El sueño que se convirtió en pesadilla

Rahab Uganda, una ONG con sede en Kampala, apoya a mujeres y niños vulnerables por medio de su espacio residencial y de un centro de acogida en el distrito rojo de la ciudad. Ofrece apoyo psicosocial, consejería y capacitación técnica para que las jóvenes reciban apoyo durante su recuperación y rehabilitación y sean empoderadas para ganarse la vida y mantenerse a salvo en el futuro. Rahab también dirige campañas de incidencia que ayudan a evitar que los niños y las mujeres caigan en manos de bandas de traficantes y de otras formas de explotación.

Foto: Kieran Dodds/Tearfund
Foto: Kieran Dodds/Tearfund

Paso a Paso tuvo el privilegio de entrevistar a una mujer que había sido víctima de la trata de personas desde Kampala con la falsa promesa de un empleo en Asia. Ella acordó compartir su historia, con la esperanza de que otras personas fueran advertidas de los peligros y estuvieran protegidas del daño que ella sufrió.

¿Cuáles eran sus circunstancias cuando cayó víctima de la trata de personas?

Tenía 24 años de edad, acababa de tener a mi segunda hija y estaba trabajando en una estación de radio. Vivía con mi familia en Kampala, pero somos originalmente del este del país.

¿Qué le dijeron acerca del trabajo que iba a realizar? ¿Resultó ser verdad?

Me dijeron que iba a trabajar como mesera en Tailandia y que iba a ganar una buena suma de dinero. Quería poder darles a mis hijas lo mejor en la vida. Pero cuando llegué a Tailandia, el oficio que hacía era totalmente diferente a lo que me dijeron antes de irme.

¿Puede contarnos un poco acerca de las condiciones en las que vivía en el extranjero?

En primer lugar, me dijeron que pensara en un nombre que pudiera utilizar en el hotel, porque no sería bueno que todos supieran mi nombre verdadero. Al inicio las condiciones no eran tan malas, porque no empecé a trabajar inmediatamente. Durante ese tiempo, vivía en un apartamento lujoso y tenía buena comida. Pero después de un tiempo me dieron la noticia: para poder dormir en esa casa y comer esa comida, tenía que hacer ciertas cosas. Lloré durante días y deseaba nunca haber conocido al amigo que me contó acerca de ir allá. Maldije la vida, pero sentía que era obra del destino haber terminado de esa manera. En aquel momento, estaba totalmente perdida y me decía a mí misma que tenía que hacerlo por mis hijas en casa.

¿Cómo piensa que las iglesias u otras organizaciones pueden ayudar a evitar que otras personas pasen por esa experiencia que usted sufrió?

Despertar la conciencia y hablar con esas muchachas en las calles ayudará, porque a muchas les han lavado el cerebro, igual que lo hicieron conmigo. Llegué al extremo de pensar que estaba bien ganar dinero de cualquier forma para darle a tu familia lo mejor en la vida. Pero no está bien. ¿Qué sentido tiene hacer algo y luego perderse a sí mismo?

¿Qué le gustaría decirles a otras personas que podrían ser vulnerables a convertirse en víctimas de la trata de personas?

No confíen en nadie, porque incluso un amigo tan cercano a uno como un familiar puede ser parte de enviarlo al peor de los lugares. Quizás ese amigo le diga que lo ama, pero talvez le mienta para lograr que usted se vaya con él o ella.

Ahora ha regresado de Tailandia, ¿cómo ha cambiado su vida?

Tengo mucha precaución con cualquier persona que me hable acerca de salir de Uganda. Y ahora aprecio más a mis amigos y a mi familia porque sé que casi los pierdo cuando estaba en Tailandia.

¿Cuáles son sus planes para el future?

No lo he decidido todavía, pero estoy viviendo un día a la vez y tratando de sacarle el mayor provecho. Pero, sobre todo, sé que quiero estar tan cerca como sea posible de mi familia y buscar un empleo para poder mantener a mis hijas.

Me perforé una ceja como recordatorio de quién soy y de todo lo que me ha pasado. Cada mañana me despierto y me veo en el espejo para recordarme de dónde he venido y que definitivamente no quiero regresar allá.

Agradecemos a Annette Kirabira, Directora Ejecutiva de Rahab Uganda, por coordinar esta entrevista y a nuestra entrevistada, quien ha preferido permanecer en el anonimato.

E-mail: rahabuganda@yahoo.com
Sitio
web: www.rahabuganda.org

Nuestra entrevistada recibió ayuda para salir de la prostitución de parte de NightLight, una ONG internacional que trabaja en Tailandia. Puede leer más acerca del trabajo de esta ONG en este enlace: www.nightlightinternational.com