De: Vivir con una discapacidad – Paso a Paso 108

Cómo hacer que nuestras iglesias y comunidades sean más inclusivas para las personas que viven con discapacidad.

Karla (nombre ficticio) era líder en su iglesia. Trabajaba como maestra en la escuela dominical y ayudaba a organizar numerosas actividades. Sin embargo, poco a poco comenzó a perder su movilidad y consideró que no podía seguir desempeñando ese rol. Desanimada, se quedó en casa. ¿Cuál era el sentido de ir a la iglesia? Sintió que su congregación ya no la necesitaba y se deprimió.

El problema no se limitaba a tener que usar una silla de ruedas; lo que más afectaba a Karla era sentirse que había sido dejada de lado. 

Recién después de tres años, descubrió que Dios ama a todas las personas, con o sin discapacidad, de la misma manera. Cuando se dio cuenta de esto, sintió que tenía algo que ofrecer. Volvió a ir a la iglesia y a enseñar. Se puso a trabajar con otras personas con discapacidad, compartiendo el amor de Dios y ayudándolas a entender que ellas son importantes y necesarias en la comunidad de Dios.  

¿Cómo podemos facilitar la participación plena de las personas con distintos tipos de discapacidad en la vida de la iglesia y de la comunidad? A continuación, ofrecemos algunas sugerencias:

Estudie la Biblia y descubra importantes verdades

La diversidad es parte de la creación. Todos hemos sido creados a imagen de Dios (Génesis 1:27–31; Salmos 139:13–16), y todos somos únicos.

Aprenda más sobre las discapacidades

Por lo menos el 15 % de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad. Se trata de un enorme número de personas que suelen ser olvidadas y excluidas. 

Las iglesias pueden proporcionar un apoyo fundamental a las familias que cuidan a seres queridos con una discapacidad grave. Foto: Brenda Darke

Las iglesias pueden proporcionar un apoyo fundamental a las familias que cuidan a seres queridos con una discapacidad grave. Foto: Brenda Darke

Haga respetar la ley

Durante la última década, la mayoría de los países del mundo ha adoptado la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Las leyes nacionales basadas en esta convención deben proteger los derechos de las personas con discapacidad.

Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

Esta convención es un acuerdo jurídico internacional cuyo propósito es proteger y promover los derechos humanos de las personas con discapacidad. Desde 2006, la mayoría de los países del mundo se han adherido a ella. La convención reconoce «la importancia de la accesibilidad al entorno físico, social, económico y cultural, a la salud y la educación y a la información y las comunicaciones, para que las personas con discapacidad puedan gozar plenamente de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales».

Para saber si su país ha firmado el acuerdo, visite www.un.org/es El texto de la convención puede descargarse en numerosos idiomas, incluido el español, en letras grandes y en formato de video con lenguaje por señas. 

Sea respetuoso

La convención de las Naciones Unidas nos ayuda a entender el tipo de lenguaje que debemos utilizar. La mayoría de las personas que viven con una discapacidad no tienen ningún problema para reconocer que sus cuerpos no funcionan como ellos desearían que funcionaran, pero prefieren que los demás las acepten como son. Enfóquese en quienes son como personas y sus necesidades de socialización.

Demuestre su amor

Existen infinitas maneras de demostrar nuestro cariño y consideración a quienes viven con una discapacidad. Ellos no quieren que los compadezcan, sino que se les brinden oportunidades y, a veces, asistencia práctica.

Discapacidad intelectual

La causa de una discapacidad intelectual se relaciona con el desarrollo del cerebro y puede originarse antes, durante y justo después del parto. Las personas con discapacidad intelectual suelen demorar más tiempo en aprender y es posible que necesiten asistencia para adquirir nuevos conocimientos, entender la información e interactuar con otras personas. 

El nivel de apoyo requerido depende de cada persona. Por ejemplo, alguien con una discapacidad intelectual leve podría necesitar ayuda solo en ciertos aspectos, como obtener un empleo. Por otro lado, alguien con una discapacidad intelectual grave puede necesitar cuidado en todo momento. Con el apoyo adecuado, muchas personas con discapacidad intelectual pueden llevar una vida independiente.

Ayude a las familias

Por lo general, las familias de las personas con discapacidad grave suelen estar agotadas y luchan por hacer frente a la situación. Estas personas cuidan a sus seres queridos todo el día y todos los días, y es posible que apenas reciban ayuda del Estado.

Estos son los casos en que las iglesias pueden ser de gran ayuda para las familias.


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