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Foto: Richard Hanson/Tearfund

De: Manejo de los riesgos cotidianos – Paso a Paso 79

Cómo gestionar los riesgos que enfrentamos a diario

Muchos de nosotros vivimos, trabajamos o visitamos lugares donde debemos lidiar con amenazas a nuestra seguridad personal de manera regular. Manejar esas amenazas y mantenernos seguros puede parecer una batalla diaria.  

Esté consciente de su situación

Los riesgos que enfrentamos son diferentes, dependiendo de dónde vivimos. Puede que vivamos en una zona de conflicto, una ciudad con alta criminalidad, o tal vez una aldea remota. Sin importar el contexto, los riesgos mayores usualmente se relacionan con la delincuencia, frente a los cuales las personas están preparadas para usar la fuerza, o la amenaza de la fuerza, para lucrarse: por ejemplo, los asaltos, los robos y el robo de vehículos a mano armada.

Hasta en las zonas de conflicto, los mayores riesgos siguen estando relacionados con la delincuencia, pues las personas toman ventaja de los fallos de la ley y el orden para llevar a cabo delitos violentos. Los conflictos también pueden estimular el comercio ilegal, lo que aumenta el mercado para artículos robados, o las ganancias de la delincuencia pueden ser usadas para financiar directamente el conflicto.

Evalúe el riesgo

Estar conscientes de nuestra situación y la de las personas a nuestro alrededor puede ayudarnos a entender si el riesgo de una agresión a nuestra seguridad personal ha cambiado. Por ejemplo, ¿hay una gran cantidad de personas bajo presión financiera o hay un grupo de personas que se siente oprimido por otro? Éstos y muchos otros factores sociales, políticos o económicos pueden desencadenar un aumento en los riesgos relacionados con la delincuencia.

A veces podemos acostumbrarnos tanto a una situación que nos confiamos demasiado en cuanto a los riesgos. Quizá hayamos pasado toda nuestra vida en el mismo lugar y porque hemos estado seguros hasta ahora, asumimos que seguiremos igual. Pero las situaciones y los entornos a nuestro alrededor pueden cambiar. Hay un cuento que la gente usa con frecuencia al hablar sobre el manejo de la seguridad personal; es el cuento de la rana (vea la casilla). Del mismo modo, puede ser muy fácil no darse cuenta de los cambios pequeños y lentos que suceden a nuestro alrededor y que gradualmente cambian nuestra situación hasta convertirla en una llena de riesgos.

Habrá situaciones que serán más riesgosas para una mujer. Por ejemplo, una trabajadora de salud que viaje sin acompañamiento será más vulnerable. Las personas también pueden ser más vulnerables debido a su edad, nacionalidad o discapacidad.

Es importante identificar todos los riesgos para cada grupo de personas y luego manejarlos bien.  

Conozca a sus vecinos

Con el aumento en la movilización y las comunicaciones, muchos de nosotros no vivimos en una comunidad tan cercana como en la que vivían nuestros padres o abuelos. Ser parte de una comunidad local puede ayudar a nuestra seguridad personal, así como aportar beneficios sociales y espirituales. Una comunidad fuerte cuidará  de las personas marginadas, y puede ayudar a evitar que éstas escojan el camino de la delincuencia.

Los vecinos que conversan con regularidad estarán conscientes de los nuevos riesgos que amenazan a una localidad. Ser parte de una comunidad significa que, en el caso de una agresión violenta, la comunidad nos auxiliará, si puede. Si la comunidad no nos conoce, no sentirá un vínculo con nosotros y habrá menos probabilidad de que nos ayude en un momento de necesidad. Por tanto, es importante pasar tiempo conociendo a nuestros vecinos.

Entienda las culturas a su alrededor

 

Foto: Jeremy Taylor

Foto: Jeremy Taylor

Dondequiera que vivamos es posible que no estemos conscientes de las distintas maneras en que las personas a nuestro alrededor visualizan las cosas. Sin importar nuestra crianza, todos llevamos dentro una cierta cantidad de nuestra ‘cultura’. Si no entendemos la cultura de los demás, podemos fácilmente cometer un error que podría ocasionar que un pequeño inconveniente empeore rápidamente.  

Por ejemplo, si la cultura a nuestro alrededor hace mucho énfasis en la posición social, entonces cuestionar la posición social de otra persona podría ocasionar que una situación difícil se convierta en una peligrosa. Si una persona me amenaza con un arma blanca, y yo hago algo tan simple como mirarlo a los ojos, esto podría tomarse como un desafío a su ‘posición social’. Mientras que esta persona hubiera estado satisfecha con sólo llevarse mi móvil o dinero, ahora quizá sienta que debe reafirmar su ‘posición’ al agredirme físicamente.

No es posible tener un conjunto de instrucciones que abarque cómo responder a cada situación. Lo que puede ser provocador en una cultura puede de hecho calmar una situación en otra. Mientras mejor entendamos la cultura de aquellos que pueden ser una amenaza para nosotros, mayor es la posibilidad de poder reaccionar de un modo que no provoque una situación. Tome tiempo para aprender y entender la cultura a su alrededor, de modo que pueda comportarse adecuadamente.

Esté preparado  

¿Cómo podemos continuar con nuestras vidas cotidianas y no vivir con el temor de que algo nos va a suceder cada vez que salgamos de nuestros hogares? Hay ciertos lugares y horas que nos ponen en mayor riesgo. Entender esto nos ayudará a encontrar el equilibrio correcto entre no hacer las cosas por temor y ser descuidados en nuestras acciones:

Las horas y los lugares donde no hay muchas personas a nuestro alrededor nos pueden poner en mayor riesgo, como  tarde en la noche, temprano en la mañana, la hora de la siesta en la tarde o las calles tranquilas y poco pobladas. Se está más seguro en un grupo grande, de modo que si puede caminar, montar bicicleta o hasta conducir con otras personas, estará más seguro.

Hable con las personas. Si está de visita en una zona, aunque la conozca bien, hable con las personas que viven ahí. Averigüe si ha habido un aumento reciente en la violencia y delincuencia. Pregunte si hay caminos específicos que deba evitar. Dígales a las personas lo que está haciendo, adónde va y cuándo espera llegar a un lugar.

Asegúrese de saber lo que estará haciendo y adonde irá. Un delincuente puede rápidamente darse cuenta de una persona que está perdida y esto lo puede convertir en un ‘blanco fácil’.

No anuncie las posesiones que tiene. Si tiene un teléfono móvil, no lo use en una zona que le parezca insegura. Manténgalo en su bolsillo, no en exhibición – ¡esa llamada importante por lo general puede  esperar unos cuantos minutos! Mantenga escondidos todos los demás bienes personales, como las cámaras o joyas. Si tiene un automóvil considere si realmente necesita usarlo. ¿Podría caminar o hasta montar una bicicleta para llegar adonde quiere ir?

Esencialmente, la seguridad personal se resume en estar conscientes: estar conscientes de nuestro alrededor, de los riesgos y de nuestras vulnerabilidades. Pero esa con ciencia no debe provocar que vivamos con temor.

Jeremy Taylor ha trabajado para el Equipo de manejo de desastres de Tearfund en África Occidental, África Central y Asia Central y en la actualidad está dirigiendo la respuesta de ayuda humanitaria de CORD a la crisis en Darfur al ayudar a los refugiados en Chad.

CORD 1 New Street Leamington Spa CV31 1HP Reino Unido E-mail: jtaylor@cord.org.uk Sitio web: www.cord.org.uk  

El cuento de la rana

Si se coloca una rana en agua hirviendo, saltará de inmediato. Pero si se coloca una rana en agua fría, y luego esa agua se calienta lentamente hasta que empieza a hervir, la rana se quedará ahí y hervirá en el agua.

Cómo responder a una agresión personal

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