La Biblia nos dice que todo pertenece a Dios. Él nos ha dado increíbles recursos, que son herramientas que deben utilizarse para hacer el bien: honrar a Dios y mejorar el bienestar de la gente. Pero es fácil ir tras el dinero, en lugar de buscar a Dios y hacer su voluntad.
Lea Mateo 6:19–24
Muchas de las historias que contó Jesús son acerca del dinero y el uso que hacemos de él. En Mateo 6:19–24, nos advierte de tres peligros:
- Prioridades equivocadas (versos 19–21): «donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón».
- Perspectivas equivocadas (versos 22–23): «La lámpara del cuerpo es el ojo».
- El amo equivocado (verso 24): «No pueden servir a Dios y a las riquezas».
El amor al dinero también se describe como «la raíz de todos los males» en 1 Timoteo 6:10.
Contentamiento y generosidad
En Hebreos 13:5, Pablo dice lo siguiente: «Sean sus costumbres sin amor al dinero, contentos con lo que tienen ahora porque él mismo ha dicho: “Nunca te abandonaré ni jamás te desampararé”».
Estar libres del amor dañino al dinero y a las posesiones significa que estos no nos controlan. El dinero es un recurso que utilizamos, en lugar de un amo al que servimos. Se nos llama a usarlo bien, y a ser generosos con todo lo que Dios nos ha dado: «No se olviden de hacer el bien y de compartir lo que tienen porque tales sacrificios agradan a Dios» (Hebreos 13:16).