Foto: Marcus Perkins, Tearfund

De: Vida familiar – Paso a Paso 72

Ayudar a crear familias fortalecidas y sanas

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 Recientemente, HEAL África realizó una encuesta sobre las actitudes y la conducta en torno a asuntos relacionados con el género en Pangi, en la provincia de Maniema en la República Democrática del Congo. Un hombre le dijo al investigador: ‘Yo tengo un matrimonio feliz. Tengo un hogar lleno de paz y felicidad. Mis hijos están bien alimentados y van a la escuela todas las mañanas con ropa limpia. Mi esposa es mi compañera en todo lo que hago y es mi mayor apoyo.’ Sin embargo, su esposa le dijo al mismo investigador: ‘Mi esposo siempre está enojado y a veces se comporta de manera violenta conmigo. Yo no tengo opinión para la toma de decisión. Lo que gano no me pertenece. Nunca me atrevería a decir que no quiero sostener relaciones sexuales.’

Muchos matrimonios son así: el esposo piensa que tiene un buen matrimonio, pero la esposa es desdichada. ¿Cómo puede haber tanto malentendido? Un matrimonio que es bueno solamente para una persona no es un verdadero matrimonio. Una relación exitosa debe ser mutua, y proporciona beneficio a ambos cónyuges. Tanto el hombre como la mujer pueden invertir en un matrimonio feliz en el cual se satisfagan sus necesidades y se respeten sus personalidades individuales. En un buen matrimonio, la relación se hace más fuerte con el transcurrir de los años.

Matrimonio a temprana edad

Aquí en la provincia de Maniema, muchas familias negocian un matrimonio para sus hijas cuando éstas tienen solamente 12 o 13 años de edad. Esto es ilegal, sin embargo, el matrimonio infantil continúa en la práctica. Esto significa que las niñas pueden convertirse en madres a los 14 años, antes de que sus cuerpos estén totalmente desarrollados. Como resultado, la labor de parto a menudo es larga y difícil, y el bebé puede atascarse en el canal de parto y finalmente morir. El parto obstruido puede conllevar una condición denominada fístula, en la cual el cuerpo de la mujer sufre graves daños, provocando que la orina y las heces se escapen libremente. A menudo esto significa que las mujeres son abandonadas por sus esposos y se convierten en marginadas sociales.

Las fístulas obstétricas pueden ser reparadas quirúrgicamente. Desde el 2003, HEAL África ha realizado más de 1,000 cirugías, transformando las vidas de las mujeres de manera que puedan regresar a sus familias. Mientras se recuperan de la cirugía, las mujeres reciben terapia, capacitación en mediación familiar, y la oportunidad de aprender nuevas destrezas, como alfabetización, costura o manualidades. Esto significa que regresan a sus comunidades con nuevos conocimientos y experiencia. Esto les da confianza y restaura su autoestima. Ellas han sido parte de una comunidad y han experimentado el amor y la esperanza, y esto lo llevan de regreso con ellas a sus familias.

El papel de la iglesia

La iglesia tiene una voz poderosa en muchas comunidades y debe hablar en contra de las tradiciones peligrosas y resaltar el cambio de actitudes. Los líderes de iglesia, tanto hombres como mujeres, pueden ser muy eficaces para animar las buenas relaciones familiares. Ellos pueden ayudar a los hombres a ver a sus mujeres como seres humanos y compañeras, no solamente como su ‘propiedad’. En el este del Congo, las iglesias locales trabajando conjuntamente realmente han ayudado a despertar la conciencia para luchar en contra de todas las formas de violencia sexual. Estamos viendo señales de cambio. Las mujeres consejeras seleccionadas por las iglesias están alcanzando a las mujeres que han sufrido violaciones. Cuando ellas hablan en contra de la violencia doméstica y del abuso contra la mujer, ahora lo hacen con el respaldo de las iglesias. Ellas le dicen a la comunidad que atrapen al violador y lo hagan sentirse avergonzado, pero que rodeen a la mujer con amor.

Recientemente, un hombre de una zona remota trajo a su esposa a nuestro hospital para recibir tratamiento después de haber sido violada. Él cuidó de su esposa durante su tratamiento, y también aprendió a leer y a escribir junto con ella, y aprendió a coser. Ellos regresaron a su hogar con una máquina de coser para empezar un negocio juntos. Ésta es una verdadera asociación y una señal motivadora de actitudes de cambio.

Una asociación

La violencia sexual no es solamente el resultado de la guerra. También juegan un papel las actitudes sociales y las desigualdades entre los géneros. La violencia doméstica es un problema generalizado en la República Democrática del Congo. ¿Puede haber una verdadera asociación sin igualdad? Si un hombre desea que su matrimonio sea una asociación, entonces no debe utilizar su fuerza superior ni la violencia para obligar a su esposa a la sumisión. ¿Puede una mujer realmente amar a un hombre que la golpea? Donde hay violencia, hay temor, no amor. Los hombres y las mujeres son distintos. Una asociación valora lo que ambas personas aportan a la relación. Entender lo que cada persona quiere y necesita en un matrimonio puede conllevar hablar y escuchar mucho y un esfuerzo paciente. ¿Podemos hablar libremente sobre nuestro matrimonio? ¿Sabemos cómo escucharnos el uno al otro? La iglesia en África tiene la responsabilidad de mostrar la intención de Dios para el matrimonio, de manera que tanto el esposo como la esposa pueda decir con honestidad al investigador, ‘¡Nosotros realmente tenemos un matrimonio feliz!’

Lyn Lusi trabaja para HEAL África en Goma, República Democrática del Congo, como Jefe de Programas. Ella ha ampliado el programa del Centro de Aprendizaje del Hospital para incluir planifi cación familiar, maternidad segura, mujeres contra la violencia, educación sobre el SIDA y cuidado en el hogar, y rehabilitación comunitaria.
E-mail:
healafrica.lyn@gmail.com
Sitio web:
www.healafrica.org


La violencia sexual

En la República Democrática del Congo ha habido conflicto durante más de diez años. Durante este tiempo, el ejército ha atacado la vida familiar intencionadamente. Cientos de miles de mujeres y niñas han sido violadas. Las mujeres son vulnerables a la agresión cuando salen al campo a cultivar alimento para sus familias o al bosque a recolectar leña.

HEAL África (Cuyas siglas en inglés se traducen como Salud, Educación, Acción comunitaria, y Desarrollo del liderazgo) tiene un programa de alcance que ofrece terapia y tratamiento a las víctimas de violación. Los especialistas van a las clínicas rurales para capacitar a los médicos locales en cómo cuidar de las mujeres que han sido violadas. Una enfermera lleva medicina y equipos de tratamiento post-violación. En zonas remotas, las mujeres de la aldea son capacitadas para convertirse en consejeras que pueden referir los casos de mujeres víctimas de violencia sexual para que reciban tratamiento. Los casos graves vuelven a Goma para ser operadas. No es solamente una cuestión de proporcionar tratamiento médico; las personas que han sido violadas también necesitan curación emocional. 

Actitudes sociales
Uno de los problemas más difíciles es afrontar las actitudes sociales. Si se sabe que una mujer ha sido violada, a pesar de no ser su culpa, se le hace sentir verguenza. A menudo su esposo la rechaza. Se la considera haber sido profanada, y no merecedora de vivir más en el hogar familiar. Por medio de este estigma inmerecido la mujer no sólo tolera el dolor del ataque, sino además el doble dolor de la humillación y el rechazo. Debe haber un mayor reconocimiento de que la violación es siempre un delito y de que las mujeres que son violadas no son culpables, y necesitan ayuda y apoyo.  


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