De: Enfermedades transmisibles – Paso a Paso 112

Cómo reducir la propagación y el impacto de las enfermedades que se transmiten de una persona a otra

El miedo y la ansiedad que produce cualquier enfermedad pueden ser abrumadores y provocar fuertes reacciones emocionales. Esto suele suceder, en especial, cuando la enfermedad es muy contagiosa y tiene el potencial de cobrarse muchas vidas.

El hecho de que el virus, la bacteria o el organismo que causa la enfermedad no se vea suele aumentar el nivel de miedo, en particular, cuando se trata de una enfermedad nueva que aún no se comprende del todo. Además, las medidas implementadas para contener la enfermedad, como los confinamientos, pueden causar dificultades económicas, conflictos familiares y hacer que las personas se sientan solas.

El patrón de un desastre

Cuando ocurre un desastre, como la pandemia de Covid-19, suele surgir un patrón psicológico y social similar. Este patrón puede ayudarnos a comprender cuál es la mejor manera de apoyar a los demás y a nosotros mismos durante períodos traumáticos y de estrés extremos.

Adaptado de Zunin, L. M. y Myers, D. (2000) Training manual for human service workers in major disasters (2nd edition). Center for Mental Health Services, Washington, DC, EE. UU.

Adaptado de Zunin, L. M. y Myers, D. (2000) Training manual for human service workers in major disasters (2nd edition). Center for Mental Health Services, Washington, DC, EE. UU.

1. Fase previa

La alerta que las comunidades reciben ante la inminencia de un desastre varía según el caso. Esta puede ser una etapa de temor e incertidumbre en la que las comunidades esperan a ver qué ocurrirá en sus poblaciones.

2. Fase de impacto

En cualquier crisis, las personas suelen reaccionar con shock, confusión e incredulidad, y enfocarse en la supervivencia y el bienestar físico propio y de sus seres queridos. El miedo puede llevarlas a adoptar comportamientos irracionales.

3. Fase heroica

Durante esta fase, algunas personas están muy ocupadas respondiendo a la crisis y asistiendo a otras personas. Si bien suele haber mucha actividad, puede que no se logre demasiado debido a la falta de foco.

4. Fase de cohesión comunitaria

Las personas comienzan a trabajar juntas de forma más eficiente y es posible que se empiece a contar con ayuda formal del Gobierno y de voluntarios. Se forman vínculos comunitarios como resultado de las experiencias compartidas, y de dar y recibir ayuda. 

5. Fase de desilusión

Con el tiempo, es probable que las personas comiencen a sentirse exhaustas física y emocionalmente debido a las distintas presiones. Pueden tener problemas para conciliar el sueño, tener dificultades para concentrarse o bien adoptar mecanismos de afrontamiento contraproducentes, como el consumo de drogas o alcohol. Las personas que estuvieron muy activas al principio de la crisis podrían cansarse más rápido y necesitar apoyo adicional. 

6. Fase de reconstrucción

Con el tiempo, la crisis empieza a aflojar y se puede comenzar a reconstruir. Una pandemia como la de Covid-19 podría causar pérdidas profundas que le cambian la vida a una persona, pero también constituye una oportunidad para que las personas, las comunidades y las sociedades reconozcan sus fortalezas y reevalúen sus prioridades.

La resiliencia psicológica, el apoyo social y los recursos económicos influyen en la capacidad de individuos y comunidades de transitar las fases que acabamos de describir. En toda sociedad, siempre hay personas que necesitan más ayuda que otras. 

Qué sucede cuando nos estresamos

En nuestra vida diaria, experimentamos una serie de altibajos. Sin embargo, si nuestro nivel de estrés se mantiene en lo que a veces se llama «ventana de tolerancia», podremos hacer frente a nuestras experiencias conforme suceden (ver cuadro).

Adaptado de Zunin, L. M. y Myers, D. (2000) Training manual for human service workers in major disasters (2nd edition). Center for Mental Health Services, Washington, DC, EE. UU.

Adaptado de Zunin, L. M. y Myers, D. (2000) Training manual for human service workers in major disasters (2nd edition). Center for Mental Health Services, Washington, DC, EE. UU.

Por el contrario, si el estrés se vuelve demasiado o se prolonga durante mucho tiempo, nuestros altibajos pueden volverse más intensos.

En un extremo, podremos sentirnos muy ansiosos o, incluso, agresivos. Esto es parte de la respuesta de lucha o huida de nuestros cerebros ante una crisis. Es una respuesta natural, cuyo objetivo es mantenernos a salvo ante una amenaza, como el ataque de un animal salvaje peligroso. En el otro extremo, el estrés puede hacernos sentir desconectados, adormecidos o deprimidos. 

Nuestra forma de responder al estrés dependerá en cierta medida de nuestras personalidades. Algunas personas son por naturaleza más resilientes que otras. Las experiencias vividas, sean buenas o malas, también tendrán un impacto en nuestras reacciones. Si podemos reconocer cuando estamos experimentando una emoción extrema, podremos poner en práctica estrategias de afrontamiento que nos ayuden a recobrar el funcionamiento normal. 

Estrategias de afrontamiento

Las estrategias de afrontamiento se pueden clasificar en espirituales, físicas, mentales y emocionales.

Estrategias espirituales

Tener un sentido de propósito, esperanza y confiar en Dios nos puede ayudar a enfrentar circunstancias difíciles. Las disciplinas espirituales, como la oración, el perdón y los estudios bíblicos, mejoran el bienestar. Pertenecer a una iglesia brinda apoyo espiritual y social. Vale recordar que cuanto más ocupado se encontraba Jesús durante su ministerio y cuanta más gente se reunía a su alrededor, el apartaba más tiempo para orar a solas y en silencio. 

Estrategias físicas

Mantener un buen estado de salud físico mediante ejercicio regular y una alimentación sana es muy importante. Beber alcohol en exceso o consumir drogas puede ayudar a aliviar el estrés a corto plazo, pero a largo plazo empeorará la situación. La mejor manera de poner en práctica hábitos sanos es fijarse objetivos pequeños, fáciles y posibles de lograr. Por ejemplo, hacer una breve caminata cada día. Al alcanzar cada objetivo, sentimos que hemos logrado algo, y nos motiva a hacer cambios más grandes.

Estrategias mentales

Cuando nuestra rutina normal se ve interrumpida, es importante crear una nueva, que incluya hacer ejercicio, orar y dejarnos tiempo para descansar, comer y dormir. Estas rutinas pueden ser flexibles, pero conviene mantener un ritmo diario y semanal, sin sobrepasarnos.

Durante crisis nacionales o internacionales, es bueno estar informados, pero el exceso de noticias puede desbordarnos. Es posible que circule información falsa o engañosa, sobre todo en los medios sociales. Según las circunstancias, puede ser conveniente consultar una fuente de noticias de confianza una o dos veces al día.

Estrategias emocionales

Cuando estamos muy estresados, podemos sentir que nos es imposible controlar nuestras emociones y reacciones. En estos casos, es muy importante que nos detengamos un momento y prestemos atención a lo que sucede en nuestras mentes y cuerpos. Así, podremos empezar a entendernos mejor, lo que nos ayudará a ser más sabios a la hora de responder. 

Podemos preguntarnos lo siguiente:

A veces, somos reacios a contarles a los demás cómo nos sentimos, pero es increíblemente beneficioso hablar de nuestros problemas y ser honestos acerca de nuestras vulnerabilidades.

Cuándo pedir ayuda

Hay muchas cosas que podemos hacer por nosotros mismos y por los demás en situaciones difíciles. No obstante, en algunos casos, necesitamos recibir ayuda profesional o médica; por ejemplo, ante una amenaza, una situación de abuso, problemas de adicciones o cuando estamos tan traumatizados que no podemos hacer frente a las cosas. 

La adversidad siempre nos hace cambiar, a veces para bien y otras veces para mal. La cuestión es entender este cambio, ya que nos permitirá determinar cómo seguir adelante.

Adaptado de un seminario web impartido por Mark Snelling

Mark Snelling es consejero y psicoterapeuta radicado en Londres, Reino Unido. Antes de estudiar psicoterapia, fue delegado de la Cruz Roja Internacional durante muchos años. Hoy se especializa en ayudar a las personas que trabajan en entornos traumáticos en diversos lugares del mundo.

Correo electrónico: mark@marksnelling.co.uk

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