B4 Al servicio del reino

Jesús fue muy claro, tanto con su ejemplo como con sus palabras, que estar al servicio del reino de Dios significa más que unicamente predicar. Mediante su ejemplo y su enseñanza, nos desafía no solo a hablar de nuestra fe sino también a poner nuestra fe en acción, cuidando a los pobres, a los enfermos y a aquellos que sufren injusticias.

No es suficiente que la iglesia predique la buena noticia del evangelio con la esperanza de que la gente se acerque a escucharla. Jesús quiere que salgamos a nuestros pueblos, ciudades y aldeas, declarando las buenas noticias y ‘siendo buenas noticias’. La mayoría de los discípulos tenía poca educación – algunos eran pescadores y obreros. Jesús no capacitó a personas expertas para que entendieran los problemas de la gente. El capacitó a gente común de fe para que continuara con su obra – a personas que deseaban profundamente que el reino de Dios llegara a esta tierra. Jesús inspiró a los discípulos mediante su enseñanza y ejemplo, y luego los envió a compartir las buenas noticias sin llevar alimentos propios, ni dinero ni equipamiento especial. De la misma manera hoy, cristianos comunes pueden compartir esta misma inspiración y salir a transformar sus comunidades.

Discusión 
  • Leamos Santiago 2:14-17. Compartamos la manera positiva en que nuestra fe se muestra mediante la acción y el cuidado concreto.
    •¿Cuáles son las necesidades concretas más importantes que sufre la gente en este lugar?
    •¿Qué nos desafía esta enseñanza a hacer en nuestra comunidad?
  • Leamos Marcos 6:7-13. Compartamos de qué maneras capacitó Jesús a los discípulos antes de enviarlos al mundo.
    •¿Los discípulos realmente entendían quién era Jesús cuando él los envió por primera vez? ¿Lo conocían en profundidad?
    •¿Cómo los preparó Jesús para esta obra?
    •¿Qué recursos necesitaron?
    •¿Por qué Jesús los habrá enviado de dos en dos?
  • Como iglesia, ¿tardamos a veces en actuar y en mostrar un amor auténtico, esperando estar más preparados? ¿Tiene importancia esto?
    •¿Cuáles podrían ser las consecuencias de esta demora?
  • ¿Qué haría nuestra iglesia si un grupo de personas muy pobres y sucias o que hablan otro idioma, por ejemplo, empezaran a venir a nuestros cultos? ¿Qué otras clases de personas nos costaría integrar a nuestros cultos o a nuestra forma de adoración?
  • ¿Esperamos que las personas nuevas en nuestra iglesia adopten nuestra manera de vivir y de adorar antes de darles la bienvenida y de cuidar de ellas? ¿Cómo podríamos darle una mejor recepción a la gente pobre o a personas que vienen de otra cultura?
  • A veces como cristianos podemos desconocer el sufrimiento de las personas alrededor nuestro. Pensamos que entendemos – pero nos falta experiencia y comprensión. Consideremos una situación muy desafiante que vive la gente de nuestra comunidad. Esta podría ser, por ejemplo, atender a una persona que está muriendo de SIDA, cuidar de un niño discapacitado, trabajar largas horas en una fábrica o en el campo, o dormir la noche en la calle. Como grupo, consideremos las situaciones y dificultades por las que estas personas pasarían. Quizás nos gustaría invitar a alguien en esta situación a que venga a compartir con nosotros. ¿Qué hemos aprendido acerca de su vida y sus necesidades específicas? ¿Cómo podemos responder?