De: Presiones sobre la familia – Paso a Paso 27

Análisis sobre el crecimiento de la población, la planificación familiar y otros temas relacionados

por el Dr Apolos Landa.

A medida que nos vamos aproximando al tercer milenio, hay gente en todo el mundo que está dando señales de miedo. Quizás teman por su seguridad, estén preocupadas por sus familias o llenas de incertidumbre sobre el futuro.

Nuestras familias nos dan una identidad. Nos dan un apoyo moral, social y económico. Hoy, sin embargo, aún en las zonas rurales del Perú, el concepto mismo de la familia está cambiando y, a veces, está siendo sustituido por otros grupos cuyos vínculos se basan en la confianza, el apoyo mutuo y un sentimiento de destino común. Los grupos religiosos, grupos de colegas de oficina y de homosexuales, operan ahora como ‘la familia’. Esta nueva concepción de la familia es radicalmente diferente y no está basada en una enseñanza bíblica correcta.

Muchas fuerzas que pueden causar el derrumbe de nuestras familias están sacudiendo nuestros hogares. ¿Cuáles son las fuerzas más importantes?

El cambio

El cambio en sí no es necesariamente malo. A menudo, es positivo. Cuando es esperado y deseado, la mayoría de nosotros lo controlamos bien y celebramos la variación que trae, como ser el nacimiento de un hijo, un nuevo trabajo, o la vejez. A pesar de que en el momento luchemos con estos cambios, pronto encontramos nuestro equilibrio y seguimos adelante con nuestras vidas.

Existen, sin embargo, otros tipos de cambios que amenazan con destruir nuestra vida familiar. El origen de estos puede provenir de los descubrimientos y la tecnología del mundo moderno: las televisiones y las computadoras constantemente reemplazadas por el último modelo. La buena tecnología, destinada a ayudarnos, puede, a cambio, robar la paz de nuestras familias.

También existen cambios de valores, en la economía y la política del gobierno. Estos cambios están haciendo que la infidelidad y el divorcio sean más aceptables, que la homosexualidad sea más natural, que el matrimonio sea más temporal, que la crianza de nuestros hijos sea más confusa y que las relaciones estables sean más difíciles. 0Estos cambios van en contra de una enseñanza bíblica correcta. Debemos aprender a controlar y a hacer frente a este tipo de cambios. Aunque no estemos de acuerdo con dichas prácticas, aún podemos tener aprecio por aquellos que las viven.

Las presiones

Las guerras y los desastres traen consigo grandes presiones. También lo hacen la falta de dinero y la inestabilidad económica. La precaria situación económica de muchos pobres en las zonas rurales y urbanas de los países en vías de desarrollo se convierte en una tremenda fuerza de presión en la medida que los miembros de la familia, tanto padres como hijos, son forzados a resolver cómo sobrevivir. Todos necesitan trabajar, sin tomar en cuenta su edad, educación o madurez emocional.

La falta de tiempo para la preciosa vida familiar afecta tanto a los ricos con un empleo regular como a los pobres. Esto hace que la vida familiar se desintegre, lo cual nos puede afectar a todos. A medida que las familias tratan de manejar sus vidas y de satisfacer sus necesidades, la vida termina siendo más vacía que plena.

Una gran preocupación, creo, es que la familia está perdiendo su capacidad de sobrevivir estas presiones. Como doctor, comparo esta situación con la epidemia del SIDA. De la misma manera que la infección del virus VIH hace que el cuerpo no pueda luchar contra la infección, los cambios y las constantes presiones sobre la familia actúan como una enfermedad y hacen que la familia no tenga la habilidad de resistir y sobrevivir estas presiones. ¡La familia se está volviendo inmunodeficiente!

El SIDA y el futuro

Uno de los desafíos más grandes es la pandemia del VIH/SIDA. En vastas regiones del mundo, esta enfermedad ha alterado la estructura básica de la familia. El SIDA se ha convertido en la enfermedad de la familia. Donde quiera que se encuentre un miembro con SIDA, toda la familia atraviesa los mismos conflictos individuales: negación, rechazo, enojo y resignación.

Un miembro de la familia con SIDA aumenta las presiones sobre la familia. ¿Puede esa familia responder adecuadamente a estos problemas? Se sufre daño físico y emocional. Las madres solteras y los miembros ancianos de la familia se ven sobrecargados con el doloroso deber de cuidar a los huérfanos del SIDA. Aún la familia lejana desaparece cuando la compasión llega a su punto más bajo. Primero las mujeres y luego los niños están pasando a ser la cabeza de la familia. El SIDA está destruyendo a los que producen y reproducen.

Con estas preocupaciones sobre el futuro, muchos depositan sus esperanzas en los ángeles, las nuevas religiones o la religión emocionalmente sobrecargada, pero, aún así, permanece el vacío interno. Hay una urgente necesidad de comprender lo que está ocurriendo y tomarse el tiempo para formular nuestra respuesta: en el campo de la educación, en nuestros valores y creencias, en nuestra vida familiar. Debemos enfrentar estos cambios y presiones sobre la familia, hoy, tanto en Sudamérica como en el resto del mundo. El profeta Jeremías una vez escribió (Jeremías 6:16): ‘Párate en el cruce de los caminos y mira; pregunta por los senderos de antaño, pregunta por donde queda el buen camino, camina por él y encontrarás paz para tu alma’ y me gustaría agregar, ‘para vuestras familias’.

El Dr Apolos Landa es Director de la Asociación San Lucas, Apdo 2, Moyobamba, San Martín, Perú.

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