Me crié en China, y tanto mi padre como mi madre trabajaban. Los ingresos de nuestra familia se compartían: el ingreso de mi padre se usaba para pagar los gastos fijos, como mensualidades escolares y alquiler, y el salario de mi madre se utilizaba para cubrir los gastos esenciales del día a día, como alimentos y ropa. Este trabajo en equipo hizo posible la estabilidad financiera de nuestra familia.
Cuando me casé, mi esposa y yo adoptamos un enfoque similar. Depositamos nuestros salarios en una cuenta bancaria común, lo que permite que utilicemos el dinero de forma clara y justa. Compartimos los gastos de la casa y planeamos nuestro futuro financiero juntos.
Considero que los hombres y las mujeres pueden —y deben— compartir sus responsabilidades financieras. Eso conduce a la colaboración, el respeto y a mejores resultados financieros.
Equilibrio
En muchas culturas, los hombres trabajan fuera de la casa para ganar dinero, mientras que las mujeres se encargan del hogar. Esto puede funcionar, pero también puede significar que las mujeres tengan menos oportunidades de tomar decisiones acerca de los ahorros o de la planificación a largo plazo. Puede reforzar ideas negativas acerca de lo que pueden o no pueden hacer las mujeres y los hombres.
Cada vez más, en muchos lugares, tanto los hombres como las mujeres trabajan y aportan su dinero al hogar. Las parejas crean su presupuesto y deciden sobre sus ahorros y sus planes futuros de forma conjunta, lo que rompe con los viejos estereotipos. Sin embargo, las mujeres suelen ganar menos que los hombres y esto puede hacer que sea más difícil ahorrar. Esto demuestra que necesitamos igualdad de oportunidades y un pago justo para hombres y mujeres.
Actitudes hacia las finanzas
Según las investigaciones, es más probable que los hombres tomen riesgos financieros, mientras que las mujeres suelen enfocarse en la planificación a largo plazo. Estas son tendencias generales y no se aplican a todas las situaciones, pero destacan la importancia de combinar perspectivas.
Por ejemplo, un hombre podría querer probar una nueva inversión y una mujer podría querer enfocarse en la necesidad de conseguir ahorros. Al hablar de forma abierta, las parejas pueden hacer un plan que se ajuste a los objetivos que tienen en común y a sus fortalezas.
Compartir las responsabilidades financieras puede ayudar a abordar las diferencias en el ingreso y hacer que las cosas sean más justas.
Este tema no solo tiene que ver con las familias. Las empresas y las organizaciones comunitarias también se benefician cuando tanto hombres como mujeres participan en la toma de decisiones relacionadas con el dinero. Cada persona aporta distintas perspectivas e ideas, lo que permite tomar decisiones mejor pensadas.