De: La salud de la mujer – Paso a Paso 24

Análisis sobre los problemas y las preocupaciones con relación a la salud de la mujer

por la Dra Halimatou Bourdanne.

La circuncisión femenina es una costumbre ritual muy común en determinados países de Africa, sobre todo en la Costa de Marfil donde yo vivo. Esta práctica la realizan ciertos grupos étnicos y consiste en remover la parte mayor o menor de los labios (los pliegues gruesos de piel en torno a la vagina) y el clítoris de las mujeres y muchachas jóvenes. El clítoris es el órgano equivalente al pene del hombre.

Se realizan cuatro tipos de circuncisión:

De primer grado: en la cual se extrae la parte superior del clítoris (esto es similar a la circuncisión masculina).

De segundo grado: en la cual se extrae el clítoris entero y parte de los labios.

De tercer grado: en la cual se realiza la extracción completa del clítoris, los labios mayores y menores.

De cuarto grado o infibulación: en la cual se cosen los dos lados de la vulva después de haber extirpado el clítoris y los labios menores y mayores. Se deja una pequeña abertura para permitir que escape la menstruación.

Del tipo de circuncisión de segundo grado para arriba ya se está hablando de mutilación. La circuncisión puede causar grandes problemas de salud, especialmente durante el parto.

La edad en la cual se realiza la circuncisión varía según el grupo étnico. Puede ser tan temprano como a los siete días de nacimiento ó tan tarde como en el momento de dar a luz por primera vez. Por lo general, las mujeres más ancianas se responsabilizan de este ritual. Usan objetos afilados como cuchillos, hojas de afeitar o algunas plantas.

¿Por qué se realiza la circuncisión femenina?

Existen varias razones. Sin embargo, el objetivo principal es mantener a la mujer en un estado de sumisión con respecto al hombre. La circuncisión impide que la mujer disfrute de una vida sexual plena, y por lo tanto, las mujeres llevan una vida sexual de total resignación. Son más dóciles porque sienten menos placer. Algunas personas dicen que aquellas mujeres que no hayan sido sometidas a una circuncisión, no podrán quedar embarazadas.

La infibulación, en cambio, se realiza para asegurar la fidelidad de la mujer. En efecto, cada vez que el marido sale de viaje, cose la vagina de su esposa, y a su regreso abre los puntos de un tirón.

Las complicaciones

Inmediatas…

Más adelante…

Riesgos durante el parto

Con las mujeres que han sido sometidas a una circuncisión, muchas veces nos vemos obligados a realizar grandes cortes (episiotomías) durante el parto debido a que la apertura de la vagina es muy reducida. Al hacer esto, corremos el riesgo de dañar el recto o la uretra.

Hubo un caso trágico particular que me afectó mucho en mi trabajo. Un día llegó una joven de 18 años con los primero dolores de parto. Era su primer embarazo. Cuando la examinamos, descubrimos que le habían hecho una circuncisión de segundo grado. Pensamos que el bebé podría nacer en un parto normal porque era pequeño. Sin embargo, cuando los dolores duraron más de lo normal, nos dimos cuenta que había un problema. Visto que no se progresaba, decidimos hacer una cesárea. Desafortunadamente, mientras esperábamos el equipo de operación (por el cual había que pagar) el bebé murió.

La circuncisión había vuelto la piel tan angosta y rígida que era imposible que se llevara a cabo un parto. Cuando retiramos el bebé muerto, la vagina de la madre había quedado totalmente arruinada y la tuvimos que coser. Durante los días del post parto, la madre tuvo pérdidas de orina lo cual nos hizo temer la aparición de una fístula.

Nuestra respuesta

¿Cómo deberíamos reaccionar frente a esta práctica? La circuncisión femenina es un problema mucho más importante de lo que uno cree. Cualquier persona que quiera enfrentar este problema deberá superar varios obstáculos, siendo el más grande de ellos el silencio de las mujeres afectadas.

La circuncisión es un tema tabú, así como lo es cualquier otro tema relacionado con el sexo. Es muy raro que una mujer recurra al médico por cualquier problema relacionado a su circuncisión. Han sido las intelectuales musulmanas las que han comenzado a levantar el velo de esta práctica.

Otro obstáculo, lo constituyen las mujeres que no han recibido una educación formal y que no siempre están de acuerdo con la supresión de la circuncisión. En efecto, a menudo quieren que sus hijas sean sometidas a una circuncisión. Están convencidas de que este acto es beneficioso a pesar del peligro que corren.

Un tercer problema es nuestra propia ignorancia sobre los grupos étnicos involucrados. Cualquier tipo de acción que se tome, tendrá que llevarse a cabo con mucha sensibilidad. Se tendrá que pasar mucho tiempo tratando de comprender sus creencias.

Como cristianos, podemos hacer que nuestras hermanas se den cuenta de los efectos y riesgos que esta práctica significa para la salud. Sabemos que para la pareja cristiana, la sexualidad es un don de Dios para su placer. Con nuestras hermanas no creyentes, sólo podremos abordar estos temas más adelante cuando hayan puesto su confianza en nosotros.

Si el número de mujeres educadas aumenta, es seguro que esta práctica decaerá. La lucha contra la circuncisión será larga pero vale la pena. Será sólo entonces que algunas mujeres podrán conocer la felicidad de la intimidad matrimonial y no arriesgar su salud y la de sus bebés.

La Dra Halimatou Bourdanne es médico. Su dirección es 22 BP, Abidjan 22, Costa de Marfil, Africa Occidental.

La difícil decisión de Howa

En África Occidental existe un grupo étnico que ha realizado circuncisiones en casi el 100% de sus niñas. Este grupo étnico practica un tipo de circuncisión que remueve el clítoris y los dos labios menores. Esta práctica continúa a pesar de las medidas que ha tomado el gobierno para erradicarla. Actualmente, es la influencia de la iglesia local la cual ha comenzado a desafiar esta costumbre.

A continuación narramos el caso real de una muchacha que ha tenido el coraje de resistirse a esta práctica. Para no contribuir a sus problemas, no sólo hemos cambiado su nombre sino que tampoco hemos usado el nombre de su país o de la amiga que escribió este artículo.

Hace algunos años, Howa volvió de un país vecino a su región natal. En ese entonces, tenía la edad apropiada para la circuncisión pero aún no estaba comprometida. Según la tradición, es necesario que la mujer sea circuncisa antes de la llegada del primer bebé, de lo contrario estará poniendo en peligro la salud del niño si el clítoris toca al bebé durante el parto.

Por lo general, es la muchacha quien decide y pide que le hagan una circuncisión. Ella acude a su padre o a su esposo quien se pone de acuerdo con las ancianas responsables de realizar las circuncisiones. Algunos años atrás, algunos miembros del grupo étnico se hicieron cristianos. Discutieron el tema de la circuncisión y, al igual que el gobierno, la iglesia tomó una posición antagónica. En los últimos años, varias muchachas cristianas han tratado de resistir esta práctica pero una tras otra, han fracasado. La presión social es demasiado fuerte.

Howa es la única que hasta ahora no se ha dado por vencida. Para nosotros, acostumbrados a nuestros ‘derechos humanos’, es difícil imaginar lo que debe haber sufrido a causa de su decisión.

Pero volvamos a la historia… Cuando los parientes de su madre comprendieron que Howa no tenía ninguna intención de que le hicieran una circuncisión, su tío la prometió en un matrimonio forzado a un hombre que no era cristiano. Pensó que una vez casada, la circuncisión de Howa tendría más posibilidades de realizarse, visto que su esposo tendría poder e influencia sobre ella. Sin embargo, Howa tenía sus propias ideas acerca del matrimonio. Además, vió la trampa, y se escapó para esconderse en la casa de unos cristianos que la protegieron.

Todo esto dió lugar a mucha persecución. Sufrió golpes más de una vez. Finalmente consiguió asistencia y protección del gobierno. Con la ayuda de las autoridades locales, estaba libre para regresar a su comunidad pero prefirió permanecer cerca del grupo de cristianos.

Un año más tarde se casó con un muchacho de la iglesia. Al cabo de ocho meses Howa recibió una visita de su madre. Howa estaba ahora embarazada. Su madre no podía creer que Howa se hubiese casado con un cristiano y que estuviera dispuesta a tener un bebé sin que le hubiesen hecho antes una circuncisión. ¡Jamás en la historia había sucedido algo parecido y la madre no quería que su hija fuese la primera en romper con la tradición! Todos los familiares de su madre serían deshonrados.

Howa resistió todos los trucos de su madre para que retornara a la comunidad de sus padres. Ahora temía por su propia seguridad (palizas), además de la fuerte presión de sus padres – insultos, maldiciones, etc. La presión continuó aumentando durante las semanas anteriores al parto. Su madre llevó el problema al cacique para que él juzgara. Este convocó a Howa y a su esposo a una reunión con él, su madre y varios de los ancianos. Acusaron al esposo de Howa de haber robado a su esposa porque no había tenido ni el permiso ni la bendición de la familia de la madre.

La madre de Howa suplicó y lloró al cacique, rogándole que le ayudara a forzar a Howa a hacerse una circuncisión. Sin embargo, el cacique no pudo hacer nada por la madre. Conocía bien la ley de su país. Aconsejó a la madre que no forzara a su hija, pero, si era necesario, que la maldijera (y, en realidad, la desheredara). La madre siguió sus consejos y frente a las demás personas, le dijo a Howa que lamentaba el día que la había traído al mundo.

Más adelante, Howa tuvo un hermoso bebé. Toda la comunidad cristiana celebró su nacimiento. Sin embargo, corrió la voz de que las personas que estaban en contra de la joven pareja habían pedido a los fetiches (unos objetos especiales a los cuales se les atribuyen poderes mágicos) que tomaran la vida de Howa, su esposo o del bebé

Los parientes maternos de Howa se pusieron en contacto con el resto de la familia del esposo. Estos dos grandes grupos familiares unieron fuerzas en contra de la pareja. Era muy difícil para la pareja llevar una vida normal. Con frecuencia recibían amenazas e insultos. Más de una vez los padres de Howa intentaron secuestrarla sin éxito. Los cristianos más cercanos apoyaban a Howa y a su esposo, y la policía y el gobierno local les daban protección cuando se les solicitaba.

Los oficiales veían su tarea como la de reestablecer la paz entre los dos grupos. Debido a que el matrimonio de Howa era oficial, y reconocido por el estado, en principio, el gobierno estaba del lado de la joven pareja. Los parientes maternos insistieron que el matrimonio ya no era válido. Demandaban el divorcio y que les devolvieran a su hija.

¡Y luego, mientras ocurría todo ésto, el bebé de Howa murió después de una enfermedad que duró dos días!

La historia aún continúa hoy. Por el momento, Howa ha regresado a la casa de su padre para demostrar que nadie la había robado y que ella se había casado con el joven cristiano por su propia decisión. Hasta el día de hoy, Howa ha resistido la circuncisión. Sin embargo, a una de sus amigas le hicieron una circuncisión hace tres días…

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