Cocina solar en Gambia

por Rosalyn Rappaport.

Más del 90% de la gente en Gambia cocina en fogones de leña y deben emplear su ingreso y su tiempo recogiendo leña. El país es semiárido. Tanto la selva como los bosques abiertos y secos se están reduciendo a medida que la creciente población tala los árboles y quema carbón en sus cocinas.

El Centro de Energía Renovable de Gambia y el Programa Agrícola de la Misión Metodista están trabajando para promover el uso de la cocina solar. Sam Davis, el director del Programa de la Misión Metodista convenció a trece mujeres de la aldea de Marakissa y sus alrededores a que aprendieran a usar cocinas solares y a reducir su dependencia de la leña y del carbón. Ellas, a su vez, podían capacitar a otras personas.

Capacitadores de visita demostraron una variedad de cocinas solares, incluyendo el ‘kookit’ y la Caja de Cocinar. El impacto sobre las mujeres cuando vieron hervir un cazo de agua fue sensacional. Para las mujeres, las posibilidades eran excitantes y formaron un club de cocina solar. Pero el aprendizaje equivocándose puede ser frustrante y la técnica quedó al principio como una agradable actividad para los domingos, pero no se hizo parte de su rutina doméstica.

Uno de los problemas fue que los utensilios de cocina de tamaño normal tienden a ser muy grandes para usarse en las cocinas solares. Tampoco hay disponibles en la localidad bolsas plásticas ‘crocantes’ que se necesitan para las cajas de cocinar (Véase Paso a Paso 21).

Se llegó a las siguientes conclusiones después de las sesiones de capacitación:

  • Las mujeres se convencerán de los beneficios de la cocina solar sólo si se las anima y apoya a que experimenten con los métodos de cocina. Las demostraciones por gente ‘de afuera’ no conseguirán mucho. La política de trabajar estrechamente con un grupo pequeño de mujeres por un tiempo y luego usarlas para capacitar a otros es ideal.
  • El diseño de cocinas solares debe ser fácil para que los artesanos de la localidad puedan producirlas además de ser baratas.
  • Las mujeres demostraron facilidad para comprender las técnicas de la cocina solar, sus limitaciones y posibilidades. Necesitaban apoyo para encontrar el diseño correcto y para experimentar.

Rosalyn Rappaport es una escritora que ha trabajado como extensionista de USAID y como horticulturista en Zambia y Mauritania.