De: Cuando ocurre un desastre – Paso a Paso 18

Maneras en que las iglesias y las comunidades pueden prepararse para los desastres, incluida la capacitación en primeros auxilios

por Vinay Samuel, Ian Davis y Mike Wall.

Como resultado de una hambruna en un país africano hace algunos años, mucha gente perdió la vida. Algunos dijeron que Dios estaba castigando al país porque el gobierno había perseguido a la iglesia. En Ezequiel 14:12–20 tenemos un ejemplo muy claro del desastre visto como juicio de Dios. ¿Es cierto que los terremotos, las inundaciones y las hambrunas son un castigo de Dios? A no ser que Dios se haya revelado de una manera profética, no se sabe si son castigo de Dios o no. Debemos tener mucho cuidado antes de afirmar que un desastre es un castigo. Y aunque lo fuera, no debería afectar nuestra compasión hacia los afectados.

En el Antiguo Testamento algunos de los desastres como el diluvio, la torre de Babel, Sodoma y Gomorra, son un juicio de Dios. Pero hay muchos otros desastres en la Biblia – tales como la hambruna en Egipto en el tiempo de José – que no son considerados como un castigo de Dios, sino como un acontecimiento natural.

No podemos dar una explicación fácil para cada desastre. En cambio, deberíamos buscar cuáles son los propósitos de Dios en cada situación distinta. Nehemías, por ejemplo, no se apresuró a construir los muros de Jerusalén. Primero le preguntó a Dios, ‘¿Dónde estás tú en todo esto? ¿Por qué ocurrió y qué deberíamos hacer?’ Necesitamos preguntarnos si realmente pasamos suficiente tiempo con las víctimas y si juntos hemos tratado de buscar la razón del desastre? En cada situación debemos preguntarle a Dios cuál es su propósito para ese evento.

La iglesia también debería tener cuidado de no explotar una situación de desastre. ‘Si no se arrepienten de sus pecados y si no vuelven a Cristo, Dios les castigará con otro desastre’. Este fue el mensaje de un evangelista que estaba predicando en la India en un pueblo en Andhra Pradesh después de un fuerte ciclón. A no ser que Dios haya revelado claramente sus acciones a la iglesia, ningún dirigente cristiano tiene la autoridad de declarar que ese desastre en particular ocurrió como un castigo de Dios.

Algo bueno puede salir de una situación de desastre. Por ejemplo, el resultado de la sequía en Israel y el Medio Oriente, fue que a José lo nombraron gobernador de Egipto y trasladó a los Hebreos a Egipto donde se radicaron y crecieron en número. En Hechos 16:16–40, el terremoto en Filipos le dió la oportunidad a Pablo para compartir su fe – el carcelero y su familia se convirtieron y Pablo fue liberado al día siguiente. En el Nuevo Testamento, los desastres muchas veces daban a los creyentes la oportunidad de compartir juntos y también con los que no creían.

Dios es todo poderoso y puede sacar cosas buenas aún de la tragedia de un desastre, así sea un castigo o un acontecimiento natural.

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