B6 Buenos samaritanos

Jesús tuvo compasión de personas con todo tipo de necesidades, incluyendo invalidez, enfermedad, ignorancia e injusticia. Las iglesias también deben estar dispuestas a ayudar a satisfacer todo tipo de necesidades. Nuestra iglesia puede tener pocos recursos económicos, pero tiene personas que están dispuestas a orar y a mostrar amor por otros y velar por sus necesidades.

Como el buen samaritano, los cristianos debemos estar listos para satisfacer las necesidades de nuestros ‘prójimos’, sean quienes fueren. Hay muchas necesidades alrededor nuestro, pero no debemos sentirnos tan abrumados que nos quedamos inmóviles. Cada uno de nosotros puede marcar una diferencia real en las vidas de otros.

A veces las necesidades pueden ser muy concretas. Viudas, huérfanos o discapacitados pueden necesitar ayuda en la casa. La iglesia quizás puede animar al gobierno local o a organizaciones a colaborar para mejorar la provisión de agua, el cuidado de la salud o la educación. Mejorar la capacidad de lectura puede aumentar la confianza personal de la gente. Dentro de los grupos de apoyo y discusión, jóvenes que están bajo la presión a consumir drogas o participar en actividades sexuales por razones económicas pueden recibir ayuda para entender mejor sus opciones.

En situaciones en que las personas enfrentan injusticias, tales como las relacionadas al acceso a tierras o la explotación injusta en el trabajo, la iglesia puede encontrar consejeros con experiencia que puedan ayudar a defender los derechos de aquellos que tienen poco o ningún poder. 

Discusión 
  • Leamos Lucas 10:25-37. ¿Quiénes en nuestra comunidad son nuestros prójimos? ¿Qué necesidades tienen? ¿Cómo dice Jesús que debemos amar a nuestros prójimos?
  • ¿Cuáles son las dificultades que podríamos encontrar al amar a nuestros prójimos? ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros a vencer estas dificultades?
  • Nuestra crianza puede causarnos dificultades al relacionarnos con ciertos grupos de personas – los que tienen otra edad, otro nivel de educación, otra casta, otra tribu, o los que son muy pobres. ¿Cómo podemos sobreponernos a estos sentimientos? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a criarse con la capacidad de relacionarse con gente de todo tipo?
  • Mediante la oración, Dios nos puede ayudar a comprender profundamente y nos puede dar sabiduría en diferentes situaciones. ¿Cómo podemos saber si esta guía es de Dios o si es simplemente nuestra propia manera de pensar?
  • ¿Qué otras capacidades o recursos adicionales necesitamos para hacer posible que ayudemos a otras personas?
  • ¿Qué cambios podemos ayudar a traer a nuestra comunidad sin tener mucho entrenamiento y sin contratar a ‘expertos’ que cuesten mucho dinero?