Una mano dispuesta a ayudar a los ex-prisioneros

Hombres se reúnen en una calle de Kirguistán. Joanna Watson/Tearfund
Hombres se reúnen en una calle de Kirguistán. Joanna Watson/Tearfund

En algunos lugares el estigma y la discriminación son empeorados por prácticas oficiales que les niegan a las personas sus derechos o que los excluyen de la sociedad. Aquí, una organización en Kirguistán que dirige un centro de rehabilitación para hombres que son ex-prisioneros nos comparte el modo en que los está ayudando a reintegrarse a la sociedad.

A los ex-prisioneros en Kirguistán se les hace muy difícil encontrar empleo. Muchos de ellos no tienen un domicilio específico. Se sienten rechazados por sus familias y la sociedad. Les temen a las autoridades policiales y muchos abusan del alcohol y de los estupefacientes.

Cuando entran a prisión les quitan sus pasaportes y otros documentos de identidad. Esta práctica data de los tiempos de la Unión Soviética. A pesar de que Kirguistán ha cambiado de muchas maneras desde su independencia, esta ley permanece igual. Al ser liberado, un prisionero necesita una referencia que le permita llevarse su pasaporte. Hasta que la consiga, tiene pocas posibilidades de reconstruir su vida. No tiene ingresos, ni dirección registrada, ni medios para obtener un empleo. No puede abrir una cuenta bancaria ni ir a un médico. Esto se debe a que no existe ante los ojos de la ley y no tiene manera de probar su identidad. A los ex-prisioneros se les dificulta recuperar sus documentos.

Recuperación de los documentos

Nosotros hemos creado relaciones con las autoridades locales, la policía y el Ministerio de Justicia para ayudar a estos hombres a recuperar sus documentos y poder iniciar sus vidas de nuevo.

Antes de que un prisionero llegue a nuestro centro de rehabilitación es registrado en la estación de policía local. Nuestro personal, que está involucrado en restaurar los documentos de los ex-prisioneros, le da a la policía una referencia a nombre del ex-prisionero, con la condición de que éste terminará un programa de rehabilitación de un año de duración en el centro.

Nuestro fin es obtener la confianza y el respeto de las autoridades locales porque ellos son los responsables de certificar los documentos de los ex-prisioneros y de proporcionar nuevos documentos, cuando es necesario. También trabajamos estrechamente con los residentes locales, porque su reacción inicial hacia los ex-prisioneros es desconfianza y temor que vayan a violar la ley en cualquier momento. Esto conduce al rechazo y al estigma.

Desarrollando la confianza

Nuestra experiencia ha demostrado que esto puede superarse dándoles confianza a las autoridades locales y a los residentes del lugar al demostrarles que los ex-prisioneros son capaces de reintegrarse y de hacer contribuciones positivas a la sociedad, por ejemplo, por medio de lo siguiente:

  • desarrollar su confianza y trabajo en equipo a través de proyectos de construcción y de otras actividades
  • ayudándoles a recuperarse de las adicciones
  • invitarles a participar en programas de la iglesia y en eventos de la comunidad
  • ayudarles a reconstruir las relaciones con sus familias
  • proporcionarles una casa de transición para darles la oportunidad de aprender a vivir de manera independiente después de estar en una institución (por ej., cómo cocinar, ir de compras, limpiar y tomar decisiones sin supervisión)
  • enseñarles destrezas para la vida cotidiana, tales como las relaciones, cómo administrar el dinero y la generación de ingresos.

Esto ha ayudado a cambiar la actitud estigmatizante de la sociedad hacia estos hombres. Las personas se dan cuenta de que ellos tienen el mismo valor y estima.

Después de un año de participar en el programa de rehabilitación del centro, los ex-prisioneros pueden recoger sus documentos. Como resultado, retoman su identidad y tienen la oportunidad de reconstruir sus vidas. Al posibilitar esto, esperamos desafiar de un modo positivo las viejas prácticas oficiales, para que haya un cambio a largo plazo en la manera de tratar a los ex-prisioneros.

Kirguistán es un país de Asia Central. Hace frontera al este con China. La organización que trabaja en Kirguistán fue fundada por un ex-prisionero inspirado a ayudar a otras personas como él.