Estudio bíblico: Una familia para los exconvictos

Paso a Paso 104 - Cárceles y presos

Paso a Paso 104 incluye consejos prácticos sobre cómo involucrarse en el ministerio de prisiones y asistir a los exconvictos.

¿Cómo le daríamos la bienvenida a un exconvicto en nuestra iglesia o grupo de estudio bíblico? Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal, Where there is no artist [Donde no hay artistas] (segunda edición)
¿Cómo le daríamos la bienvenida a un exconvicto en nuestra iglesia o grupo de estudio bíblico? Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal, Where there is no artist [Donde no hay artistas] (segunda edición)

Estudio bíblico: Una familia para los exconvictos

Joel Rosales Matute  

Cuando las personas salen de la cárcel, muchas no tienen adónde ir ni cuentan con un empleo. Peor aún, no son aceptadas por la comunidad.

  • Dedique unos momentos para hablar sobre la situación de las personas que están en la cárcel en su país o área local. 
  • ¿Cuál cree que es su experiencia cuando salen en libertad?

Los hijos de Dios forman una comunidad de fe, la iglesia, a fin de recibir a estas personas. Para que esto sea posible, la iglesia tiene que contar, al menos, con tres características:

1 – La iglesia como una comunidad de amor

Jesús nos llama a amar a otras personas como Él nos ama. Es un amor extremo e incondicional. Durante el juicio final, dirá: 

«“Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque (…) estuve en la cárcel, y me visitaron”. Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”» (Mateo 25:34–40)

Los brazos de la iglesia son los brazos de Cristo. Es por medio de nosotros que las personas recibirán el amor de Dios. A menudo, visitamos a los presos y les predicamos un mensaje de amor, pero una vez son liberados, no reciben este amor en nuestras iglesias. Debemos recordar que cuando hacemos algo por las personas necesitadas, lo estamos haciendo por Jesús mismo.

  • ¿Cómo podemos mostrarle el amor de Dios en la práctica a alguien que acaba de salir de la cárcel?

2 – La iglesia como una comunidad de aceptación

La sociedad estigmatiza a los exconvictos, y a menudo, los desprecia; pero no debería ser así en la iglesia. Debemos crear las condiciones apropiadas para que se reintegren a la sociedad y sean valorados y respetados como hijos de Dios. Desde luego, muchos tenemos temor de los exconvictos y necesitamos orar para que Dios nos ayude a superar este miedo. 

Durante su ministerio, nuestro Señor se juntaba con frecuencia con aquellos que eran estigmatizados por la sociedad de esa época. Por ejemplo, leemos en Marcos 2:16–17

«Cuando los maestros de la ley que eran fariseos vieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos: “¿Y éste come con recaudadores de impuestos y con pecadores?” Al oírlos, Jesús les contestó: “No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”».

  • ¿Cómo podemos mostrarle aceptación a un exconvicto?

3 – La iglesia como una comunidad restauradora

La Biblia presenta a la iglesia como una comunidad restauradora, en la que se sanan las heridas del quebrantado. Debemos acoger a quienes han salido de la cárcel, ya que estamos aquí para restaurar, no para juzgar. El Señor nos enseña en Mateo 7:1–2: «No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes». A la vez, siempre debemos garantizar la seguridad de las personas de nuestra congregación.

  • ¿De qué formas específicas podríamos ayudar a restaurar a la persona que hace poco ha recobrado su libertad?

Juego de roles

  • Vamos a representar cómo recibiríamos a un exconvicto en nuestro grupo de estudio.

Si nuestras iglesias aman, aceptan y restauran a quienes han sufrido la difícil experiencia de estar presos, estaremos cumpliendo con fidelidad nuestra labor como representantes de Cristo. Por medio de nuestro amor y apoyo, podemos ayudarlos para que eviten reincidir.


El pastor Joel Rosales Matute ha trabajado durante muchos años en comunidades con altas tasas de delincuencia en Honduras.
Correo electrónico: joelrmidpc@yahoo.com