Resiliencia

Para Tearfund, la resiliencia tanto de las personas como de las comunidades es la capacidad «de hacer frente al shock y el estrés sin entrar en crisis y de recuperarse rápidamente». Esta capacidad se fundamenta en seis pilares, tal como se ilustra en el siguiente diagrama:

Resistir sin entrar en crisis

Resistir sin entrar en crisis

1. Capacidad de adaptación: habilidad de las personas y de las comunidades de introducir cambios en sus vidas y sus medios de vida.

2. Medios de vida resilientes: fuentes de ingresos y de alimentos seguras, flexibles y con riesgos diversificados. Una fuente de ingresos y de alimentos segura es una fuente que brinda ganancias previsibles.

3. Gestión sostenible de los recursos naturales: el uso y el cuidado de los recursos naturales que da como resultado su pleno desarrollo a largo plazo para el bien de todos.

4. Gestión del riesgo de desastres: abarca la reducción del riesgo de desastres y la preparación para casos de desastres, y se centra en reducir y gestionar los riesgos conocidos.

5. Salud y relaciones: el bienestar físico, mental y social de las personas y de las comunidades, que permite su participación activa.

6. Esperanza: la creencia personal de que, a pesar de los problemas existentes, las cosas mejorarán, y que, a largo plazo, el bien triunfará y la justicia prevalecerá (Isaías 40:31, Jeremías 29:11 y 1 Corintios 15). Esta creencia suele fundamentarse en una cosmovisión basada en la fe de que no solo existe lo que podemos ver.

Fortalecimiento de la resiliencia

En esencia, el fortalecimiento de la resiliencia es un llamado a redoblar nuestros esfuerzos en la gestión del riesgo, más que en la gestión de desastres. Es decir, centrarse en reducir la vulnerabilidad a un desastre y sus efectos antes de que ocurra, en lugar de poner el énfasis en responder a las necesidades de las personas afectadas por el shock y el estrés tras el evento. Estos esfuerzos son una parte esencial de un desarrollo verdaderamente sostenible.

En consecuencia, el énfasis no se centra tanto en ayudar a las personas y las comunidades a retomar la normalidad —y, por lo tanto, su vulnerabilidad al shock y el estrés dado—, sino más bien en ayudarlas a reducir su vulnerabilidad. De esta manera, se reducen las probabilidades de que sufran el mismo nivel de impacto como resultado de un shock y estrés similar.

Los dos principales aspectos distintivos que es necesario tener en cuenta al diseñar un programa para el fortalecimiento de la resiliencia son la integración y la incertidumbre.

  • Integración: los programas de resiliencia no deben centrarse solo en una categoría de shocks o estreses (como desastres naturales, alzas de los precios de los alimentos, cambio climático o conflictos), sino que es necesario diseñar una respuesta integral que aborde de forma conjunta las shocks y estreses más significativas.
  • Incertidumbre: los programas de resiliencia deben ayudar a las personas a prepararse para riesgos imprevisibles y desconocidos, no solo los riesgos que podemos prever según lo que ha ocurrido en el pasado.

Además, algunos aspectos de las buenas prácticas de desarrollo sostenible son especialmente importantes para los programas de resiliencia. Entre estos, se incluyen:

  • Un énfasis en el fortalecimiento o establecimiento de instituciones comunitarias. Con instituciones, nos referimos tanto a organizaciones comunitarias (por ejemplo, consejos directivos, iglesias y grupos de agricultores) y las «reglas del juego» conforme a las cuales estas operan (por ejemplo, la manera en que elijen a los líderes y en que comparten los recursos). Se requieren instituciones sólidas para la toma de decisiones y la acción conjuntas, la gestión de los recursos comunes y la experimentación y el aprendizaje, todas ellas, actividades vitales para la resiliencia.
  • Una comprensión a fondo de todas las estrategias de subsistencia disponibles en una zona; es decir, la manera en que las personas emplean los activos disponibles para satisfacer sus necesidades de alimentos e ingresos, entre otras. Las personas resilientes adoptan estrategias de subsistencia diversas, flexibles y ecológicamente sostenibles.

Recursos sobre resiliencia (en inglés)

Integration (PDF 67 KB)
Documento que ofrece ejemplos prácticos de enfoques holísticos e integrados para programas de resiliencia.

Uncertainty (PDF 59 KB)
Documento que ofrece ejemplos prácticos de cómo planificar en un contexto de incertidumbre en nuestros programas.

The Characteristics of a Disaster Resilient Community (PDF 2.4 MB)
Publicación sobre el trabajo en gestión comunitaria del riesgo de desastres llevado a cabo por numerosas ONG. Se definen 168 características que tiene una comunidad resiliente a los peligros naturales.

Towards Resilience, Emergency Capacity Building Project (PDF 2.3 MB)
Guía para la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático.

¿En qué se relaciona la gestión del riesgo de desastres con la resiliencia?

Existe una estrecha conexión entre, por una parte, la resiliencia y, por la otra, la reducción del riesgo de desastres y preparación para casos de desastres. La gestión del riesgo de desastres pone el énfasis en la reducción y la gestión de los riesgos conocidos. Este enfoque consiste en los esfuerzos de los Gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y el conjunto de la comunidad internacional dirigidos a reducir el impacto del shock y estrés, dentro de un sistema en el que cada una de estas partes tiene un papel que cumplir.  

Los Gobiernos nacionales son los principales responsables de reducir tanto la exposición como la vulnerabilidad de sus ciudadanos al shock y estrés. Esta responsabilidad incluye la formulación de una política de desarrollo en materia de reducción del riesgo, un plan de alerta y acción tempranas para los peligros de gran escala que se prevean —como tormentas o sequías— y un plan de respuesta a desastres y de recuperación.

Sin embargo, Tearfund y sus organizaciones socias pueden contribuir en la tarea de influenciar y asistir a los Gobiernos a ayudar a las personas más vulnerables y a apoyar los individuos y las comunidades a identificar, evaluar y gestionar los riesgos que ellos consideran más importantes.

Leer más