Estudio bíblico

Los partos en la Biblia


Por la Reverenda Meagan Manas y Helen Gaw


Estos tres estudios bíblicos pueden ser utilizados en conjunto o por separado. La actividad de inicio puede ser utilizada antes de uno o todos los debates. 

Actividad de inicio

Preséntese compartiendo una “historia sobre un alumbramiento”. Casi toda familia o grupo de amigos tienen una historia sobre un parto excepcional, divertido o difícil. Pídales a los participantes compartir estas historias unos con otros, si se sienten cómodos al respecto. 

El nacimiento de Jesús

Lean Mateo 1:18-25 y conversen sobre lo siguiente:

La tradición cristiana le ha dado mucha importancia al hecho de que la madre de Jesús no estaba casada debido al cumplimiento de la profecía relacionada con una virgen que concebía un hijo. 

  • Si María entrara a nuestra iglesia, ¿cómo la trataríamos?
  • Si María entrara a un hospital, ¿cómo podría ser tratada?

Lean Juan 1:14 y conversen sobre lo siguiente:

Leemos que “El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros”. 

  • ¿Cómo afecta esto el modo en que usted piensa sobre la salud materna?

Lean Lucas 2:1-7 y conversen sobre lo siguiente:

  • ¿Cómo se relaciona la historia de que María da a luz a Jesús en un establo porque no había espacio en las posadas con la historia de la salud materna en su familia y en su comunidad?

Pensando en todos los pasajes de las Escrituras anteriores:

  • ¿Qué nos enseña Dios sobre el significado de la salud materna por medio del nacimiento de Jesús?

Nombres puestos con pesar

En el Antiguo Testamento vemos que a veces a los bebés se les ponían nombres que expresaban la dificultad que sus madres habían experimentado en el parto. Fue el padre de Benjamín quien le puso su nombre, que significa “hijo de mi mano derecha”. Raquel, su madre, le había puesto el nombre de Benoní, que significa “hijo de mi aflicción”, antes de ella morir (Génesis 35:16-18). Jabés fue nombrado así porque su nombre suena como la palabra hebrea que significa dolor –pero él convirtió su dolor en oración (1 Crónicas 4:9-10).

  • ¿Cómo afectan las historias sobre nuestros nacimientos nuestras vidas?
  • ¿Cómo lleva Dios la sanación por medio de un parto difícil? 

Los partos no son ritualmente impuros

En algunas partes del mundo una mujer que está dando a luz se considera impura y el proceso del parto se considera sucio. En Levítico 12 leemos que en la época de la ley de Moisés las mujeres que acababan de dar a luz eran ceremonialmente impuras, lo que significaba que no podían entrar al lugar de culto. ¿Qué diferencia hace Jesús?

Él nos hace ver que la pureza del interior es lo más importante (Mateo 23:25-28). Dios le hizo ver a Pedro que “a nadie ni nada debe llamar impuro o inmundo” (Hechos 10:28). 

¿Todavía pensamos que hay algo impuro respecto al cuerpo de una mujer, la menstruación, el parto y el alumbramiento? 

Si es así, como seguidores de Jesús, debemos cambiar nuestra manera de pensar. Tome en consideración que él mismo tocó y sanó a una mujer que había estado sangrando por 12 años (Lucas 8:43 48).

  • Si vivimos en una comunidad donde las mujeres que están dando a luz o que acaban de tener un bebé son consideradas impuras, ¿podemos desafiar estas creencias? 
  • ¿Podemos hacer algo para asegurarnos de que las mujeres que son consideradas impuras por sus comunidades reciban la ayuda que necesitan?

La primera parte de este estudio bíblico ha sido adaptada de un recurso escrito por la Reverenda Meagan Manas para el National Council of Churches (Consejo Nacional de Iglesias) de EE. UU. Puede encontrar más información en el enlace www.fistulastories.org.