De: Evaluacion – Paso a Paso 17

Ideas prácticas para la planificación, el monitoreo y la evaluación de proyectos

Distribución con tubos

por Rus Alit.

Cuando trabajaba en Indonesia, en el pueblo de Sarinbuana, en el área de abastecimiento de agua, un pueblo vecino encontró su propia solución al problema.

Los habitantes del pueblo de Gempinis descubrieron un manantial a unas cuatro millas montaña arriba. Juntos recaudaron los fondos para comprar suficiente tubería de plástico. Para reducir los costos, no compraron camisas para unir la tubería. Como alternativa, simplemente calentaban un extremo del tubo con fuego, y rápidamente insertaban el otro tubo. Cuando endurecía, la unión era totalmente hermética.

Al cabo de poco tiempo, llegaba bastante agua al pueblo por medio de los tubos. Todos estaban de acuerdo de que este método era mucho mejor que su antigua costumbre de bajar al río y luego subir cargando el agua.

Sin embargo, el sistema nuevo también tenía sus problemas. El calor, la gente y la espera para poder llenar el balde, frecuentemente daba lugar a pleitos entre las mujeres... a veces bastante acalorados. Hasta que alguien tuvo una idea para mejorar el sistema de distribución de agua.

Colocaron un pedazo grande de bambú casi 10 cm de diámetro y 2 metros de altura en un lugar céntrico del pueblo. Con herramientas sencillas perforaron una línea de agujeros de igual diámetro y condujeron el agua por el bambú. Usaron mangueras de plástico de diámetro reducido para canalizar el agua de estos agujeros a cada casa. Como los agujeros estaban al mismo nivel, cada casa recibía la misma cantidad de agua.

Estas buenas ideas rápidamente se difundieron, y en pocos meses, los demás pueblos de la zona estaban entrelazados por esta tubería de plástico. Las personas sintieron gran satisfacción por su trabajo.

Pozos Perforados a Mano
por Jonathan Naugle
 
Lutheran World Relief ha estado trabajando con hortelanos en Níger desde 1978. En 1988 empezaron a introducir los pozos perforados a mano en los jardines de todo Níger. Estos pozos se adaptan bien, son económicos y fáciles de construir en buenas condiciones de tierra. Quizás no sean apropiados en tierras duras y rocosas o donde el nivel del subsuelo acuífero sea bajo. Un pozo típico se puede instalar a una profundidad de diez metros en menos de seis horas. El costo mayor son los tubos de PVC que en Níger cuestan unos US$15 por metro.

La construcción del pozo empieza con el uso de un taladro para penetrar la tierra. Después de cada medio metro, se saca el perforador y se le quita la tierra. Se añaden extensiones al perforador en etapas, para permitir que la perforación continúe hasta llegar el nivel acuífero. Cuando esto ocurra, el fondo del pozo se empezará a derrumbar. Los que estén perforando notarán esto porque el taladro estará a un nivel más alto cuando se vuelva a introducir en el pozo. En este momento hay que colocar el tubo de PVC y seguir perforando dentro de éste con un taladro más pequeño hasta por lo menos 3 metros más abajo del nivel del agua. Esto asegurará que el pozo no se seque en la temporada de sequía.

Este es un relato muy simplificado de un librito producido por la Federación Mundial Luterana. El librito contiene detalles completos sobre cómo construir un pozo perforado a mano y la información técnica sobre cómo producir y usar las herramientas necesarias y el revestimiento. Si usted cree que esta información le podría servir escriba a Lutheran World Relief dando información sobre su trabajo...

Lutheran World Relief, BP 11624, Niamey, Niger, Africa Occidental.


Un manual adicional, Hand-drilled Wells por Bob Blankwaardt es otra guía excelente sobre cómo construir estos pozos a mano.
Publicado por...

RWRI, PO Box 35059, Dar es Salaam, Tanzanía.

El Lugar de Encuentro

En las sierras del sur de Papúa Nueva Guinea, se instaló un ariete hidráulico para traer agua potable al pueblo de Alkena.

Las mujeres ya no tenían que bajar al río y cargar el agua para la familia. El pueblo tenía agua limpia y en general estaba de acuerdo en que el arreglo les ayudaba mucho.

Sin embargo, unos meses después, un grupo del pueblo manifestó su descontento con los cambios. Los jóvenes del pueblo le dijeron a un visitante, que no tenían dónde llevar a cabo ¡sus noviazgos! Las muchachas jóvenes solían recoger agua por las tardes. Era entonces que podían reunirse y charlar con los muchachos sin que los mayores les estuvieran vigilando y escuchando. Ahora, esta oportunidad ya no existía.

¡Hasta los cambios más sencillos pueden tener resultados inesperados!

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