Foto: Jim Loring/Tearfund

De: Aprendiendo de los desastres – Paso a Paso 56

Orientación para las comunidades sobre cómo prepararse para lo inesperado

Marcus Oxley. 

Foto: Jim Loring/Tearfund

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¿Qué significa desastre? Un desastre es cualquier tipo de crisis que sucede cuando la gente es incapaz de responder al impacto de un evento que causa daño o destrucción severos. El término riesgo se usa para describir semejante evento. Los riesgos pueden ser naturales o artificiales y pueden incluir terremotos, inundaciones, epidemias, guerras o colapso económico. El término vulnerable se usa para describir a la gente que tiene probabilidad de sufrir pérdidas serias, daños, lesión o muerte como resultado de cualquier tipo de riesgo.

La gente vulnerable que es a menudo pobre encuentra difícil reaccionar y recuperarse del impacto de un riesgo. Por ejemplo, las presiones económicas pueden obligarle a la gente a vivir en situaciones peligrosas, como Vegas inundables o regiones costeras bajas. Ellos son entonces vulnerables a inundaciones o tormentas. La gente que tienen más recursos financieros puede escoger no vivir en tales lugares peligrosos y puede fortalecer sus casas contra el impacto de las inundaciones.

La gente más pobre de la sociedad está generalmente más en riesgo del impacto de los desastres. Sin embargo, la gente con discapacidades, los ancianos y los muy jóvenes también son vulnerables en situaciones difíciles.

Un riesgo sólo se vuelve desastre cuando es experimentado por personas vulnerables.

Cada comunidad, no importa cuán pobre, posee fuerzas y debilidades que pueden afectar su habilidad para responder a un desastre. Si dentro de una comunidad las debilidades se ven como vulnerabilidad, entonces las fuerzas pueden ser consideradas como la capacidad de la comunidad de resolver, y recuperarse, de los riesgos.

Impacto creciente de los desastres

Desde los años sesenta ha habido un crecimiento rápido en el número de muertes y lesiones causadas por los desastres. Durante los años noventa murieron alrededor de 80.000 personas al año debido a desastres naturales y 200 millones de personas al año sufrieron problemas serios como resultado de desastres. Hubieron más desastres naturales en el año 2000 que en cualquiera de los diez años anteriores.

Más gente aun se ve afectada por conflictos. Durante los años noventa más de 31 millones de personas cada año fueron afectadas por conflictos, con alrededor de 230.000 personas muertas al año.

El creciente impacto de los desastres naturales puede deberse en parte a un aumento de las sequías, inundaciones y tempestades como resultado del cambio a largo plazo del clima. Sin embargo, la razón principal se debe al aumento de la pobreza. Es probable que cada desastre deje a la gente pobre en una situación peor que antes y aun más vulnerable a un desastre futuro. Además, el impacto de la guerra ha traído súbita pobreza a muchos millones de gente.

¿Por qué ocurren los desastres?

Los desastres raramente son acontecimientos aislados. Muestran de maneras dolorosas y prácticas las consecuencias de la relación rota de la humanidad con Dios. Cuando la gente no es responsable a Dios o a los demás, esto puede llevar a actitudes, valores y comportamiento egoístas. El rico ignora las necesidades de los que son más pobres. Los individuos y países más ricos y más poderosos intentan mantener su posición privilegiada a través de las reglas y estructuras especiales que ellos mismos establecen. Las consecuencias son un mundo con una brecha creciente entre ricos y pobres, creciente daño al medio ambiente y cambio climático y barrios bajos que crecen rápidamente en las ciudades.

¿Cuál es nuestra respuesta?

El aumento en los desastres amenaza todo el progreso social, político y económico alcanzado en décadas recientes. El reducir la amenaza de desastres en las comunidades vulnerables es fundamental para el éxito del desarrollo mismo.

Cuando ocurren, los desastres pueden parecer aplastantes, pero recordemos que si una comunidad construye su capacidad para hacerle frente a los desastres, sufrirá mucho menos. Si pudieramos confrontar las causas de la vulnerabilidad y de los riesgos, podríamos prevenir desastres futuros. En las palabras del Secretario General de la ONU, Kofi Annan:

‘Debemos cambiar de una cultura de reacción hacia una cultura de prevención. La acción preventiva no sólo es más humana que las medidas curativas, también es más rentable.’

Reducción del impacto de los riesgos 

No podemos impedir que ocurran los riesgos, ya sean naturales o artificiales. Sin embargo, pueden emprenderse acciones prácticas de antemano para reducir el impacto potencial de los riesgos en una comunidad para que no siempre lleven a un desastre. Esto es conocido como mitigación. Algunas de las acciones pueden ser emprendidas por organizaciones de la comunidad o iglesias sin ayuda externa. Otras acciones pueden necesitar apoyo financiero o similar de autoridades locales o de organizaciones externas. Tales acciones deben ser cuidadosamente apuntadas a tratar con el tipo de riesgo que es más probable en la región. Los ejemplos incluyen:

Preparación para los desastres naturales 

En países donde los riesgos naturales ocurren regularmente, la gente usa su conocimiento y recursos para confrontar-los. La gente de la localidad puede fortalecer su capacidad de respuesta en caso de que ocurriera un riesgo inesperado. En los países pobres, la gente de la localidad, las iglesias y organizaciones basadas en la comunidad ya están activas. En momentos de crisis éstas tendrán el papel principal para satisfacer las necesidades básicas de la comunidad. La construcción de capacidades de responder a posibles riesgos es una de las maneras más eficaces de reducir el riesgo de desastres.

Algunos ejemplos prácticos de tal preparación incluyen:

Respuesta de emergencia 

Si ocurre un desastre, la mayoría de la gente se salva y recibe ayuda de personas de la localidad, mucho antes de que llegue ayuda externa. Hay muchos desastres menores que nunca reciben ayuda externa. Sin embargo, las situaciones de desastre agobian a menudo la capacidad y recursos de la comunidad y de las autoridades locales. Necesitan ayuda de emergencia externa.

La ayuda externa siempre tendrá un impacto a largo plazo en una comunidad. Los proyectos de asistencia bien intencionados, pero mal diseñados pueden hacer a la gente dependiente de la ayuda externa y pueden reducir su capacidad de arreglárselas. Siempre que sea posible, la ayuda externa debería fortalecer las capacidades y sustentos locales para que la recuperación sea sustentable y a largo plazo.

Trabajo de defensoría de derechos 

El trabajo de defensoría de derechos busca confrontar las causas subyacentes de los desastres influyendo a las personas claves que toman las decisiones a todos los niveles para desarrollar políticas que apoyen a los pobres y reduzcan su vulnerabilidad.

Es improbable que ocurra tal cambio a menos que las organizaciones locales ayuden a que la gente vulnerable se organice, haga claras sus necesidades y comience a exigir mejores servicios y apoyo. La iglesia puede jugar un papel de liderazgo en este proceso de potenciación ya que está presente en muchas comunidades locales y tiene una fuerte autoridad moral.

Los cambios a nivel de la comunidad necesitan combinarse con cambios en las políticas nacionales e internacionales.

El impacto positivo de los desastres 

Los desastres pueden ser eventos importantes para el aprendizaje, educación y desarrollo. Nos recuerdan cuánto dependemos de Dios y que todas las cosas están conectadas. Dios puede usar eventos inquietantes en nuestro mundo para cambiar los corazones, las mentes y las vidas.

En su momento, los desastres son horribles para los que los sufren. Sin embargo, pueden llegar beneficios a la comunidad más amplia como resultado de un desastre.

La prevención de desastres en el futuro dependerá de nuestra habilidad de construir estructuras sociales, económicas y políticas justas y equitativas que estén basadas en los valores cristianos de amor, honestidad y compasión.

En Tearfund, nuestro objetivo es que todo nuestro trabajo en manejo de desastres muestre el amor de Cristo en acción. Al hacer esto, creemos que el trabajo contribuye a conciliar las relaciones entre la gente, con su ambiente y con Dios.

Marcus Oxley es Director de Manejo de Desastres en Tearfund. 

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