguridad y bienestar. Sin embargo, podrían contribuir con tareas domésticas aptas para su edad y habilidades físicas o incluso atender animales pequeños fuera del horario escolar.

El panorama completo: cambio en los patrones de consumo de alimentos

Lo que producimos y lo que comemos afecta los patrones agrícolas y de salud, el medio ambiente y el desarrollo económico a nivel mundial. Por ejemplo, gran parte del comercio internacional de maíz y soja fluye desde países como Brasil para alimentar el ganado en Asia Oriental. Muchos otros países en desarrollo están sufriendo cambios importantes en la producción y el consumo de alimentos.

Un buen ejemplo es Indonesia: hoy en día cuenta con una población de casi 250 millones de personas y el país se está urbanizando rápidamente, pues se espera que más del 60 por ciento de la población esté viviendo en zonas urbanas para el año 2025. A medida que las personas se muden de zonas agrícolas a la ciudad, y a medida que aumenten los ingresos, habrá mayor demanda de productos pecuarios. Una breve caminata por las tiendas en los pueblos y ciudades de Indonesia demuestra que una mayor parte de la demanda alimenticia nacional está siendo satisfecha cada vez más por las importaciones desde China y otros lugares. No obstante, la producción ganadera es una de las pocas maneras en que los pequeños agricultores pueden escapar de la pobreza rural –y evitar emigrar hacia la pobreza urbana. Es importante que los agricultores locales puedan aprovechar estas oportunidades. Formar cooperativas podría ser una manera de competir en estos mercados internacionales. 

Estilo de vida e identidad

Por último, existe una diferencia fundamental en cuanto a la producción animal entre las sociedades industrializadas y las tradicionales. En las primeras el objetivo es obtener una ganancia; en las últimas el ganado tiene una importancia cultural para los pueblos pastorales, pues forma parte de su identidad social y cultural. La crianza de ganado puede fortalecer y fomentar relaciones comunitarias y mecanismos de intercambio importantes, como las dotes nupciales; e incluso puede tener un significado religioso

El asociado de Tearfund, ZOE, trabaja con hogares a cargo de niños en Bulawayo, Zimbabwe, proporcionándoles cabras para generar ingresos. Foto: Eleanor Bentall/Tearfund
El asociado de Tearfund, ZOE, trabaja con hogares a cargo de niños en Bulawayo, Zimbabwe, proporcionándoles cabras para generar ingresos. Foto: Eleanor Bentall/Tearfund

Los problemas del estilo de vida y la dieta se han vuelto extremos para comunidades como los inuit de Canadá. Tradicionalmente han cazado en áreas extensas y han domesticado especies de ganado, pero las políticas recientes han forzado a la gente a vivir en zonas específicas, cambiando así el estilo de vida de las personas de cacería, recolección y caza con trampas a una vida sedentaria de aldea. Este proceso de despojo físico y cultural ha provocado un declive en la salud mental y física y en la vida comunitaria. La existencia misma de estos pueblos minoritarios se ve amenazada por los cambios que les han impuesto otros respecto a su relación con el ganado.

En resumen

Finalmente, ¿qué podemos decir: el ganado es una bendición o una carga? Esta pregunta no tiene una respuesta simple y por supuesto, se debe tomar en cuenta tanto el tipo de producción ganadera que se practica como el contexto ecológico. Pero pensemos en uno de los problemas más comunes de la ganadería, que es el siguiente: si la vaca de otra persona se come mis cultivos, ¿es culpa de la vaca? Quizás el problema no es el ganado, sino las personas. El ganado fue creado para ser una bendición, pero debemos manejarlo bien o de lo contrario se puede convertir en una carga para nuestras comunidades y nuestro mundo. 

El Dr. Nigel Poole trabaja sobre una amplia gama de temas relacionados con el desarrollo internacional en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos. Trabajó para Tearfund de 1980-1991 y es un miembro veterano del Comité editorial de Paso a Paso.