Comunidad

Paso a Paso 108 - Vivir con una discapacidad

La edición 108 de Paso a Paso está llena de orientaciones prácticas sobre cómo nuestras iglesias y nuestras comunidades pueden ser más inclusivas para las personas que viven con discapacidad.

Una lectora de Paso a Paso en Colombia. Photo : Andrea Villarreal/Tearfund
Una lectora de Paso a Paso en Colombia. Photo : Andrea Villarreal/Tearfund

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¡Este año celebramos el trigésimo aniversario de Paso a Paso!

Me complace mucho saber que hay personas que están en contacto con Paso a Paso desde su primera edición, publicada en 1989. Le pedí a Isabel Carter, fundadora y primera editora de la revista, que compartiera sus pensamientos. 

«Al releer las primeras ediciones, cada una de ellas me trae muchísimos recuerdos. La primera edición impresa se envió a unos 800 lectores (¡comparado con más de 54 000 lectores hoy en día!). No contábamos ni con correo electrónico ni con acceso a Internet, y nos llevaba varias semanas poder comunicarnos con algunas de las personas que escribían artículos. Desde su primera edición, el propósito de Paso a Paso siempre ha sido proporcionar información práctica que los lectores pueden evaluar, adaptar y utilizar.  

Uno de los primeros lectores de Honduras describió Paso a Paso como “una fuente de ideas prácticas e intercambio de información”. Esta es una excelente manera de describir la revista: una fuente que riega a sus lectores de ideas, inspiración y amor de Dios».

Problema espinoso

Pregunta: ¿Es muy caro incluir a las personas con discapacidad en todas las áreas de la sociedad?

Respuesta: Tanto desde un punto de vista moral y social como de los derechos humanos, la exclusión de las personas con discapacidad en cualquier área de la sociedad es completamente inaceptable. No obstante, desde un punto de vista económico ¿es posible para las comunidades, en las zonas del mundo donde no hay mucho dinero, ser verdaderamente inclusivas? A continuación, algunas de las razones por las cuales la plena participación de las personas con discapacidad en la sociedad tiene mucho sentido desde el punto de vista económico:

  • La educación inclusiva aumenta el empleo y la independencia, reduce la pobreza y anima a las personas a contribuir con sus talentos y creatividad. También significa que los niños y las niñas pueden permanecer con sus familias en lugar de ir a escuelas especiales, que podrían ser caras y encontrarse muy lejos (si es que existen).  
  • La mayor independencia implica que menos personas necesitarán ayuda económica del Gobierno, en donde esta se encuentra disponible. Además, quienes las cuidan –usualmente las niñas y las mujeres– podrán estudiar y trabajar.  
  • El mejor acceso a la atención de la salud y el autocuidado reduce los costos médicos y aquellos provocados por las ausencias laborales. 
  • La creación de nuevos trabajos, como servicios de interpretación de lenguaje por señas y de subtitulación, aumenta el empleo.  
  • Los edificios, baños y fuentes de abastecimiento de agua accesibles benefician a todas las personas, incluidos los niños, las niñas y los adultos mayores. 
  • La reducción del riesgo de desastres inclusiva salva vidas y ayuda a evitar la pérdida de bienes, con lo cual disminuyen los costos sociales y económicos de los desastres.

Lógicamente, las verdaderas ventajas de la inclusión no se limitan a los beneficios económicos. Sin embargo, es indudable que la inclusión tiene un impacto económico positivo en la sociedad. Por lo tanto, en lugar de preguntarnos: «¿Es muy cara la inclusión?», deberíamos preguntarnos: «¿Por qué se ha excluido a las personas con discapacidad durante tanto tiempo?».

Respuesta aportada por Klaas Aikes y Ambrose Murangira, de Light for the World.

Correo electrónico: k.aikes@light-for-the-world.orga.murangira@light-for-the-world.org


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